Hidrofobia

La hidrofobia es el miedo irracional al agua. Quien la padece se ve impedido a acudir a sitios en los que haya agua, tal como el mar o las piscinas. Hay casos extremos en los que algunas personas temen incluso tomar agua.

Pese a que los estudios indican los múltiples beneficios de consumir agua, o de estar en contacto con el agua, no todas las personas pueden hacerlo.

La palabra hidrofobia procede del griego “hidro”, que se traduce como “agua”, y “fobos”, que significa “miedo”. Así, la hidrofobia es el miedo al agua.

A las personas que padecen hidrofobia les cuesta practicar natación, por ejemplo, aunque se sabe que esta ayuda a mejorar la postura corporal, aliviar tensiones o tener buen estado de ánimo.

Sin embargo, estas personas no logran disfrutar de todos estos beneficios, y el padecimiento es peor cuando temen ingerir agua, ya que esto trae consecuencias graves para la salud, tal como la deshidratación.


Las personas hidrofóbicas también sienten miedo a tomar el baño bajo la ducha, o a emprender cualquier actividad que implique tener contacto con el agua.

En principio, vale distinguir a las personas que temen entrar en contacto con el agua por temor a estar peligro, por no tener la habilidad para nadar, de aquellas personas que realmente tienen una fobia irracional. En el primer caso, el miedo no es al agua en sí.

En algunos casos, las personas allegadas a quienes padecen hidrofobia no se percatan de la situación, ya que es poco frecuente que el sujeto hidrofóbico se exponga a situaciones que delaten su temor.

Sin embargo, hay otras personas que sí sienten una ansiedad fuerte y esto les trae sufrimiento, especialmente cuando deben entrar a baños públicos, tomar agua o ducharse. Efectivamente, en estos casos, la calidad de vida es impactada de forma negativa.

Síntomas de la hidrofobia

Los síntomas de la hidrofobia son compartidos con aquellos que experimentan los sujetos que padecen trastornos de ansiedad.

Así, cuando ven el agua, presentan los siguientes síntomas:

  • Taquicardia
  • Mareo
  • Hiperventilación
  • Nerviosismo
  • Vómitos
  • Dolor estomacal
  • Sudoración, entre otros.

Estos síntomas suelen presentarse acompañados de ideas irracionales que solo incrementan los niveles de ansiedad.

Los pacientes manifiestan ideas catastróficas de todo lo que podría ocurrirles si llegan a estar en contacto con el agua.

Hay casos en los que las personas temen ahogarse si beben agua, así como quienes piensan que el agua es perjudicial.

Causas de la hidrofobia

Entre las causas de la hidrofobia, algunas investigaciones remarcan la diferencia entre miedos físicos y psicológicos.

En el caso del miedo por inseguridad física, la persona anticipa de forma mental todo el daño que puede sufrir, y esto le produce un estado de inhibición que altera su rendimiento y puede ocurrir lo que tanto teme: daños o lesiones.

Cuando los temores surgen ante amenazas psicológicas, y se trata de adultos, estos se relacionan con el miedo al fracaso, a la competición, o al ridículo social.

Algunas personas también pueden sentir miedo al agua por haber vivido o presenciado experiencias traumáticas, como naufragios o haber visto fallecer a personas por ahogamiento.

No obstante, hay quienes nunca han estado en presencia de las situaciones descritas y aun así desarrollan el padecimiento.

Tratamiento de la hidrofobia

La buena noticia para estas personas es que, con tratamientos terapéuticos se puede recuperar la normalidad de la vida.

En algunas ocasiones, el especialista puede aplicar técnicas cognitivo conductuales que les ayude a desaparecer el temor de forma paulatina.

Estas técnicas pueden ir desde la exposición directa al agua, ambientes estresantes, u otras, proveyendo al paciente las herramientas para disminuir la ansiedad.

De igual manera, se puede trabajar con base en las creencias irracionales que hacen persistir los miedos. También, se suelen incluir técnicas de relajación.

Conclusiones

Padecer de hidrofobia puede ser limitante. Una buena recomendación que siempre resulta útil es hacer un análisis sobre el tema, desde la óptica científica, para comprender a cabalidad que no hay nada que temer.  

Aunque el proceso de recuperación pueda tomar tiempo, los pronósticos son favorables. Si la persona considera que no puede lograrlo por sí misma, es momento de buscar apoyo psicológico y recuperar la normalidad.

Muchas personas que sufren hidrofobia suelen asociar la falta de aliento que ocurre al sumergirse al agua, con algo catastrófico. Vale recordar que esto no supone que la vida esté en peligro, sino que solo se trata de una creencia infundada. Por ello, la reestructuración cognitiva resulta de gran ayuda para estos pacientes.

Bibliografía

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Isbelia Farias
Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), entre otros.

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