El 24 de Enero de 1989, Theodore Robert Cowell Bundy, más conocido como Ted Bundy, fue ajusticiado en la silla eléctrica por haber cometido, al menos, treinta asesinatos. Bundy fue un popular asesino en serie en Estados Unidos en la década de los años setenta. Sin embargo, a pesar de ser un asesino en serie, tenía decenas de admiradoras. Muchas de ellas le escribían cartas de amor a la cárcel. Con este artículo no se pretende indagar en los hechos concretos que cometió Ted Bundy ni ningún otro criminal, ni proporcionar detalles morboso. El objetivo del artículo es arrojar luz sobre la atracción que un asesino en serie puede llegar a producir en algunas personas. Se trata de un concepto conocido como hibristofilia. 

En este caso concreto, trataremos de indagar en la razón por la que los asesinos y criminales pueden llegar a despertar atracción sexual. Ted Bundy fue uno de los ejemplos más claros, ya que sus admiradoras se podían contar por centenas. Pero también encontramos casos como el de Charles Manson, quien tenía planeada una boda con una admiradora poco tiempo antes de morir. ¿Qué lleva a alguien a admirar a un asesino? ¿Qué produce que mujeres de todo el país declarasen su amor ante alguien que posiblemente acabaría con ellas? Sin duda, se trata de un hecho particularmente inquietante y que merece un abordaje propio.


¿Quién fue Ted Bundy?

El 24 de enero de 2019, treinta años después de su ejecución, un artículo del periódico español «El Mundo», describía la situación de la siguiente forma: «Ted Bundy era un hombre inteligente y atractivo, un seductor irresistible. Cada mes recibía cientos de cartas de amor repletas de piropos, proposiciones indecentes y besos pintados con carmín sobre el papel». Ted Bundy era conocido por ser una persona amable y carismática y, sin embargo, nunca se llegó a saber con exactitud su cantidad de víctimas. Llegados a este punto, la pregunta es casi evidente, ¿qué puede llevar a tantas mujeres a sentir atracción sexual por alguien que no posee ningún escrúpulo y que podría matarlas de una forma brutal y aterradora?

Bundy nos sirve de eje central para el artículo porque se trata del «Casanova» de los asesinos en serie, el que más suspiros y deseos ha despertado. Además, este año 2019, en el treinta aniversario de su muerte, se ha estrenado un documental y una película sobre su vida. Debido a esto, vuelve a cobrar protagonismo después de tantos años. Se trata de un protagonismo que, sin duda, nos lleva a preguntarnos una y otra vez el porqué puede despertar tantas pasiones entre mujeres un asesino.

Hibristofilia

La hibristofilia es una parafilia, esto es, una conducta sexual de patrón de baja frecuencia cuya excitación depende de elementos poco habituales. La hibristofilia se puede definir como la apetencia sexual desorbitada por tener relaciones con violadores, asesinos o criminales. Sin duda, una filia de lo más controvertida. Este concepto surgió en los años 50 de la mano del psicólogo y sexólogo John Money. Según Money, se trataba de una patología y aseguraba que afectaba, sobre todo, a mujeres heterosexuales. Actualmente, más que una patología se considera una preferencia sexual, aún así, no deja de ser inquietante y, a pesar de ello, todavía hay poca literatura científica al respecto.

¿Qué se esconde detrás de la hibristofilia?

Katherine Ramsland, psicóloga forense y escritora, entrevistó a mujeres que se habían casado con criminales. Esto le ayudó a identificar tres tipos de motivaciones que pueden esconderse detrás de esta atracción:

  1. La creencia de que la mayoría de ellas podría cambiar a la otra persona. Muchas mujeres pensaban que tendrían la capacidad de transformar al criminal. Como asegura Ramsladn en una entrevista: «les atrae la idea de que ellas los puedan salvar, que puedan sacarlos del mundo en el que están y volverlos buenos». Afirma que a estas mujeres les atrae la fuerza de estos criminales y que buscan quedarse con estas características pero despojados de su maldad.
  2. Otro aspecto que destaca la psicóloga forense es el factor casi maternal. A pesar de todas las atrocidades que han podido cometer los encarcelados, sienten compasión e incluso ternura por estos hombres encerrados en una cárcel. Surge en ellas una inclinación a proteger al niño que una vez fueron.
  3. El tercer grupo de mujeres y más minoritario, son aquellas que buscan la fama junto al criminal. Sus objetivos son llegar a ser parte de un libro o de una película.

Hibristofilia: perfil de las mujeres

Algunos autores señalan que las mujeres que sienten atracción hacia este tipo de hombres suelen haber vivido historias violentas o de abuso. Ramsland aporta un dato muy interesante, afirma que pueden llegar a ser novios perfectos. Según esta psicóloga forense: «ella sabe donde está en todo momento y sabe que él está pensando en ella. Ella puede decir que hay alguien que la ama pero no tiene que lidiar con los problemas cotidianos presentes en la mayoría de las otras relaciones».

El hecho de que el criminal esté entre rejas hace que ellas se sientan a salvo. La fuerza y virilizad que ellas perciben las atraen hacia este tipo de hombres violentos. Sin embargo, tienen la certeza de que al estar en la cárcel, ellas no corren peligro, por lo que la tendencia a idealizarlos aumenta. Si las seguidoras de este tipo de criminales supieran que están en peligro, posiblemente este amor romántico desaparecería y lo verían como una amenaza.

Pero… ¿Sólo ocurre con mujeres?

Al no existir literatura científica sobre este tema, es complicado responder a la cuestión de si sólo ocurre con mujeres. Algunos autores señalan que el posible motivo por el que predomina en mujeres es porque las cárceles de hombres todavía son mayoría, es decir, hay más hombres criminales que mujeres. Si bien es cierto que existen cárceles de mujeres y muchas de ellas han podido cometer actos atroces, el nivel mediático de éstas es menor que el de los hombres, por lo que pasan más desapercibido.

Más allá de estos datos, todavía es complicado y arriesgado arrojar una conclusión sin una investigación firme sobre la mesa. También conviene preguntarse si la educación recibida influye en el tipo de atracción sexual que podemos llegar a sentir. Por ejemplo, si una mujer o un hombre, son educados en la necesidad de encontrar a una pareja fuerte en sus vidas, ¿puede influir este aspecto en alimentar esta parafilia?

Reflexión final

Sin duda alguna, la admiración y la atracción sexual hacia personajes que han cometido todo tipo de crímenes no deja indiferente a nadie. Se trata de una de las parafilias más controvertidas en lo que a límites éticos y morales se refiere. Todavía quedan muchos interrogantes por desvelar. Es por ello, necesario seguir investigando sobre este tipo de fenómenos y aquellos que sean necesarios para comprender mejor la mente humana.

Referencias

Hickey, Eric W. (2006). Sex crimes and paraphilia. Upper Saddle River, N.J.: Pearson Education

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