exhibicionismo

¿Estás buscando información sobre el exhibicionismo? En ese caso, estás en la web adecuada. Aquí aprenderás qué es el exhibicionismo, qué lleva a la gente a hacerlo y muchos otros aspectos relacionados.

¿Qué es el exhibicionismo?

El exhibicionismo es un tipo de parafilia que consiste en mostrarse a otras personas (sin su consentimiento, generalmente) con el objetivo de obtener excitación sexual.

Pero, quizá, para entender mejor qué es el exhibicionismo, sea recomendable explicar qué es una parafilia. Bien, vamos allá:

Una parafilia es una conducta sexual reiteradas donde el objeto de deseo es atípico. Estas conductas pueden ser consideradas inmorales o no por los propios sujetos (en general, sí suele ser considerada inmoral).

Estas parafilias pueden ser o no invalidantes o causar problemas en el día a día del sujeto, pero, cuando sí lo son y sí causan problemas, se considera que no son una simple expresión de la sexualidad sino una enfermedad que hay que tratar.

Y, precisamente, el caso del exhibicionismo es uno de los casos en los que el sujeto se siente peor al considerar sus actos inmorales, y donde más repercusiones legales se pueden llegar a sufrir.

Un ejemplo

Pongamos un ejemplo inventado (pero representativo de la realidad) con el que podrás hacerte una idea de qué es lo que le sucede a un exhibicionista que no puede controlar su parafilia:

Imaginemos un señor llamado Ricardo Pérez. Este señor tiene 32 años, y se ha visto obligado a ir a la consulta del psicólogo porque, desde hace algún tiempo, siente una necesidad irrefrenable de esperar a mujeres en portales o entre arbustos y, cuando aparecen, enseñarles sus genitales.

Después, huye hacia su casa, donde se refugia y se masturba pensando en la sorpresa de la mujer a la que le ha enseñado su miembro, momento en el que se ha sentido muy excitado y en el que su nivel de estrés ha bajado al mínimo.

Porque, según refiere Ricardo Pérez, el estrés inunda su vida siempre que no está realizando ese proceso. Tan pronto como termina de masturbarse, siente ansiedad porque lo que ha hecho es repugnante.

Sin embargo, esa ansiedad no desaparece al cabo de unas horas, sino que se mantiene hasta que vuelve a realizar ese acto… Entrando en un círculo vicioso de difícil solución.

Por todos estos hechos, Ricardo ya ha tenido que pasar alguna noche en el calabozo, pero eso no le disuade. La necesidad de exhibirse es demasiado fuerte y siente que no tiene solución.

Esta es una de tantas historias representativas de la parafilia exhibicionista. Como ves, es algo que causa un profundo malestar en quien lo padece (no solo en quien sufre la aparición por sorpresa del exhibicionista).

La relación con el voyeurismo

El exhibicionismo tiene una profunda relación con el voyeurismo, en la medida en que, en muchas ocasiones, la persona que es exhibicionista también disfruta viendo a otros tener relaciones o en situaciones “privadas”.

Esto ha dado lugar a un punto intermedio, llamado el cancaneo o cruising, que consiste en la quedada en lugares retirados por parte de desconocidos. Estos desconocidos pueden cumplir diferentes roles: Algunos tienen sexo, otros solo miran, otros se exhiben…

En general, se considera que el cancaneo o cruising es una forma no dañina de canalizar las pulsiones exhibicionistas y voyeuristas.

Perfil psicológico del exhibicionista

El exhibicionista es, generalmente, un varón heterosexual que suele tener problemas a la hora de establecer contacto con mujeres (u hombres, en el caso de que se trate de un exhibicionista homosexual).

Esto no es algo que sea imprescindible, puesto que existen exhibicionistas que mantienen una vida con pareja y no tienen problema con ello. No obstante, sí que existe un cierto patrón a ese respecto.

También es frecuente que el sujeto exhibicionista padezca un elevado grado de introversión, falta de confianza en sí mismo y timidez extrema.

Es precisamente esto último lo que los convierte en personas poco peligrosas. Su falta de confianza en sí mismos es una garantía de que no habrá agresividad ni intención de hacer daño durante su actuación.

No confundir con las fantasías sexuales

Para terminar, hay que señalar que este comportamiento irrefrenable no debe confundirse con el exhibicionismo como conducta sexual “sana”.

Muchas parejas pueden tener interés en exhibirse como juego erótico. En este caso, no hablamos de exhibicionismo como parafilia, sino de un estímulo sexual más, el cual no causa ningún daño a quien lo practica.

También se puede practicar este exhibicionismo de forma particular, sin pareja, sin que se considere una parafilia (siempre y cuando no se supere los seis meses de práctica y no esté afectando negativamente a tu vida).

Como puedes ver, el exhibicionismo puede llegar a ser una patología que requiere de tratamiento, especialmente cuando se lleva a cabo sin el consentimiento de los demás. Adicionalmente, hay que señalar que el exhibicionismo suele guardar relación, también, con el voyeurismo.

El exhibicionismo y su relación con el voyeurismo
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