30 frases de Jorge Santayana

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 29 abril 2021.

Hoy queremos mostrarte las mejores frases de Jorge Santayana (1863-1952), quien fue un filósofo, ensayista, novelista y poeta español. Su nombre completo es Jorge Agustín Nicolás Ruíz de Santayana, pero es más conocido como George Santayana.

Este prolífico pensador, además de haber sido un ciudadano español, pues, nació en Madrid, creció y obtuvo su formación en Estados Unidos, un hecho que se puede apreciar en su obra. De hecho, hoy día, su vida y pensamiento son muy estudiados.

Sin embargo, luego de cumplir 48 años se retiró de la vida académica que desempeñaba en Harvard y no regresó más nunca al continente americano.

Una de las frases por las cuales es más recordado, fue aquella en la que dijo: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, la cual aparece plasmada en la obra La razón en el sentido común.

A continuación, conoceremos otras de las más memorables frases de Jorge Santayana.

Frases de Jorge Santayana

Los amigos son esa parte de la raza humana con la que uno puede ser humano.

El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo cuando has olvidado el fin.

Nada hay tan pobre y triste como el arte que se interesa en sí mismo y no en su objeto.

La naturaleza y el júbilo de la libertad empiezan únicamente cuando las facultades bien integradas de la psique encuentran y establecen un mundo en el cual producen su fruto específico y propio.

Nuestra dignidad reside no en lo que hacemos, sino en lo que entendemos.

La memoria es un rumor interno.

Morir es algo espantoso, del mismo modo que nacer es algo ridículo.

La sabiduría llega con las desilusiones.

Nuestra adhesión a un jefe natural no es una pérdida de libertad, es el reconocimiento de que nuestras ideas tiene un ejecutor y un intérprete.

El mundo es una perpetua caricatura de sí mismo, en todo momento, es la burla y la contradicción de lo que pretende ser.

Cuando hombres y mujeres se ponen de acuerdo, las conclusiones deben ser las mismas, pero los motivos diferentes.

Un filósofo es un hombre, y su primer y último cuidado debería ser la ordenación de su alma: solamente desde ese centro puede él estudiar el mundo.

La cultura está entre los cuernos de este dilema: si debe ser profunda y exquisita, ha de quedar reducida a pocos hombres; si debe hacerse popular, tendrá que ser mezquina.

El escepticismo, como la castidad, no debe ser abandonado con demasiada facilidad.

Para una idea es de muy mal agüero estar de moda, pues esto implica que más adelante estará anticuada para siempre.

La consciencia de la vanidad es un poderoso desinfectante: llena la religión, como llena la vida, de fortaleza, dignidad y benevolencia.

A no ser que la naturaleza humana sufra un cambio inconcebible, el principal valor intelectual y estético de nuestras ideas procederá siempre de la actividad creadora de la imaginación.

Los pies de un hombre deben estar en su país, pero sus ojos deben observar el mundo.

El hecho de haber nacido es un mal augurio para la inmortalidad.

La teoría nos ayuda a soportar nuestra ignorancia sobre los hechos.

¿Por qué amontonar imprecaciones sobre otra criatura porque no es o no desea ser como nosotros?.

Dada la actual constitución del hombre, ser conciso es casi poseer la cualidad de inspirado.

Un niño educado sólo en la escuela es un niño sin educación.

Porque cuando nos elevamos del caos, aspiramos a la verdad, la perfección y la sencillez; pero, cuando reflexionamos y nos volvemos hacia dentro, viniendo de arriba, encontramos la tristeza y la desilusión, y el susurro del viento.

Aquí renuncié a viajar, porque puedo viajar continuamente con el pensamiento a todas las edades y a todos los países y puedo disfrutar el divino privilegio de la ubicuidad sin alejarme del centro de gravedad y de equilibrio que me ha sido concedido.

En lo trágico …, el sentimiento de compasión, en virtud del cual se aprecia y comparte el sufrimiento, tiene que ser recubierto por muchos placeres estéticos incidentales si el efecto ha de ser bueno en conjunto.

Nuestro saber es una tea humeante de pino que alumbra el camino sólo un paso adelante a través de un vacío de misterio y horror.

No es culpa de la sociedad que la mayoría de los hombres parecen perder su vocación. La mayoría de los hombres no tienen vocación.

Todo lo que un hombre emancipado se pregunta es qué objetos le atraen más, y cuáles son los medios para conseguir esos objetos. El hacer bien es saber lo que tú quieres. Ahora, cuando tú no estás satisfecho contigo mismo, es porque tú vas en busca de algo.

No pensaré mal de ti por contarme qué es psicológicamente lo que de verdad te ocurre. Sé que en el fondo de las cosas espirituales reina la oscuridad, y que, en el fondo de las cosas físicas, la suciedad.

Tal vez la única dignidad verdadera del hombre es su capacidad de despreciarse a sí mismo.

De todas estas frases de Jorge Santayana, ¿cuál ha sido tu favorita? ¡Cuéntanos!

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Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.

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