50 frases de Germaine Necker (Madame de Staël)

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 29 abril 2021.

A Madame de Staël, cuyo nombre completo es Anne-Louise Germaine Necker, se le conoce por haber sido una mujer francesa intelectual y precursora del feminismo. Pero, sobre todo, se le conoce por su sagacidad al desafiar al mismo Napoleón Bonaparte.

El precio de haber desafiado las normas patriarcales de la época le costaron el destierro, pero su pensamiento quedó grabado en la historia.

Fue hija de un banquero e importante ministro de finanzas, Jacques Necquer, quien se aseguró de que su hija recibiese una educación notable y alta, en comparación con la educación recibida por otras niñas en ese momento.

Esta educación recibida la hizo destacarse, pues, Madame de Staël, asombraba con sus análisis políticos, su talento para la escritura, su fluidez verbal y el progresismo que desplegaba en sus conversaciones sobre temas agudos.

A continuación, conoceremos algunas de las frases más notorias de Madame de Staël. Entre sus frases más notorias se encuentran las siguientes:

Frases de Madame de Staël

Cuando somos capaces de conocernos a nosotros mismos, rara vez nos equivocamos sobre nuestro destino.

¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?.

El amor es un símbolo de eternidad. Barre todo sentido del tiempo, destruyendo todo recuerdo de un principio y todo temor a un fin.

La libertad es incompatible con el amor. Un amante es siempre un esclavo.

El desengaño camina sonriendo detrás del entusiasmo.

La murmuración se parece al humo porque se disipa pronto, pero ennegrece todo lo que toca.

Para hallar algún encanto en nuestros ensueños, es preciso, así en la felicidad como en la desgracia, estar en paz con nosotros mismos.

El hombre tiene tal sentimiento de lo transitorio de su ser, que en presencia de algo inmutable siempre experimenta cierta emoción.

Cuando alguien se ha habituado en ciertos lugares a una dulce monotonía, no apetece ningún género de distracciones, ni aun por una sola vez, con el fin de no llegar a descubrir que se aburre todos los días.

Matrimonio, es decir, la asociación de todos los sentimientos y de todos los pensamientos.

Cuando un amigo advierte que lo necesitamos de un modo apremiante, siempre pierde cordialidad.

La meditación religiosa es el sentimiento más íntimo que el hombre puede experimentar.

La inteligencia humana hace continuos progresos, pero estos progresos son en línea espiral.

Cuando alguien ha sufrido largo tiempo, una invencible desconfianza le retrae de entregarse a sus primeros impulsos; todas las decisiones irrevocables, aun aquellas que el corazón parece exigir, le causan espanto.

Las mujeres no miden jamás los sacrificios; ni los suyos, ni los de los demás.

El talento no impide tener manías, pero las hace más notables.

El comprender todas las cosas le hace a uno más indulgente.

Cuando los designios de la Providencia están cumplidos en nosotros, una música interior nos prepara a la llegada del ángel de la muerte.

El ingenio consiste en apreciar el parecido de cosas que difieren entre sí, y la diferencia de cosas entre, sí iguales.

El amor es la historia de la vida de las mujeres y un episodio en la de los hombres.

A nadie le gusta jugar al ajedrez mientras cae por un abismo.

La emoción del peligro: ella alivia el peso del dolor, nos reconcilia un momento con esta vida que acabamos de reconquistar y que es tan fácil de perder.

Hay situaciones en la vida en que, aun sacrificándose, no sabe uno cómo cumplir con todos sus deberes.

La música refuerza la idea que tenemos de las facultades de nuestra propia alma; cuando la oímos, nos sentimos capaces de los más nobles esfuerzos.

La oración en común, cualquiera que sea su lengua y rito, constituye la más emocionante fraternidad de esperanzas y simpatías que pueden los hombres constituir en este mundo.

Ante las gentes de espíritu ligero nos avergonzamos de mostrar afectos profundos.

El valor nada puede contra la conciencia. Teniendo de ella su origen, ¿cómo iba a triunfar sobre ella?.

El dolor siempre cumple lo que promete.

Los sentimientos poco profundos tienen muchas veces larga duración; nada los rompe, porque nada los aglutina; se amoldan a las circunstancias, desaparecen y vuelven a aparecer con ellas; mientras que los afectos fuertes se destruyen sin remedio y no dejan en su lugar más que una herida dolorosa.

Es fácil ser mujer cuando se es insensible.

El misterio de la vida es la conexión entre nuestros errores y nuestros infortunios.

Existe una opinión más discreta que la del hombre de mayor talento, y es la del público.

Aspirar es privilegio de mujer.

La negligencia de los deberes menudos sirve de aprendizaje para las faltas grandes.

Los hombres no cambian, se desenmascaran.

La filosofía debe descansar sobre dos bases: la moral y el cálculo.

El hombre debe permanecer alejado para siempre de quienes han perdido su estimación.

Saber y sentir, he aquí toda la educación.

El hombre celoso no es el amante que ama; es el propietario que se enfada.

Al inteligente se le puede convencer; al tonto, persuadir.

No sé exactamente que debemos creer, pero debemos creer. El s. XVIII no hizo más que negar. El espíritu humano vive de sus creencias. Adquirid fe a través del cristianismo o de la filosofía alemana, o simplemente del entusiasmo, pero creed en algo.

Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento.

Ante las gentes de espíritu ligero nos avergonzamos de mostrar afectos profundos.

El amor es un egoísmo de dos personas.

El remordimiento es el dolor del alma que el tiempo y la reflexión no dejan calmar jamás.

Lo más grande que ha hecho el hombre se debe al doloroso sentimiento de lo incompleto de su destino.

El ingenio consiste en apreciar el parecido de cosas que difieren entre sí, y la diferencia de cosas que parecen iguales.

Me alegro de no haber sido hombre, porque si lo fuera, me hubiera tenido que casar con una mujer.

Nunca se perdona bastante, pero se olvida demasiado.

Comprender es perdonar.

Estas son solo algunas de las mejores frases de Madame de Stäel, una mujer desafiante e ilustrada.

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Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.

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