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En alguna ocasión habrás escuchado esa frase de “los niños deberían venir con un libro de instrucciones”. Sin duda, la educación de un niño es algo muy complicado. Sin embargo, hay algunos elementos que está claro que siempre deberían evitarse. Hoy, por ejemplo, hablamos del error de educar con amenazas.

¿Por qué es un error educar con amenazas?

Lo primero que hay que decir es que las amenazas suelen ser utilizadas por los padres cuando no tienen ninguna otra estrategia efectiva para lograr que sus hijos obedezcan. Pero desgraciadamente este es un problema de los padres, que carecen de habilidades para gestionar ciertas situaciones conflictivas con los hijos.

Si se utilizan en un momento puntual, puede no haber mucho problema. Sin embargo, si las amenazas son algo constante, es muy poco probable que se consigan buenos resultados. Los hijos educados en base a amenazas no reciben una buena educación.

¿Cuál es el error de educar con amenazas? Básicamente, que la amenaza casi nunca se cumple.

Al fin y al cabo, ¿cuántas veces has amenazado al pequeño con tirarle la videoconsola a la basura? ¿Y cuántas veces se la has tirado? Esa es la principal razón por la que es una estrategia de educación bastante mediocre: Pocas veces se cumplen las amenazas de los padres que las hacen habitualmente.

¿Por qué sucede esto? Fundamentalmente, porque, en el momento del enfado, tiendes a soltar un castigo desproporcionado, y, después, una vez en frío, cuando tienes que aplicarlo, te parece que es demasiado y no puedes llevarlo a cabo.

Otra razón que conviene no perder de vista es que si algunos padres llevasen a cabo todas las amenazas que profieren, seguramente tendrían a sus hijos en una habitación con un colchón y nada más.

Seguro que ya puedes ir viendo por dónde va el problema: Si formulas muchas amenazas y nunca las cumples, los niños acaban comprendiendo que las amenazas son eso: brindis al sol. No se cumplen nunca o casi nunca.

Por eso, al día siguiente, tú volverás a enfadarte y estar totalmente roja de ira, pero tus hijos no te harán caso, porque saben que las amenazas que lanzas en esa situación, después no se cumplen.

Una segunda razón

Ahora bien, puede que tú sí cumplas las amenazas que profieres.  En este caso, siento decirte que también te estás equivocando. Educar con amenazas es malo por lo mencionado anteriormente, pero, además, lo es porque implica educar en el miedo.

Educar con amenazas crea un clima de inseguridad y desconfianza en la familia, por lo que la comunicación se deteriorará y nos resultará mucho más difícil acercarnos a los problemas que tengan los pequeños.

También implica que no les expliques qué es lo que estás esperando de ellos. Simplemente se les obliga a obedecer sin rechistar, y eso los convierte en seres sumisos y sin criterio. Y no es eso lo que se busca cuando se está educando a un menor.

Otro punto importante es que los niños, aunque sean niños, no son tontos. Si ven que eres una persona irascible y que no sabe gestionar sus enfados, es muy probable que acaben considerando que no eres coherente. Ello conducirá a que te respeten menos de lo que deberían.

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Por supuesto, no podemos ignorar el hecho de que es un método de educación basado en la violencia. Seguro que no te gustaría educar a tu hijo mediante golpes cada día, pero no te parece mal educarlo con amenazas… ¡Cuando también son un método violento de educación!

Para terminar, si mantienes este tipo de educación, tus hijos te tendrán por una persona autoritaria y negativa, en lugar de positiva y pedagógica. Por lo tanto, es fundamental desarrollar otras estrategias educativas.

¿Y cómo educar a los hijos?

Lo cierto es que, pese a que lo anterior parezca muy claro para cualquiera cuando se lee, en la práctica la verdad es que ningún padre primerizo sabe cómo debe educarse a un hijo, y ningún niño llega con libro de instrucciones.

Es por ello que resulta tan complicado dar una buena educación a los pequeños. Ahora bien, por suerte, existen una enorme cantidad de técnicas y estrategias desarrolladas por pedagogos que pueden contribuir a una educación más positiva de tu pequeño.

Lo más recomendable es comprar algunos libros sobre técnicas positivas de educación. Porque, sí, es cierto que ningún niño viene con un manual de instrucciones, pero muchos padres tampoco ponen empeño en entender cómo funciona la mente de un niño.

Si se comprende, es mucho más fácil educar de forma eficaz y sin necesidad de andar amenazando para que nos hagan caso.

Como puedes ver, educar con amenazas es una muy perjudicial para el correcto desarrollo emocional e interpersonal del niño. Es por ello que conviene buscar alternativas a este tipo de educación si queremos que se crezca sano y emocionalmente equilibrado.

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