Todas las parejas tienen conflictos. Según Ashley Davis Bush, psicoterapeuta especializada en la Terapia de Pareja, las desavenencias y discusiones más comunes son las que tratan sobre la gestión del dinero, los niños y el sexo.

La clave para una relación sana no está en la ausencia de conflictos o diferencias, sino en el manejo de estos conflictos con éxito

A continuación os presentamos una serie de consejos para gestionar los conflictos en la pareja y ayudaros a que la convivencia sea más fluida y duradera:

1. No tener miedo a abordar el conflicto.

Algunas parejas se encierran en sí mismas y evitan hablar del problema por miedo a las discusiones o por no saber cómo hacerlo. Sin embargo, las parejas sanas están dispuestas a hablar (pacíficamente) sobre lo que está pasando.

2. Ver el conflicto como una oportunidad.

Las parejas emocionalmente saludables ven el conflicto como un medio para crecer juntos, una oportunidad para entender mejor al otro y para aclarar sus necesidades y valores. El conflicto no se debe convertirse en una lucha por el poder, sino una oportunidad para que ambos puedan crear algo nuevo, una nueva manera de llevar adelante la relación.

3. Valorar la perspectiva del otro.

Las parejas sanas creen que cada uno tiene un punto de vista válido, aunque estén de acuerdo con el otro o no. Se dan cuenta de que no existen diferencias legítimas y entienden que cada persona es diferente y posee sus propios criterios y valores.

4. Apreciar nuestra contribución al conflicto.

Los integrantes de relaciones saludables son dueños de sus propias ideas. Están dispuestos a ver cómo están contribuyendo para solucionar un determinado problema y darle el valor que esto tiene.

5. Respetarse.

Insultar, maldecir o golpear no soluciona nunca las diferencias, al contrario, las agrava. Por el contrario, mostrar una actitud respetuosa hacia el otro, en lugar de estar a la defensiva, no centrase exclusivamente en las razones de uno mismo, sino interesarse por lo que el otro tiene que decir, es la clave del entendimiento.

6. Escuchar con atención.

Se debe prestar la adecuada atención a las razones de la otra persona. No interrumpir cuando el otro habla o hacer comentarios como “eso no está bien” o “¿de dónde sacaste una idea tan estúpida?”, hay que estar presentes y escuchar el punto de vista de tu pareja.

7. Besarse y abrazarse al terminar.

Por lo general, después de una discusión, las parejas sanas llegan a sentirse apoyadas por su compañero/a, escuchadas y comprendidas. Es saludable incluso pedir disculpas o decir algo como “Te quiero. Estamos en esto juntos”, por ejemplo.

8. Establecer un momento para hablar.

Si aparece un problema en la relación, debemos preguntarle al compañero/a cuando le parece bien hablar de ello, estableciendo una cita. Esto es importante porque no preguntar puede desencadenar ansiedad la otra persona, lo que le llevará a adoptar una reacción defensiva. Es tan simple como decir “¿Es ahora un buen momento?”

9. Hablar en primera persona.

El uso de “yo”, como “yo pienso, siento, espero, quiero” es una buena táctica. Cuando tu pareja oye la palabra “tú” como por ejemplo: “tú hiciste esto” o “¿por qué dijiste aquello?”, esto también puede provocar una actitud defensiva.

10. Intentar ponerse en el lugar del otro.

Intentar mirar el problema a través de los ojos de tu pareja, describir en voz alta cómo crees que tu pareja se siente es un ejercicio de empatía muy positivo. A continuación, la pareja puede responder aceptando o aclarando cómo se siente.

11. Lidiar con el conflicto inmediatamente.

Cualquier cosa dolorosa se hace más grande si se deja desatendida o se posterga su solución. Es por eso que cuando hay una discrepancia, la reparación debe intentarse lo antes posible.

12. Ser específico sobre de lo que se necesita o desea.

Pide lo que quieres en una o dos frases máximo, y hazloen positivo. Al ser específicos, concretos y directos, le damos a la pareja la oportunidad de satisfacer tu petición.

Por ejemplo, en lugar de decir, “Me gustaría que llegaras siempre puntual”, podemos decir, “La próxima vez que vayamos al cine o a cenar, me gustaría que si no puedes llegar a tiempo, me llamaras 15 minutos antes”.

13. Expresar gratitud.

Como ya hemos dicho, el conflicto en la pareja es inevitable, pero no debe ser la música de fondo de nuestra relación. Es muy importante mostrar nuestro aprecio a nuestra pareja. Por ejemplo, podríamos decir: “Gracias por escucharme” o “Gracias por compartir esto conmigo…”.

El conflicto es una indicación de que nuestra relación no ha sido atendida de alguna manera. Esto da a las parejas la oportunidad de identificar el problema, tratarlo, mejorarlo y pasar a disfrutar de una relación sana.

Cómo gestionar los conflictos en la pareja
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1 Comentario

  1. Se puede dialogar con quien está dispuesto a ello, pero es lmposible hacerlo con alguien que sólo se escucha a si mismo y considera la pareja una relación solo para su beneficio, no una relación de dos.
    En estos casos es imposible llegar a un entendimiento sano. La rigidez mental de algunas personas hacen imposible la reconciliación.

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