Fenómeno fan

En este artículo vamos a hablar del fenómeno fan. Un fenómeno que, pese a que parezca relativamente nuevo, nos lleva acompañando desde el origen de los tiempos. Y es que es algo que tenemos atado a lo más profundo de nuestra mente inconsciente.

¿Qué es el fenómeno fan exactamente?

Definir el fenómeno fan es un poco difícil, porque no hay definiciones concretas y “científicas” que nos permitan decir “esto pertenece al fenómeno fan, y esto no”. Pero, en general, todos sabemos de lo que hablamos.

Esas personas que pueden pasarse una noche a la intemperie para conseguir una entrada para el concierto de ese cantante que tanto les gusta. O esas otras que persiguen al futbolista de turno con una fijación enfermiza.

Estas personas son forofas hasta un punto patológico. Y hablamos de fenómeno fan cuando hay muchas de estas personas. Pero, tanto lo primero como lo segundo tiene una razón de ser y se puede explicar científicamente.

Por último (antes de pasar a la explicación), quiero hacer una pequeña mención al hecho de que esto no es novedoso. En el pasado ya había fenómeno fan… ¿O cómo llamarías tú a seguir a un caudillo militar a una muerte segura?

Es solo un ejemplo. El fenómeno fan ha cambiado de presentación, pero el mecanismo es el mismo. Y, ahora, podemos hablar del mecanismo.

Empatía y neuronas espejo

Para explicar el fenómeno fan, hay que hablar, en primer lugar, del fenómeno que se da en la persona concreta, en el forofo. Y, después, tendremos que hablar de cómo eso se expande y afecta a cada vez más personas.

Hablaremos de la empatía y de las neuronas espejo. Al parecer se ha podido comprobar que las personas forofas presentan un elevado nivel de empatía, lo que les lleva a ponerse en la piel de su ídolo para experimentar lo que él experimenta.

Cuando esto sucede, las neuronas espejo hacen el resto del trabajo. El forofo se identifica tanto con el ídolo (a partir, precisamente, de esa empatía) que lo que genera placer en el ídolo, genera placer en el forofo.

Así, no nos debe sorprender que, cuando un futbolista marca un gol, sean miles de personas las que tienen un subidón de dopamina (la molécula que genera las sensaciones de placer).

Simplemente, se está replicando lo que experimenta el ídolo.

Ten presente que esto puede llevar a algunos aspectos negativos, y no solo positivos. Si el forofo siente que puede perder la posibilidad de tener ese extra de dopamina (con la cancelación de un concierto, por ejemplo), puede responder agresivamente o depresión.

Ahora, podemos pasar a hablar de la otra parte del fenómeno fan, el cómo se da a la vez en miles o millones de personas. Y, naturalmente, esto se explica por el sencillo efecto de manada (a todos nos gusta sentirnos integrados en un grupo, ¿verdad?).

Este efecto de manada, o comportamiento gregario, tiene un nombre concreto en psicología conductual: El efecto bandwagon. Es el efecto mediante el cual las personas se adscriben a un grupo, sin sentir, en principio, lo que los originales sentían.

Además, está comprobado que la probabilidad de que los individuos adopten tal o cual moda, se incrementa proporcionalmente a la cantidad de personas que ya lo han hecho (y, añado yo, a la “calidad” de las personas que lo han hecho).

Así, por ejemplo, puede haber un grupo de música relativamente desconocido, que solo siguen mil personas. Poco a poco se van añadiendo algunas personas más, seducidas por ese grupo original de mil personas.

A medida que va creciendo el número de personas interesadas en ese grupo, es más probable que se añadan nuevas personas, y, a medida que se añaden nuevas personas, todavía es más probable que ese grupo tenga fuerza para atraer a nuevas personas.

Si, por el camino, hay una persona importante que demuestra su interés (un youtuber, por ejemplo), muchísima más gente se unirá. Y así es como se genera una moda, que, poco después, generará el fenómeno fan por lo mencionado al principio de este apartado.

Solo queda resolver una duda: Si los que se añaden después no tienen una empatía y significación potente con el ídolo, como si lo tienen los primeros seguidores, ¿por qué los últimos también se comportan como los primeros?

Y la respuesta es simple: Por el mismo proceso mencionado al principio, pero, en lugar de aplicado al ídolo, aplicado a personas cercanas. Tú eres un forofo del ídolo, y tú me importas y empatizo tanto contigo, que mi descarga de dopamina viene de tu descarga de dopamina.

Como puedes ver, el fenómeno fan no tiene nada de novedoso, aunque se haya podido potenciar en los últimos tiempos y sea más visible (porque somos más personas y con más medios para mostrarlo). Todos podemos sufrir el fenómeno fan y, de hecho, solemos mostrarlo más de lo que pensamos.

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