Hábitos para ser fuerte emocionalmente

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La fortaleza emocional es muy importante para resistir y superar las dificultades del día a día. Las personas que son débiles emocionalmente tendrán muchos problemas en este sentido. Pero hay una buena noticia: esta puede entrenarse adquiriendo una serie de hábitos. Vamos a verlos.

Cómo puedo lograr ser fuerte emocionalmente

Lo primero que vamos a abordar es el concepto de fortaleza emocional. Este hace referencia a las emociones, y las emociones, como sabemos, pueden ser positivas o negativas. A partir de ahí, podemos seguir avanzando.



La debilidad emocional se asocia a personas que suelen expresar con frecuencia emociones negativas ante ciertas situaciones. Esto hace que se derrumben de forma fácil ante problemas o situaciones de conflicto.

Por lo tanto, la fortaleza emocional hace alusión a la capacidad de resistencia. Es decir, la habilidad de hacer frente a los problemas de forma resolutiva, sin perderse en bucles mentales y meterse en espirales de negatividad.

Se trata de tener una conducta proactiva, de asumir los cambios y desafíos, de ser capaz de reinventarse y tener confianza en que se puede superar cualquier problema o dificultad, por terrible que parezca.

Y es que la magnitud de los problemas está en cada persona. Dicho de otro modo: dos personas pueden encontrarse en una misma situación y que una de ellas la catalogue como problema, y la otra la vea como una dificultad y oportunidad de crecimiento.

Entrenar la fortaleza emocional con una serie de hábitos

Por lo tanto, la visión de la persona es fundamental para adquirir una perspectiva positiva y tener una fortaleza emocional. Para ello, como decimos, hay que hacer un trabajo de crecimiento y desarrollo personal que implica adquirir una serie de hábitos.

Reflexión y autoconciencia. Uno de los hábitos que puede ayudar mucho es dedicar una parte del día a pensar, a ser conscientes de nuestra propia existencia, de nuestras emociones y de entender por qué estamos sintiéndolas.

Es común ir en “piloto automático”, cumpliendo tareas y una rutina marcada en la que no nos cuestionamos nada. Simplemente avanzamos sin ser conscientes de qué hay dentro de nuestra cabeza y de cuáles son nuestras necesidades.

Por este motivo, al igual que dedicamos tiempo cada día a alimentarnos, a dormir y a ver la televisión, es importante dedicar unos 15 minutos al día a reflexionar sobre dónde estamos y si lo que hemos hecho ese día nos lleva hacia donde queremos estar. Así de simple.

Cambiar la palabra problema por desafío. El vocabulario es mucho más importante de lo que pensamos. A menudo, la palabra problema se introduce en nuestra vida siendo el centro de la mayoría de conversaciones.

Si quieres dejar de ver las situaciones diarias como problema, intenta no llamarles así: estas pueden ser traducidas a desafíos. De este modo lo verás como una oportunidad de aprendizaje. Mucho mejor, ¿no crees?

Aceptar las emociones negativas. La felicidad absoluta no existe. Es imposible sentir siempre emociones positivas, por mucho que nos gusten. Las emociones negativas son necesarias en el sentido de que nos advierten de que algo no va como queremos.

Por lo tanto, hay que escucharlas, dejarlas estar, aprender y leer el mensaje que nos mandan. Si es posible resolver la causa que la provoca, estupendo. Si se trata de la tristeza producida por una ruptura o algo que terminó, hay que dejarlas estar, sentirlas y asumirlas como parte del hecho de ser humanos.

Practica la asertividad. Esta palabra debe acompañarte siempre en tu mente. Se trata del hábito de hacer respetar tus derechos sin necesidad de ser agresivo, sino de forma sana y respetuosa con los demás.

Cuando no dejamos que los demás se extralimiten con nosotros, estamos fortaleciendo sin darnos cuenta la confianza que tenemos en nosotros mismos, pues vemos cómo somos capaces de defendernos. Esto nos hará sentirnos emocionalmente más fuertes.

Pasa tiempo contigo mismo y busca hobbies. Esto es fundamental si quieres sentirte fuerte emocionalmente. Si bien somos seres sociales que necesitamos estar en contacto con otras personas, es importante que nuestra única fuente de entretenimiento no venga dada por personas externas.

Lo único que conseguimos de esta forma es fomentar relaciones de dependencia que pueden ser muy tóxicas, en la medida en que necesitamos de gente alrededor a cualquier coste. En lugar de esto, hay que aprender a pasar tiempo con uno mismo. La lectura puede ser un buen hábito para empezar.

Acepta que la vida es un cambio constante. No podemos pretender que todo se quede siempre como está. Hay que estar preparados para el cambio en el sentido en que este puede llegar en cualquier momento.

Por lo tanto, cada cambio debe ser visto como una oportunidad y no como un drama. De cada experiencia, incluso de la más traumática, se pueden obtener muchos aprendizajes. Por lo tanto, mantente abierto a nuevos desafíos con los que crecer.

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