Frases célebres de Alexis Carrel

Verificado Redactado por Bernardo Peña. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 30 abril 2021.

Alexis Carrel (1873-1944) fue un médico, investigador y escritor francés galardonado con el premio Nobel de Medicina en 1912 y honrado con la Legión de Honor francesa. Fue miembro de la Pontificia Academia de Ciencias.

Alexis Carrel fue toda su vida un escéptico, aunque en 1902 presenció una curación milagrosa, del todo imposible, de una paciente suya que estaba agonizando, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, lo que le llevó a abrazar la fe católica.

Frases célebres de Alexis Carrel

El hombre no puede rehacerse a sí mismo sin sufrir, porque es a la vez el mármol y el escultor.

El tiempo físico nos es extraño, mientras el tiempo interior es nosotros mismos.

El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe.

Es imposible educar niños al por mayor; la escuela no puede ser el sustitutivo de la educación individual.

La inteligencia es casi inútil a aquel que no tiene más que eso.

La minoría selecta es la única que hace progresar a la masa.

La calidad de vida es más importante que la vida misma.

El equilibrio mental, juicio recto, valor moral, audacia, resistencia, forma de tratar al prójimo y cómo sacar el mayor bien de los contratiempos son cosas que no se aprenden en la escuela.

Poca observación y muchas teorías llevan al error. Mucha observación y pocas teorías llevan a la verdad.

La religión lleva al hombre la fuerza interior, espiritual, la luz y la paz.

El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo y es un extraño en el mundo que él mismo ha creado.

Lo mismo que un río: el hombre es cambio y permanencia.

El amor tiene dos leyes: la primera, amar a los otros; la segunda, eliminar de nosotros aquello que impide a los otros amarnos.

La vida no consiste en comprender, sino en amar, ayudar a los demás y trabajar.

Todos nosotros, en determinados momentos de nuestras vidas, necesitamos tener asesoramiento y recibir la ayuda de otras personas.

Todo el mundo hace un esfuerzo mayor para lastimar a otras personas que para ayudarse a sí mismos.

Todos los grandes hombres están dotados con la intuición. Ellos saben sin razonamiento o análisis, lo que necesitan saber.

Condiciones de vida difíciles son indispensables para forjar la la personalidad humana.

El primer deber de la sociedad es dar a cada uno de sus miembros la posibilidad de cumplir con su destino. Cuando se vuelve incapaz de realizar esta tarea debe ser transformado.

El papel de las mujeres en el progreso de la civilización es mucho mayor que el del hombre, por lo que debería desarrollar sus aptitudes de acuerdo con su naturaleza, sin imitar a los hombres.

El ambiente de las bibliotecas, aulas y laboratorios es peligroso para los que se encierran en ellos demasiado tiempo. Porque los separa de la realidad como una niebla.

Una tentativa desgraciada vale más que la ausencia de toda tentativa.

La manera más eficaz de vivir es hacer todas las mañanas un plan para el día y cada noche repasar los resultados obtenidos.

El amor a la belleza en sus múltiples formas es el más noble don del cerebro humano.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego».

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