histeria
La histeria

En qué consiste la histeria

Algunas personas muestran a lo largo de sus vidas, un modo de percibir la realidad, pensar, sentir y conectarse con los demás, que por su inflexibildad y por los perjuicios que les acarrea en su desarrollo personal, social y laboral deben ser considerados como verdaderos “trastornos de la personalidad.”

La histeria o neurosis histérica, es una una enfermedad nerviosa que pertenece al grupo de las neurosis. Su nombre técnico es trastorno de conversión. Se caracteriza por frecuentes cambios psíquicos de humor y alteraciones emocionales que pueden ir acompañados de convulsiones, parálisis y otros síntomas físicos.

Síntomas comunes de la histeria

Los síntomas histéricos son un intento de defensa en una situación que no se sabe cómo resolver.

Suelen aparecer síntomas asociados de cualquier tipo, pero son exagerados y pintorescos. Imitan enfermedades, por lo que pueden dar lugar a confusiones.

Las características principales son:

  • Emotividad exagerada y cambiante. Si los critican pueden trastornarse.
  • Una conducta francamente teatral
  • Una necesidad permanente de ser el centro de atención en las relaciones con los demás.
  • Son vivaces, dramáticos, seductores, entusiastas, aduladores, obsequiosos y por eso son el “alma de las fiestas”.
  • Son propensos a los presentimientos y adoptan convicciones con rapidez.
  • Son fantasiosos.
  • Buscan la novedad porque sino se aburren.
  • Son poco tolerantes; tienden a obtener gratificación inmediata.
  • Inician proyectos con entusiasmo, pero rápidamente su entusiasmo se desvanece. Son inconstantes también en las relaciones.

El histérico no es un simulador

El simulador quiere parecer enfermo, hacerse pasar por enfermo. El histérico de modo inconsciente quiere estar enfermo, y lo consigue. Es la transformación de un conflicto emocional en síntomas somáticos o psíquicos.

Esta clase de comportamientos puede aparecer en diferentes contextos y por ende son desadaptativos. Los sentimientos suelen ser expresados con rapidez y superficialidad, así como cambiar de un momento a otro.

El aspecto físico, así como la manera de impactar estéticamente en los demás, es el tema predilecto de preocupación; por eso invierten mucho tiempo y energías en vestirse y acicalarse. Como están exageradamente centrados en sí mismos, son muy subjetivos en la apreciación de la realidad, importándoles sobremanera, la exteriorización de su mundo interior, siempre romántico. Se diría que se “autodramatizan” y pueden tener accesos de mal genio con marcada frecuencia, en especial ante situaciones frustrantes para sus “caprichos”. La gente los acusa de ser hipócritas a pesar de sus encantos. Algunas décadas atrás se hablaba de “le belle indifference” de los histéricos y no sin razón estas personas seducen más allá de que se lo propongan conscientemente.

Características de la personalidad histriónica

Las personas afectadas por este trastorno, lejos de gozar de su encanto, lo padecen; suelen sugestionarse con facilidad, son fácilmente influenciables, dependientes de personas con alguna autoridad y peligrosamente confiados. Pecan de ingenuidad. Sin quererlo caen en el papel de “víctimas” o de “princesas”.

Algunas veces, aprovechando de sus características histriónicas pueden tratar de manipular emocionalmente a los demás y paralelamente ser dependientes e inmaduros.

Debido a su comportamiento sexual provocativo, es frecuente que tengan problemas con las personas de su mismo sexo en tanto son vistos como potenciales rivales.

Una de las maneras que tienen de coaccionar a los demás, lo constituyen las amenazas de suicidio, pero sólo apelan a estos recursos si se ven muy frustrados en sus propósitos.
Otras veces somatizan sus conflictos o se deprimen profundamente.

Trastornos asociados

Este trastorno suele asociarse a trastorno de somatización, trastorno de conversión y trastorno depresivo mayor. Es frecuente la simultaneidad con los trastornos de la personalidad límite, narcisista, antisocial y por dependencia.

Si la patología es muy severa pueden deteriorarse e incapacitarse social y laboralmente.

Aunque sus vidas parecen “de mentirijilla”, es necesario tomarlos muy en serio aportándoles la ayuda psicológica que generalmente necesitan, ya que su modo de ser deviene de tempranas experiencias infantiles que por motivos no han podido elaborar.

Si se tratan, mejoran con rapidez y pueden romper el círculo de seducción, represión, angustia y una serie interminable de frustraciones vitales.

Prevalencia: 3% de la población general y 10-15 % de las consultas.

Hay que diferenciarlo de trastorno límite, del trastorno antisocial, del trastorno narcisista, el trastorno de la personalidad por dependencia, del cambio de personalidad por enfermedad médica.

Patrón general de la histeria

Un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que comienzan en el principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican al menos 5 de los siguientes ítems:

  • No se sienten cómodos en las situaciones en las que no es el centro de atención.
  • La interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
  • Muestran una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
  • Utiliza el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo.
  • Tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices
  • Muestra auto-dramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
  • Es sugestionable, fácilmente influenciable por los demás o por circunstancias
  • Considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad.

La especificidad de la histeria se busca en el predominio de cierto tipo de identificación, de ciertos mecanismos (especialmente la represión, a menudo manifiesta y en el afloramiento) y en el afloramiento del conflicto en la infancia. La enfermedad histérica es muy antigua, puesto que se remonta a Hipócrates. Su delimitación ha seguido los avatares de la historia de la medicina. A fines del siglo XIX, por influencia de Charcot, se pasó a primer plan el problema de la histeria. Ante la ausencia de toda lesión orgánica se atribuyeron los síntomas a la sugestión, la autosugestión o a la simulación. La histeria pasó a tener la envergadura de enfermedad como las neurológicas. Algunos autores hablan de personalidad demostrativa.

Tratamiento de la histeria

La neurosis histérica no siempre requiere hospitalización. En la mayoría de los casos, el tratamiento de la histeria puede ser llevado a cabo con éxito de forma ambulatoria, si se tiene un ambiente favorable.

Se suele tratar con psicoterapia. Si los síntomas físicos del paciente son graves, tales como parálisis, dolor en la garganta, calambres, convulsiones, algunos medicamentos pueden aliviarlos.

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