Ictus o AVC

El Ictus o enfermedad cerebrovascular aguda aparece a causa de alguna alteración en la circulación cerebral, que a su vez, produce un déficit transitorio o definitivo del funcionamiento de una o varias zonas del encéfalo.

¿Por qué se le llama “ictus” a los eventos vasculares cerebrales agudos?  Ictus es un término latino que quiere decir “golpe”, en lenguas anglosajonas se le denomina “stroke”, describiendo el carácter inesperado y abrupto de dicho evento. En este tipo de padecimientos los vasos sanguíneos cerebrales, arterias o venas se encuentran lesionados por obstrucciones o debido a procesos patológicos que imposibilitan libre flujo de la sangre hacia el corazón o al cerebro.


Ictus: afectando a millones de personas cada año

Según estimaciones de la OMS alrededor de 17.5 millones de personas fallecieron a causa de un accidente vascular cerebral (AVC) o ictus o bien por infarto al miocardio (2012).

Debido a la frecuencia con que se presentan, los ictus son considerados por la OMS como la primera causa de incapacidad neurológica, la principal de discapacidad adquirida en el adulto y corresponde a la segunda causa de demencia; ya que generan secuelas físicas, cognitivo-conductuales y emocionales; algunas veces, de manera permanente.

Secuelas y complicaciones post-ictus

Las secuelas derivadas de los ictus varían según la gravedad del episodio, seguimiento y atención recibida. Algunas personas que sufrieron ictus leves se recuperan después de seis meses de manera natural y/o con rehabilitación, gran parte de la recuperación neurológica se logra en los primeros tres meses, mientras que otros pacientes continúan con su recuperación después de un año del evento vascular cerebral.

  Secuelas y complicaciones comunes posteriores a un ICTUS

Síntomas más frecuentes

Síntomas menos frecuentes

Alteraciones para las actividades de la vida diaria

Dificultades para:
  • Alimentarse
  • Asearse
  • Vestirse
  •  Ir al baño
  • Subir escaleras
  • Cambios en la marcha
  • Dificultad y/o incapacidad para moverse.
  • Limitación de habilidades motoras gruesas, finas y amplitud de movimientos.
  • Inestabilidad postural durante la ejecución de las actividades habituales de la vida diaria.
  • Falta de coordinación.
  • Riesgo de integridad cutánea

Complicaciones físicas

  • Caídas/ fracturas
  • Espasticidad
  • Incontinencia urinaria
  • Déficits motores totales o parciales
  • Alteraciones sensitivas y del lenguaje
  • Fatiga
  • Osteoporosis
  • Hombro doloroso
  • Contracturas
  • Subluxación del hombro hemipléjico
  • Disfunción sexual
  • Incontinencia fecal
  • Infecciones urinarias
  • Alteraciones visuales
  • Trombosis venosa profunda
  • Úlceras por presión
  • Epilepsia
  • Infecciones pulmonares
  • Disfagia
  • Estreñimiento

Alteraciones cognitivas

  • Demencia
  • Déficits de atención
  • Alteración de la memoria
  • Trastornos de la comunicación
  • Deterioro en funciones cognitivas
  • Apraxia
  • Alteración de las funciones ejecutivas superiores
  • Negligencia espacial
  • Agnosia visual
  • Anosognosia

Problemas y/o trastornos psicológicos

  • Depresión
  • Trastornos de ansiedad
  • Baja autoestima situacional
  • Sufrimiento emocional
  • Irritabilidad

Las discapacidades post-ictus varían de acuerdo al grado de severidad, las que se presentan a menudo suelen ser: motora, sensorial, trastornos de la comunicación, déficit visual y cognitiva o intelectual.

“Entre pacientes que sufrieron un ictus: uno de cada diez necesitará asistencia para caminar y dos de cada diez requerirá ayuda para trasladarse.”

Cuando la persona que sufrió un ictus manifiesta alguno de los problemas citados anteriormente, se recomienda derivar a neurorrehabilitación, con el objetivo de tratar de recuperar el nivel funcional previo, así como las posibles causas desencadenantes.

Es importante valorar y prevenir el riesgo de caídas en personas que han sufrido un ictus, pues éstas agravan la condición de la persona y hasta el 73% de los pacientes sufre al menos una caída durante los seis primeros meses tras un alta hospitalaria por ictus.

En ocasiones, las buenas intenciones no bastan, se requieren estrategias de afrontamiento funcionales que auguren a la persona una mejor calidad de vida, si tomamos en cuenta la estadística: la persona con ictus del  “mañana”  podría ser algún ser querido o alguna persona con la que convivimos en cierto ámbito, como trabajo o escuela. Por lo que es conveniente conocer algunos signos de las enfermedades cerebrovasculares agudas, así como formas de reducir sus factores de riesgo.

Ictus: “tiempo es cerebro”

“A mayor tiempo de espera, mayor daño cerebral”: el ictus se considera una emergencia médica, por lo que requiere atención neurológica urgente, las personas con sospecha de ictus o enfermedad cerebrovascular aguda deben dirigirse al hospital debidamente equipado y en el menor tiempo posible para su atención. Se deben atender las complicaciones agudas, brindar una guía con cuidados de soporte, prevenir complicaciones como caídas y reducir factores de riesgo al máximo.

El diagnóstico se confirma a través de neuroimágenes, valoración física y neurológica. A menudo, se emplean para la evaluación la escala de Glasgow, la de Rankin, Cincinnati, ROSIER, Face Arm Speech Test (FAST), una escala que valora debilidad en brazos y cara, así como alteraciones del lenguaje, entre muchas otras.

Con-ciencia y arte en vivir

Es cierto que todos moriremos, pero también que puedes elegir la manera en que deseas vivir: la mayoría de los ictus los experimentan personas adultas y no terminan con el dulce beso de la muerte, sino que le anteceden años de discapacidad y dependendencia.

El grupo etario más afectado corresponde a una población especialmente productiva en varios aspectos, pues son sustento de generaciones venideras y a su vez, cuidadores de adultos en etapas posteriores (mayores).  En la mayoría de los casos, la enfermedad de un pariente cercano con un padecimiento de éste tipo, también termina afectando de diversas maneras a su familia, ya sea física, emocional y/o económicamente.

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Links

https://www.who.int/topics/cerebrovascular_accident/es/
https://www.who.int/cardiovascular_diseases/priorities/prevention/en/

Otras referencias

Arboix, A., Pérez Sempere, A. y Álvarez Sabín, J. (2006). Ictus: tipos etiológicos y criterios diagnósticos. En: Díez Tejedor E, editor. Guía para el diagnóstico y tratamiento del ictus. Barcelona: Prous Science.



Miryam Gomez Obregon
Psicóloga NeuroEducativa/ Freelance. Diseño de programas y gestión del tiempo mediante el mejoramiento de habilidades y competencias. Técnicas de programación y sugestión en Nivel Alfa, de Respiración y Relajación Profunda. Promoción de estilos de Vida Saludables a través de las Tecnologías Educativas. Musicoterapia. Redacción de contenido especializado.

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