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Camilo José Cela y Trulock (1916 – 2002) fue un prestigioso, pero también muy controvertido escritor gallego. Ejerció como novelista, periodista y ensayista, además de editor de revistas literarias y conferencista.

Fue académico de la Real Academia Española durante 45 años. Por su carrera profesional obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1987, el Premio Nobel de Literatura en 1989 por lo que se dijo era “una prosa rica e intensiva, que con una compasión moderada que constituye una visión desafiante de la vulnerabilidad del hombre” y el Premio Cervantes en 1995. Por sus méritos literarios, en 1996 el rey Juan Carlos I le otorgó el marquesado de Iria Flavia, creado ex profeso.



En el año 2000, Camilo José Cela puso la primera piedra, junto a Felipe Segovia Olmo, de la Universidad Camilo José Cela, de la que es Rector Honorífico.

Citas célebres de Camilo José Cela

El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas.

Es mejor y más sano para el alma, se dijo hace ya tiempo, gastarse que enmohecerse.

El otoño se ocupaba de matar y el invierno de barrer.

La muerte es dulce, pero su antesala es cruel.

El que resiste, gana.

La vida no es sólo el corazón que late. Es también el pensamiento flotando sobre el corazón que ha dejado de latir.

Para el éxito sobra el talento; para la felicidad, ni basta.

¿Para qué es oro el tiempo más que para verlo pasar acariciándolo?

Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.

Una huelga de intelectuales, que es un supuesto improbable, paralizaría la marcha del mundo.

Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.

A siete años de un suceso, el suceso ya es otro.

La inspiración es trabajar una buena porción de horas.

Para escribir solo hay que tener algo que decir.

En los triunfos anida siempre el cauteloso germen de la derrota.

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Cuando viajo, lo que más me interesa es la gente, porque sólo hablando con ella se conoce el ambiente.

La Historia nos enseña dos cosas: que jamás los poderosos coincidieron con los mejores, y que jamás la política fue tejida por los políticos.

No usemos la lengua para la guerra, y menos para la guerra de las lenguas, sino para la paz, y sobre todo para la paz entre las lenguas. De la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario y siempre progresivo se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia.

En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.

No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.

Si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debe cambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la verdad de quienes reparten el oro.

Seguimos en las mismas inútiles resignaciones… Es grave confundir la anestesia con la esperanza

La libertad es una sensación. A veces puede alcanzarse encerrado en una jaula, como un pájaro.

La muerte es de una vulgaridad absoluta; todos los nacidos terminan pasando por ella.

La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas.

Entregarse a la ira ciega es señal de que se está cerca de la animalidad.

Un carallo a tiempo es una victoria dialéctica.

Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.

Para el éxito sobra el talento; para la felicidad, ni basta

La filosofía del vagabundo se apoya en la no necesidad de nada y el buen talante de aceptarla sin queja alguna.

Yo creo que no hay tiempo para nada; yo creo que si el tiempo sobra es porque, como es tan poco, no sabemos qué hacer con él.

La polisemia de nación lleva lastrando la capacidad de ponerse de acuerdo acerca del futuro del reino de España desde el momento mismo en que se aprobó la Constitución de 1978.

Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.

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La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.

Seguimos en las mismas inútiles resignaciones… Es grave confundir la anestesia con la esperanza…

Vivimos en la dictadura del funcionario, que no defiende la idea sino la nómina; lo que siempre da mayores arrestos.

La verdad es que las situaciones artificiales envejecen más bien de prisa.

El nacionalismo se cura viajando.

Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya.

Yo soy, como buen español, pedorro domiciliario.

En el servicio aprendió a leer, a escribir y a sumar, y perdió la inocencia.

El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas.

Las personas decentes no podemos dejar que se nos suban a las barbas.

También es grave tomar el noble rábano de la paciencia por las ruines hojas lacias, ajadas, trémulas de la renunciación.

También hay relojes de sangre; la gente suele llamarles el corazón

El mundo es su café, y alrededor de su café, todo lo demás.

La muerte es algo tan tremendamente airado, que sólo la desnudez, la elemental desnudez, puede escindirla del ridículo.

La castidad enmohece.

La cultura y la tradición nunca son ideológicas, siempre son instintivas.

La lengua es la más eficaz de todas las armas, ya quedó dicho, y la más rentable de todas las inversiones: nunca es tarde para que empecemos a poner nuestros ahorros al servicio de los futuros beneficios que serán de todos y que servirán para todos.

Ropa a ropa, desnudados de un golpe y sin consuelo, los seis huracanados de alta pena se rindieron a lechos aún no usados.

Pensar en viejo me abruma y, sin embargo, pensar en joven, en sano y arrogante joven, me parece tan insípido…

Pido a nuestros gobiernos un poco de dinero para esta noble causa: la de la defensa de nuestra herramienta de comunicación.

¡No empieces a colarme frases profundas!

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