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El estrés no es algo negativo en sí mismo. El estrés es una respuesta adaptativa del organismo al medio cambiante en el que vivimos. Esa respuesta adaptativa ha sido nuestro mejor aliado para la supervivencia como seres vivos en un entorno cambiante que nos demanda una serie de recursos para poder adaptarnos, generando la respuesta de estrés en nuestro organismo.

El estrés es algo totalmente subjetivo que se diferencia tanto como individuos que lo sufren. Depende de la manera en que percibamos la situación y por encima de todo, de los recursos de afrontamiento que poseamos.

La humanidad se divide en infinidad de roles, trabajadores, parejas, desempleados, cuidadores con multitud de realidades y problemas continuos que ya no tienen una solución rápida, sino extendida en el tiempo haciendo que la reacción natural puesta en marcha adaptativamente para afrontar peligros y situaciones adversas, se acabe convirtiendo en perjudicial cuando la sensación de alarma no cesa, pero el estrés no es siempre negativo.

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Estrés positivo vs estrés negativo

El estrés positivo, o eustrés, es aquel estrés que nos estimula a enfrentarnos a los problemas. Aumenta nuestra creatividad y nuestra capacidad de enfrentarnos a los problemas, favoreciendo que respondamos eficientemente a aquellas situaciones que lo requieran. Por otro lado, nos encontraríamos con el distrés o estrés negativo como la respuesta que una persona tiene ante una situación que lo supera. Este tipo de estrés provoca cansancio, fatiga y desgaste psicológico. Es el estrés más conocido y resulta muy perjudicial para la salud, tanto física como mental, con una relación incuestionable con la enfermedad.

Estrés y enfermedad

El estrés, tiene una influencia negativa en el desarrollo de trastornos cardiovasculares, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, especialmente trastornos digestivos, trastornos músculo-esqueléticos, así como depresión, ansiedad, etc.

Autores como Sternberg de la Universidad de Arizona, muestran la influencia de los sistemas neurológico y endocrino –los más relacionados con el estrés– sobre el sistema inmunológico.

El sistema inmune reduce su eficacia en situaciones de estrés mantenido, no enfermando por él mismo, pero limitando el funcionamiento inmunológico y exponiéndonos con mayor severidad ante los ataques externos.

El cerebro interpreta una situación como estresante (trabajar más horas de las normales sin descansos). El hipotálamo, estructura cerebral encargada de coordinar conductas relacionadas con la supervivencia, envía señales eléctricas a la glándula pituitaria y esta, a su vez, envía la hormona ACTH a las glándulas suprarrenales donde es liberado el cortisol y la adrenalina. Los niveles altos de cortisol en sangre, producen cambios en los leucocitos encargados de luchar contra enfermedades potenciales, además de reducir la producción y acción de las citoquinas, encargadas de poner en marcha la respuesta inmunológica.

Estudios de Ronald Glaser de la Universidad de Ohio concluyen que el estrés y el desánimo producen el mal funcionamiento del sistema inmune. Los individuos estresados, afirma, sufren trastornos del sueño, problemas de alimentación y gástricos, reduciendo actividades positivas como el deporte.  La tensión muscular que se produce en los episodios de estrés, acaban por convertirse en contracturas y dolores de espalda, aumentando también la incidencia de las cefaleas y los problemas de concentración.

Estrés en el trabajo

El mundo laboral no es ajeno al estrés y a sus consecuencias negativas. El síndrome de Burnout o quemarse por el trabajo, se definiría como una respuesta al estrés laboral caracterizada por la forma negativa de valorar los profesionales su forma de realizar la labor, así como su forma de relación con las personas a las que atienden, provocado por la sensación de estar agotados emocionalmente. En organizaciones donde la preocupación de la calidad de vida laboral de sus trabajadores es nula, se observan mayores problemáticas de éste síndrome, así como un incremento en el porcentaje de absentismo, bajas laborales, disminución de la productividad y de la calidad del trabajo.

El estrés es un problema que tarde o temprano puede afectarnos en la vida, por lo que es importante la información y conocer su funcionamiento. En muchas ocasiones, el estrés puede estar detrás de muchos problemas de salud, incluso sin saber cuál es su causa.

Es fundamental comprender que somos humanos y que un ritmo de vida demasiado ajetreado, querer mantener todas las cosas bajo control o no descansar nunca nos conducirá sin duda al estrés y a la enfermedad. Quizás consideremos normal la tensión que tu día a día te provoca y te resignes a sufrirla, pero te conviene conocer los límites de tu cuerpo y saber que tarde o temprano, acabaremos por pagar los excesos.

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2 Comentarios

  1. Fenomenal artículo y muy clarificador. El estrés a veces resulta un enemigo muy desconocido que nos las hace pasar muy mal. Gracias y enhorabuena.

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