Fracaso en el amor, ¿qué me pasa?



El fracaso en el amor no es algo extraño. Muchas personas se lamentan continuamente de su mala suerte en temas de relaciones. “¿Qué me pasa? ¿Por qué siempre me tocan las mismas personas? ¿Por qué siempre me va mal?”, estas son algunas de las preguntas que más podemos escuchar. A pesar de ello, no todo está perdido. La tendencia a culpar a nuestros compañeros de vida del fracaso amoroso es parte de estos descalabros. ¿Qué papel tenemos nosotros?

A lo largo del artículo, abordaremos el peso que tienen las expectativas que nos creamos en relación al fracaso amoroso. También se repasará el hecho de escoger una y otra vez una pareja con el mismo tipo de personalidad. Ha llegado el momento en el que en lugar de mirar hacia afuera, hemos de mirar hacia adentro. Culpar siempre a los demás puede esconder un pequeño gran secreto: ¿y si en realidad somos nosotros?



Expectativas y fracaso en el amor

Uno de los factores principales para el fracaso en el amor son las expectativas que nos creamos. Se trata de un aspecto importante y, sin embargo, parece no existir para muchas personas. Las expectativas, en este caso, son aquellas ideas que nos formamos sobre cómo es la persona, sobre cómo debería ser con nosotros y sobre cómo debería ser la relación. De esta forma, formamos una idea en nuestra mente y a partir de ahí empieza nuestro camino hacia la observación.

¿Qué observamos? La respuesta es fácil: que todo encaje. Buscamos señales en la otra persona y en la relación que encajen con aquello que hemos idealizado. En ocasiones, dejamos pasar esos “pequeños defectillos” que en un principio nos dan igual. En esta fase es cuando surge el enamoramiento. Una etapa más mental que amorosa. Nos aferramos tanto a nuestra expectativa que nos enamoramos de ella. Así es, nos enamoramos más de lo que pensamos sobre nuestra relación y la otra persona que lo que es en realidad.

De esta forma, cuando comenzamos a observar que algo no encaja con lo que habíamos pensado… muere el amor. En realidad, el amor no ha muerto, sino que han muerto nuestras expectativas. Decidimos poner punto y final porque la otra persona no nos ofrece lo que pensábamos que nos iba a dar. Observamos que no era para tanto y que nos han defraudado… una vez más.

Te has defraudado tú

En la mayoría de las ocasiones, quien defrauda no es la pareja, sino nosotros mismos. Nos hemos obsesionado tanto con aquello que esperábamos, que todo lo que no fueran nuestras expectativas lo calificamos como negativo. Sin embargo, por alguna razón, mucha gente suele señalar a la otra persona en lugar de a sí mismos como responsables de todo ese castillo mental sobre la relación.

Fracaso en el amor: el mismo patrón

Recientes investigaciones también cambian el foto en cuanto al fracaso. ¿Y si en lugar de ser los demás somos nosotros? Los resultados del equipo de investigación de Yoobin Park y Geoff MacDonald (2019), de la Universidad de Toronto, aseguran que solemos elegir los mismos patrones de pareja. Esto es, nos enamoramos del mismo tipo de persona en repetidas ocasiones con la peculiaridad de no darnos cuenta de este hecho.

Los autores afirman que: “si nos descubrimos teniendo los mismos problemas en una relación tras otra, quizá tengamos que reflexionar sobre cómo vamos siempre hacia los mismos rasgos de personalidad en nuestras parejas y cómo contribuye a la continuidad de nuestros problemas”. De este modo, los autores invitan a la autoreflexión sobre nuestro criterio a la hora de elegir más que en criticar a la persona de la que nos enamoramos.

¿Cómo podemos trabajar este aspecto?

La mejor forma de hacer frente a esta repetición en los patrones es conocernos. Aunque mucha gente cree que se conoce, en realidad le queda mucho camino de autodescubrimiento. Una vez que acaba una relación, lo ideal es estar un tiempo a solas. Se trata de un tiempo necesario para analizar qué ha ocurrido, qué hemos aprendido y cómo podemos fortalecernos. Si al acabar una relación empezamos otra en poco tiempo, puede ser un indicador de dependencia.

¿Realmente sabemos estar con nosotros mismos? Si no es así, lo más probable es que caigamos una y otra vez en relaciones de dependencia. Nuestra felicidad dependerá de encontrar a alguien aunque no seamos del todo conscientes. Por ello, es clave saber estar solos. En este punto, cabe destacar que saber estar solo no es sinónimo de estar aislados de la sociedad, sino estar sin pareja, sin ataduras.

Reflexión final

Una relación de pareja incluye diferentes tipos de variables. Sin duda, no se puede reducir el final de un romance o el inicio de otro a una sola razón, pero sí es importante saber qué ocurre y qué aspectos están presentes. De esta forma, podremos reflexionar sobre nuestro papel en las relaciones y saber hasta qué punto podemos llegar a ser responsables de caer una y otra vez en el mismo juego.

Bibliografía

Park, Y. y MacDonald, G. (2019). Consistency between individuals’ past and current romantic partners’ own reports of their personalities.

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