Fernando de Rojas

Fernando de Rojas (1470-1541) fue un escritor español al que más bien se ha considerado dramaturgo por su magna obra La Celestina.

Algunas fuentes señalan que Fernando de Rojas estudió Derecho, aunque no está del todo confirmado. En todo caso, lo que sí se conoce es que estudió el Bachiller en Salamanca, grado con el que él mismo se nombra en varias ocasiones.

El Bachiller Fernando de Rojas tuvo problemas con la Inquisición, al ser un judío converso (marrano, en lenguaje popular) y al ayudar a su familia a escapar de las investigaciones del Santo Oficio.

Frases célebres de Fernando de Rojas

Amor es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una fiera herida, una blanda muerte.

No es vencido sino el que cree serlo.

Del pecado, lo peor es la perseverancia.

Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna.

Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan mozo que hoy no pudiese morir.

Miserable cosa es pensar ser maestro el que nunca fue discípulo.

Cuán fácil cosa es reprender vida ajena y cuán duro guardar cada uno la suya.

La mitad está hecha cuando tienen buen principio las cosas.

Inicua es la ley que a todos igual no es.

Goza tu mocedad, el buen día, la buena noche, el buen comer y beber.

Cuando el corazón está embargado de pasión, están cerrados los oídos al consejo, y en tal tiempo las palabras sensatas, en lugar de amansar, acrecientan la saña.

No ves que es simpleza o necedad llorar por lo que con llorar no se puede remediar.

¿No ves que es necedad o simpleza llorar por lo que con llorar no se puede remediar?

Me alegro de estas nuevas como los cirujanos de los descalabros.

Ninguna cosa hace pobre al avariento sino la riqueza.

Miserable cosa es pensar ser maestro el que nunca fue discípulo.

Dejemos llorar al qué dolor tiene, que las lágrimas y los suspiros desenconan el corazón dolorido.

Un solo maestro de vicios dicen que basta para corromper a un gran pueblo.

Saludable es al enfermo la alegre cara del que le visita.

El amor todas las cosas vence.

Yerro es no creer, y culpa, creerlo todo.

El hijo que nace, restaura la falta de tres finados.

La mitad está hecha cuando tienen buen principio las cosas.

El amor no admite si no amor por paga.

Naciste para casa da como yo para soltera.

El silencio escuda y suele encubrir la falta de ingenio y torpeza de lenguas.

“Quien vive de sólo un mal,
¡en qué de cuidados muere!
Quien de muchos males vive,
¡qué dello anima su muerte!
No hay bien como muchos males,
porque un mal solo es de suerte
que por ser uno no más,
sólo a aquél el alma atiende;
pero el alma en muchos males
se consuela o se divierte.”

No me maravillo, que un solo maestro de vicios dicen que basta para corromper un gran pueblo.

“Señora, el que es fino amante
habla castellano viejo;
el atento y el pulido
que éste pretende, creerás,
ser escuchado no más,
mas no quiere ser querido.”

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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