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Llega la hora de dormir, tras un día lleno de actividad solo deseamos cerrar los ojos y disfrutar de un placentero sueño; vamos a nuestra habitación, apagamos las luces y nos acostamos. Estamos solos y sabemos que estamos seguros en casa, sin embargo, nuestra imaginación comienza a divagar… la sombra de la cortina nos causa extrañeza, un crujido cualquiera de algún mueble nos hace dar un respingo y el terror nos mantiene tan alertas que confundimos cualquier estímulo con algo amenazante… en lugar de ser un momento placentero, la hora de dormir se ha convertido, sin ninguna razón real, en una pesadilla.

¿Qué es la fobia a dormir solos?

La fobia a dormir solos es un miedo extremo e irracional a dormir sin compañía cercana, en una habitación o lugar solitario. Como ocurre con cualquier otra fobia, este miedo es exagerado, no responde a razones realistas e incide en nuestro funcionamiento cotidiano, ya que nos imposibilita y nos bloquea durante las situaciones temidas, que tendemos a evitar a toda costa.

La fobia a dormir solos esta muy relacionada a la nictofobia, un miedo exagerado e irracional a la oscuridad y a la noche. Esto hace que las personas manifiesten gran ansiedad durante la noche y evite la oscuridad.

Todos podemos sentir miedo cuando dormimos solos en una habitación o residencia, si no estamos acostumbrados a hacerlo. La oscuridad y el silencio pueden dar alas a nuestra imaginación y hacer que nos preocupemos durante algunos instantes por cualquier detalle, pero cuando este miedo se convierte en un terror extremo e irracional, a pesar de incluso estar seguros de que nada puede ocurrirnos, es cuando hablamos de la fobia a dormir solos.

Los niños y la fobia a dormir solos

El miedo de los niños a dormir solos y a la oscuridad, es uno de los miedos más comunes a los que los niños deben enfrentarse y que más preocupación genera en los padres. Este miedo puede activar una gran ansiedad en los niños cada vez que llega la hora de dormir y puede hacer que el niño insista en cumplir ciertos rituales para evitar la situación, como dormir con un adulto cerca, dejar la luz encendida y negarse a dormir lejos de los padres. Esto puede incidir en la calidad del sueño y el bienestar emocional tanto de niños como de padres y tutores que no consiguen normalizar la situación.

A menudo, discutir los miedos del niño de manera racional no consigue disuadirlos de las ideas que les atemorizan, ya que sus miedos se apoyan en una sensación instintiva, aunque esta no sea razonable.

También en adultos

El miedo desproporcionado a dormir solos también es común en adultos. Aunque este temor puede haberse arrastrado desde la infancia, también puede haber surgido en la etapa adulta, a menudo asociado a otros síntomas de ansiedad o incluso de forma aislada. Una experiencia vivida o algo que hemos escuchado o aprendido puede hacer que nuestra imaginación nos juegue malas pasadas durante la noche y haga que nuestra visión racional se bloquee por el miedo y no nos permita calmarnos y poder dormir de forma placentera.

¿Cómo podemos superar el miedo a dormir solos?

El miedo a dormir solos, así como la nictofobia, pueden incidir en la calidad de vida al no permitirnos disfrutar de un descanso adecuado; así pues, al contrario que con otras fobias a las que no solemos enfrentarnos frecuentemente, esta puede ser un verdadero impedimento para nuestro funcionamiento normal diario.

Para tratar este tipo de fobias y miedos, es muy conveniente buscar la ayuda de un profesional de la salud mental con el que podamos llevar a cabo diferentes terapias. Una de las psicoterapias más efectivas es la terapia de exposición, que se basa fundamentalmente en enfrentarnos a los estímulos temidos hasta que estos no consiguen evocar las sensaciones de ansiedad y pánico.

La terapia cognitivo-conductual también es muy eficaz para conseguir identificar las ideas distorsionadas y patrones de comportamiento que nos provocan malestar y así reemplazarlos por otros más adecuados. En este caso, se basaría en conseguir que la persona acepte la oscuridad y la soledad como algo normal y que no tiene por qué acarrear consecuencias negativas. Otros ejercicios importantes para conseguir superar este miedo son la relajación y la meditación para conseguir manejar el estrés que nos producen estas situaciones.

Para ayudar a los niños a superar este miedo, solemos llevar a cabo acciones como, por ejemplo, acompañarlos hasta que se duerman, dejarles las luces encendidas o decirles que ya son mayores para estas ideaciones. Sin embargo, estos actos, más que disuadir su terror, pueden mantenerlo ya que no logran que el niño se enfrente al miedo y normalice la situación. Para conseguir esto, es importante que mostremos seguridad, confianza y cariño, así como reforzar al pequeño cada vez que este consiga dar un paso más hacia su independencia al dormir. Por ejemplo, podemos halagarlo cuando ha conseguido permanecer un tiempo determinado solo en la habitación.

Fobia a dormir solo
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