Cómo ser feliz

La felicidad no es algo confeccionado. Viene de tus propias acciones. Dalai Lama

Todos vamos en busca de la felicidad como si fuera nuestro objetivo en la vida, cuando en realidad la clave está en la forma en que andamos el camino.

Es más fácil decirlo que hacerlo, ¿verdad?

Pero en realidad podemos hacer algunos cambios en nuestras vidas que no son nada difíciles y nos pueden ayudar a subir el ánimo en nuestro día a día.

A continuación os dejo 11 maneras científicamente probadas para ser más felices.

Mantente ocupado, pero sin prisas

Cuando hablamos de estar ocupados no nos referimos a planificar el día de tal forma que no tengamos ni un momento de descanso. El exceso de trabajo, obligaciones y las prisas son una calle de sentido único hacia el estrés y la infelicidad.

Los estudios sugieren que la ocupación en equilibrio con el tiempo libre es la clave, ya que el exceso de aburrimiento también puede ser una carga, por este motivo debemos centrarnos en lograr una vida productiva, pero sin acelerarnos.

Lograr el verdadero equilibrio posiblemente implique tener que encontrar la manera de decir “no” a ciertas cosas, pero si lo logramos, a la larga nos veremos gratamente recompensados.

Duerme lo suficiente

Sabemos que el sueño ayuda a nuestro cuerpo a recuperarse a partir del día y repararse a sí mismo y que nos ayuda a centrarnos y ser más productivo. Resulta sueño también es importante para la felicidad.

Los escritores del libro “Educar hoy, nadie dijo que fuera fácil” Po Bronson y Ashley Merryman, explican cómo el sueño afecta a la positividad:

Los estímulos negativos son procesados ​​por la amígdala mientras que los recuerdos positivos o neutrales se procesan en el hipocampo. La privación del sueño afecta más negativamente al hipocampo que a la amígdala. El resultado es que las personas con falta de sueño no acceden tan bien a los recuerdos agradables sin embargo recuerdan mejor las experiencias tristes o negativas.

En un experimento con estudiantes universitarios con falta de sueño  se les propuso memorizar una lista de palabras, posteriormente se pudo observar que recordaban hasta el 81% de las palabras con connotación negativa, como “cáncer”. Pero sólo recordaban el 31% de las palabras con una connotación positiva o neutral, como “sol” o “cesta”.

Haz ejercicio

¿Crees que no tienes suficiente tiempo para hacer ejercicio? Según estudios recientes con sólo 7 minutos al día de algún tipo de deporte ya podemos lograr nuestro objetivo de incrementar nuestros niveles de bienestar y, por tanto, de felicidad. Eso es un tiempo cualquiera de nosotros puede encajar en su horario.

El ejercicio tiene un efecto tan profundo en nuestra felicidad y bienestar que es una estrategia eficaz y de sobra conocida para superar la depresión. En un estudio sobre el ejercicio y la depresión, se trataron tres grupos de pacientes de depresión, uno sólo con medicamentos, el segundo con ejercicio y el tercero con una combinación de ambos. Los resultados de este estudio fueron sorprendentes: Aunque los tres grupos experimentaron mejoras similares en sus niveles de felicidad desde el principio, las evaluaciones de seguimiento demostraron ser radicalmente diferentes:

Los grupos fueron analizados seis meses después para evaluar su tasa de recaída. De los que habían tomado únicamente medicación, el 38% había vuelto a caer en la depresión. Los que estaban en el grupo de la combinación entre medicación y ejercicio, se encontraban sólo un poco mejor, con una tasa de recaída del 31%. La mayor sorpresa, sin embargo, vino del grupo que se trató sólo con ejercicio: Su tasa de recaída fue de sólo el 9%.

El ejercicio puede ayudarte a relajarte, aumenta tu capacidad cerebral, e incluso mejora tu imagen corporal, aunque no pierdas peso. Efectivamente, Aunque tu apariencia corporal no cambie realizando ejercicio, cómo te sientes acerca de tu cuerpo sí cambia para mejor.

Mantén 5 relaciones cercanas

Las relaciones y el contacto social son tal vez el punto más importante cuando hablamos de satisfacción y felicidad en la vida, al menos para la mayoría de la gente.

Los estudios indican que cuando alguien tiene 5 o más personas de confianza con los que puede hablar de problemas importantes, son 60% más propensos a decir que son “muy felices”.

Y es que no nos engañemos, somos esencialmente animales sociales, nuestra felicidad tiene mucho que ver con el contacto y la relación que mantengamos con nuestros iguales.

Se proactivo en tus relaciones

Numerosas  pruebas  indican que la mayoría de relaciones (especialmente las conyugales) disminuyen de intensidad con el tiempo.

A menudo una relación puede deteriorarse si la dejamos fluir sin más, sin preocuparnos por ella, como si lleváramos el piloto automático puesto.

Celebrar las cosas buenas de su vida, hacerle saber al otro que nos importa, que nos interesa lo que nos explica, y mostrarnos proactivos en la relación, favorecerá que los sentimientos no decaigan y se pierdan para siempre.

No caigamos en el egocentrismo. Los estudios muestran que a las personas les gusta hablar de sí mismas, ser escuchadas y sobretodo ser comprendidas. Entonces, hagámoslo más a menudo.

Cuidar de uno mismo es también cuidar de los demás. De esta manera, la dedicación mutua traerá beneficios para ambos.

Como alguien dijo una vez: “Si vas a cuidar de mí, yo voy a cuidar de ti”. Hagamos realidad estas palabras.

Sal de casa

Pasar tiempo al aire libre mejorar sustancialmente nuestros niveles de felicidad.

Pero salir a la calle durante un día agradable también ofrece otros beneficios; un estudio demostró que pasar 20 minutos al aire libre cuando hace buen tiempo, además de impulsar nuestro estado de ánimo positivo, ayuda a potenciar nuestro pensamiento y mejora la memoria de trabajo.

Un estudio del Reino Unido de la Universidad de Sussex también encontró que estar al aire libre hace que la gente se sienta más feliz:

Estar al aire libre, cerca del mar, en un ambiente cálido y soleado es el lugar perfecto para la mayoría de personas. De hecho, se pudo observar que los participantes se sentían sustancialmente más felices al aire libre en cualquier entorno natural, pero no lo eran en entornos urbanos.

La Sociedad Americana de Meteorología en una investigación publicada en 2011 demostró que la temperatura tiene un gran efecto en nuestra felicidad, y que variables como la velocidad del viento, la humedad o incluso la temperatura media en el transcurso de un día, pueden ser grandes condicionantes de nuestro humor. También encontró que la felicidad se maximiza en cuando estamos a unos 20 ° C, por lo que será bueno tener en cuenta el pronóstico del tiempo antes de salir de casa para nuestros 20 minutos de aire fresco.

Ayuda a otras personas

Aunque de entrada no parezca tener mucha lógica, al parecer ayudar a los demás nos hace sentirnos más felices.  De hecho, los estudios dicen que 100 horas al año (o dos horas por semana) es el tiempo óptimo que deberíamos dedicar a ayudar a los demás con el fin de enriquecer nuestras vidas.

Por otro lado, gastar dinero en actividades con otras personas como ir a cenar en grupo, a conciertos, al cine, etc. el que sería el llamado “gasto pro-social”, ayuda a aumentar nuestra felicidad. Y no lo hace al mismo nivel el hecho de gastar dinero en cosas materiales como ropa, televisores o relojes caros.

También el hecho de gastar dinero en otras personas, ya sea porque lo necesitan o porque deseamos hacerles algún regalo, nos hace más felices que comprar cosas para nosotros mismos.

El psicólogo y profesor de la Universidad de Pennsylvania Martin Seligman explica que ayudar a los demás puede mejorar nuestra propia vida. Los científicos han encontrado que hacer el bien produce un aumento sustancial en nuestro bienestar.

Ríe más

Sonreír puede hacernos sentir mejor, pero es todavía más eficaz cuando lo acompañamos de pensamientos positivos.

Un estudio dirigido por un investigador de la Universidad Estatal de Michigan sugiere que los trabajadores de servicio al cliente que muestran una falsa sonrisa durante todo el día, empeoran su estado de ánimo y afecta negativamente a su productividad. Pero los trabajadores que sonríen como resultado de cultivar pensamientos positivos, mejoran su estado de ánimo y son más productivos.

Por eso es importante la práctica de sonrisas reales y genuinas, pues la sonrisa puede mejorar nuestra atención y nos ayuda a realizar mejor las tareas cognitivas.

Reír nos hace sentir bien, lo que también aumenta nuestra flexibilidad atencional y nuestra capacidad de pensar de manera integral. Cuando esta idea se puso a prueba por Johnson et al. (2010), los resultados mostraron que los participantes que sonreían, tenían un mejor desempeño en tareas de atención, especialmente en aquellas en las que se requería ver todo el bosque en lugar de sólo los árboles.

Una sonrisa es también es eficaz para reducir un poco el dolor que sentimos en ciertas circunstancias, por ejemplo, disminuye la sensación de dolor causada por una situación de enfado. Los psicólogos llaman a esto la hipótesis de la retroalimentación facial. Incluso con una sonrisa forzada, aquí es suficiente para levantar ligeramente nuestro estado de ánimo (esto es un ejemplo de conocimiento corporal).

Planifica tiempo de diversión y gasta en experiencias

Hacer algo divertido nos aportará un mayor bienestar y sentimiento de felicidad, lógicamente, pero la  investigación  ha demostrado que la mera planificación de viajes u otras actividades para el futuro, a menudo ayuda a sentirse igual de bien.

Al parecer, planificar una fiesta o una buena cena, puede tener el mismo efecto beneficioso que luego llevar a cabo dichos planes con los amigos. El psicólogo Dan Gilbert explica cómo en un estudio donde los participantes ganaron una cena gratis, la mayoría programó activamente su cena con una semana de antelación, en lugar de realizarla a la noche siguiente.

¿Por qué este retraso? Porque pensar en lo bien que lo van a pasar y planificarlo con calma, hace más duradero este sentimiento de satisfacción, logrando que se alargue en el tiempo.

Además, como ya hemos adelantado en el punto 7, si gastamos en experiencias, estas “compras experienciales” tienden a hacernos más felices. De hecho, una gran variedad de investigaciones  muestran que la mayoría de la gente es mucho más feliz comprando experiencias frente a la compra de bienes materiales.

Las razones de esto son las siguientes:

  • Las experiencias mejoran con el tiempo: una gran experiencia tiende a envejecer como un buen vino. Mientras que los investigadores han observado que los objetos físicos pueden envejecer rápidamente (“¡Uf, mi teléfono ya tiene un año!”), Las experiencias pueden ser compartidas con ilusión durante años.
  • Las personas reviven a menudo sus experiencias: esto va de la mano a mano con el punto anterior, la investigación  muestra que las experiencias tienden a ser recordadas más a menudo. Es probable que no recordemos la primera tabla de surf que nos compramos, pero es probable que recordemos con cariño nuestra primera clase de surf.
  • Las experiencias son más singulares: la gente se compara continuamente con otras personas, y la gran mayoría prefieren destacar en la medida de lo posible. Dado que casi siempre compramos productos muy comunes, los investigadores señalan que es más probable que al comparar lo que compramos con los demás, sintamos que no es interesante. Pero las experiencias siempre tienen un toque único, por lo que somos mucho menos propensos a hacer comparaciones en este sentido, y simplemente disfrutamos de ellas, ya que estamos disfrutando en su naturaleza única.
  • Nos adaptamos a las experiencias lentamente: otra razón por la que las experiencias parecen tan importantes para nosotros, es que nuestro cerebro tarda más tiempo en acostumbrarse a ellas. ¿No te has sentido a menudo muy feliz y excitado tras volver de un gran espectáculo / cena / vacaciones? Es menos probable que un artículo comprado mantenga nuestro estado de excitación durante tanto tiempo, y es porque nos adaptamos antes a la compra de materiales.
  • Las experiencias son sociales: los seres humanos somos animales sociales, eso es un hecho. ¿Sabías que estar en régimen de aislamiento se clasifica a como un castigo “cruel”, debido a los efectos perjudiciales  que puede tener en la mente? Tener experiencias, a veces incluso fuera de nuestra zona de confort, es una fantástica manera de crear nuevas conexiones en nuestro cerebro y generar felicidad.

Medita

La meditación es un hábito eficaz para mejorar nuestros pensamientos, la claridad y la capacidad de concentración, además de ayudar a mantener la calma. Pero resulta que también es útil para la mejora nuestro nivel de felicidad.

En un estudio realizado por un equipo de investigadores del Hospital General de Massachusetts, se observó los escáneres cerebrales de 16 personas antes y después de que participaran en un curso de ocho semanas de meditación de atención plena. El estudio llegó a la conclusión que después de completar el curso, las partes del cerebro de los participantes asociadas con la compasión y conciencia de sí mismos crecieron, y las partes asociadas con el estrés disminuyeron.

La meditación ayuda a frenar y calmar la mente, lo cual a menudo ha demostrado ser la forma más efectiva de vivir una vida más feliz. La meditación puede realmente hacernos más felices a largo plazo.

Los estudios demuestran que en los minutos inmediatamente después de la meditación, experimentamos sentimientos de calma y satisfacción, así como una mayor toma de conciencia y empatía. La meditación regular puede elevar los niveles de felicidad cerebrales.

Practica de la gratitud

Esta es una estrategia aparentemente simple, pero por lo visto es muy eficaz. Hay un montón de maneras de practicar la gratitud, escribir un diario con las cosas por las que estamos agradecidos, compartir tres cosas buenas que nos hayan sucedido cada día con un amigo o con nuestra pareja, mostrar gratitud cuando otros nos ayuden…

En un experimento donde los participantes tomaron nota de las cosas por las que estaban agradecidos cada día, se vio que sus estados de ánimo se mejoraron sólo con esta simple práctica.

El Journal of Happiness Studies publicó un estudio en el que se utilizaron cartas de agradecimiento para probar cómo ser agradecido puede afectar a nuestros niveles de felicidad:

Los participantes eran un total de 219 hombres y mujeres que escribieron tres cartas de agradecimiento durante un período de 3 semanas. Los resultados indicaron que la escritura de las cartas de agradecimiento incrementaron notablemente su felicidad y satisfacción con la vida, mientras que disminuían los síntomas depresivos.

Otro dato curioso es que a medida que envejecemos, especialmente después de la mediana edad, naturalmente tendemos a ser más felices. Todavía hay cierto debate sobre por qué sucede esto, pero los científicos tienen algunas ideas:

Algunos investigadores han encontrado que las personas mayores cuando se les muestran imágenes de rostros o situaciones diversas, tienden a centrarse y recordar cada vez más los felices y menos los negativos.

Otros estudios han descubierto que a medida que las personas envejecen, buscan situaciones que les ayude a mejorar su estado de ánimo, por ejemplo cortan antes con los círculos sociales de amigos o conocidos que podrían hacerlos sentir mal. En otro estudio se observó que los adultos mayores aprenden a dejar de lado la pérdida y la decepción por los objetivos no alcanzados, y se centran en lo que tienen para su bienestar.

Así eras de los que pensabas que envejecer te haría sentir mal, esperamos que tras leer esto desarrolles una perspectiva más positiva en este sentido.

Ser feliz no significa que todo sea perfecto. Significa que has decidido ver más allá de las imperfecciones.

¿Cómo ser feliz? 11 maneras científicamente demostradas para lograrlo
Vota este artículo!