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El despertar de la sexualidad en la adolescencia

La adolescencia es una edad en la que el sexo toma un significado totalmente diferente de la infancia.

Lo que antes se movía en el campo de la teoría, ahora es práctico. La menstruación en abstracto es algo, las decisiones sobre si utilizar compresas o tampax es otra. Enfrentarse con las sábanas manchadas de semen no es fácil. Explicar cómo se concibe o nace un hijo es muy diferente a saber (o temer) que nuestra hija de 16 años es sexualmente activa. Hablar de besar, acariciar e incluso de hacer el amor toca de lleno el mundo de la toma de decisiones.

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Las dificultades de hablar de la sexualidad

A muchos de nosotros nos cuesta vernos hablando de estos temas con nuestro hijo o hija adolescente. Unos por inseguridades, otros porque estamos seguros de que nuestros hijos no aceptarán una conversación sobre estos temas con nosotros. Los chicos y chicas adolescentes merecen y valoran la información y, lo que es más importante, las conversaciones con los padres. Pero no siempre nos lo ponen fácil.

Es bueno que conozcan como pensamos respecto a la sexualidad. Definir nuestras propias ideas sobre el sexo nos permitirá comunicar nuestras convicciones a los hijos en términos sencillos y directos. Conseguir poner palabras a nuestras ideas sobre este tema nos ayudará a ordenarlas y nos permitirá enseñar de forma clara, respondiendo constructivamente las cuestiones conflictivas que nos plantean los hijos con frecuencia. La gestión de los conflictos a lo largo de nuestra historia juntos nos dará un estilo de hacer frente a los desacuerdos frente la sexualidad. No olvidemos que la adolescencia es un momento donde los desacuerdos son muy presentes.

Por otra parte, no importa tanto si la conversación es con el padre o la madre, lo que sí importa es que la conversación se haga. Para conseguir el esperado diálogo es importante que él o ella sepan de qué nos gustaría hablar en concreto…, después ser pacientes, saber esperar, no perder el sentido del humor y no desistir. También ayuda recordar que esta es una edad en la que nuestros hijos toman decisiones cada vez más difíciles (¿quién tiene razón mis padres o los amigos? ¿Qué pensarán mis amigos si no soy como ellos?). Es un tema complejo para los padres, pero también lo es para los hijos.

Sexualidad y estilo educativo

La sexualidad, como cualquier otro tema relacionado con el desarrollo de los hijos, va muy unido al estilo educativo de la familia. Amaremos de acuerdo a cómo nos hemos sentido queridos. La expresión de la intimidad pasa por enseñar a un hijo a mostrar sus sentimientos, acostumbrarlo a ponerlos en él nombre: enojo, dolor, deseo…, a saber identificar las emociones y, en esto, los padres somos y hemos sido modelos significativos. Nuestra meta debe ser enseñarles que los sentimientos son parte de la información que interviene en cualquier decisión interpersonal.

El amor y el sexo son sentimientos en el sentido más puro de la palabra

Cuando se hacen mayores las cosas que la preocupan son más complicadas de afrontar. Hablar de sexo con un adolescente no es fácil, lo sabemos. A menudo, se cierran en banda y prefieren resolver dudas con los amigos. Pero debemos estar a su lado en este momento tan importante y hacerle entender que no todo el monte es orégano.

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Pautas para hablar de sexualidad con un adolescente

  • La sexualidad es positiva y así se lo puedes hacer ver. Si lo primero que le dices es “¡no lo hagas!”, la desconexión está asegurada.
  • Los chicos también necesitan atención. Es más sencillo hablar de sexo con las chicas ya que la llegada de la menstruación hace el camino más fácil. Con los chicos, sin embargo, puede resultar algo violento tratar temas como los sueños eróticos o las primeras eyaculaciones. Pero hay que afrontar como algo natural.
  • Explica todo punto por punto. Exponle que la atracción sexual es gradual: comienza con una sonrisa, continúa con besos, luego vienen los tocamientos y todo culmina con la relación propiamente dicha.
  • Los chicos y las chicas necesitan instrucciones diferentes. En el caso del consentimiento, por ejemplo, las chicas tienen que aprender a decir no, mientras que los chicos deben ser advertidos del peligro que supone asumir un consentimiento.
  • Escúchales cuidadosamente. Cada época tiene una jerga y su seguro que es diferente a lo que tú utilizabas. Cuando más bien la aprendas, más bien sabrás por dónde empezar.
  • Deja claros los peligros del sexo oral. A menudo, se ve el sexo oral como una cosa segura que, además, permite no perder la virginidad. Hay que explicar los peligros de transmisión de enfermedades que puede provocar esta práctica.
  • Haz una lista para ayudar a tomar decisiones. Habla de temas básicos: el amor, la presión que pueden ejercer la pareja y los amigos, la influencia del alcohol y las drogas,… este será un buen momento para hablar de valores: cuando y porqué uno toma la decisión de tener relaciones.
  • Habla de las consecuencias emocionales del sexo. El sexo nos hace más vulnerables, emocionalmente hablando, los corazones rotos hacen más daño si la ha habido…
  • Padre y madre son igual de importantes. Cada uno aporta su punto de vista. Sólo las madres pueden explicar a los hijos el misterio de las mujeres y los padres pueden explicar a las hijas el comportamiento masculino.
  • Usa todas las herramientas que tengas a su alcance. La televisión, las películas, la prensa pueden dar bastante información útil. Cualquier cosa puede ser una buena excusa para hablar de sexo.

Bibligrafia

Almendro Cezón, Montserrat (2007): Cómo hablar con los hijos sobre sexo. Madrid: Editorial CCS.

Fourgnaud, Agathe (2006): Los jóvenes y el sexo. Bilbao: Ediciones Mensajero.

Pellegrini, R., Veglia, F. (2007): Érase una vez, la primera vez: cómo hablar de sexo y amor en familia y en la escuela. Barcelona: Editorial Graó.

Gemma Lienas. El diario rojo de Carlota

Andreu Martin, Jaume Ribera: El diario rojo de Flanagan

Cómo hablar de sexo con nuestros hijos adolescentes
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