Cornelio Tácito

Publio Cornelio Tácito fue uno de los historiadores más famosos de la antigüedad, y posiblemente el más destacado que nos legó el Imperio Romano. Vivió entre los años 55 y 120 a. C.

Tácito, no solo escribió obras de historia. También fue un magnífico senador, cónsul y gobernador en Roma. Destacan sus obras Historiæ y los Anales.

Frases célebres de Cornelio Tácito

Raros son esos tiempos felices en los que se puede pensar lo que se quiere y decir lo que se piensa.

La felicidad comprada es siempre sospechosa, y en general de breve duración.

Ama y haz lo que quieras.
Si callas, callarás con amor;
si gritas, gritarás con amor;
si corriges, corregirás con amor;
si perdonas, perdonarás con amor.

Cuánto más corrupto es el estado, más leyes tiene.

El arte de vencer las grandes dificultades se estudia y adquiere con la costumbre de afrontar las pequeñas.

Los hombres prefieren pagar un perjuicio a un beneficio, porque la gratitud es una carga, y la venganza, un placer.


Una muerte honrosa es preferible a una vida vergonzosa.

La verdad se robustece con la investigación y la dilación; la falsedad, con el apresuramiento y la incertidumbre.

Una mala paz es todavía peor que la guerra.

La veneración crece con la distancia.

Dada la debilidad de la naturaleza humana, los remedios son siempre más lentos que los males.

Estamos corrompidos por la prosperidad.

En la naturaleza del hombre está odiar a quienes ha ofendido.

Por buena tiene esta vida quien no la conoce.

El poder nunca es estable cuando es ilimitado.

El oro y las riquezas son las causas principales de la guerra.

Una mala paz es todavía peor que la guerra.

Las cualidades de un general son el juicio y la prudencia.

Las libertades y los amos no se combinan fácilmente.

La naturaleza concede libertad hasta a los animales.

Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.

Para quienes ambicionan el poder, no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio.

En un espíritu corrompido no cabe el honor.

Más frases de Tácito

Las artes propias de un general son el juicio y la prudencia.

De la misma manera que la Naturaleza dio la luz y el día a todos los hombres, así ha dejado abiertos a los valientes todos los países.

No hay atractivo en lo seguro. En el riesgo hay esperanza.

Es un error de la maldad humana alabar siempre el pasado y desdeñar el presente.

En las fortunas modestas, los peligros son menores.

En un espíritu corrompido no cabe el honor. Una vida honesta redime una vida torpe.

El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos. El poder no está nunca seguro si es excesivo. Para quienes ambicionan el poder no existe vía media entre la cumbre y el precipicio. Nadie ejercitó jamás bien un poder conquistado maliciosamente.

Persiguiendo a un escritor se aumenta su prestigio.

A todo lo desconocido se lo tiene como maravilloso.

Razonamiento y juicio son las mejores cualidades de un dirigente.

El conocimiento de muchas artes nos es muy valioso, aunque nos dediquemos a otras actividades.

La condición más injusta de las guerras es que todos se adjudican la victoria, y la derrota se imputa a uno solo.

Mientras haya hombres, habrá vicios.

Yo creo que el principal objeto de la historia es que las excelsas cualidades de los hombres no se pierdan en el silencio, y, por el contrario, que exista el temor de incurrir en la reprobación de la posteridad por las palabras y hechos innobles.

Todas las cosas que ahora reputamos consolidadas por su antigüedad, fueron novedades; y lo que hoy sostenemos por el valor de sus precedentes pasará a ser cosa ejemplar.

No hay que fiarse nunca de una potencia demasiado grande.


Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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