El envejecimiento cerebral

El envejecimiento es un fenómeno que se observa en todos los seres vivos, caracterizado por la pérdida progresiva de funciones, y que culmina con la muerte del individuo. Podríamos considerar el envejecimiento como una fase tardía en la evolución de un organismo. Es decir, se trata de un proceso normal, y no de una acumulación de patologías, aunque a menudo se asocian determinadas enfermedades. El envejecimiento afecta a todos los órganos del cuerpo, incluyendo el sistema nervioso central. En este tema estudiaremos cómo afecta el envejecimiento del SNC.

Cambios macroscópicos

Los principales cambios macroscópicos que se observan en el envejecimiento cerebral humano son los siguientes:

  • Disminución del peso del cerebro, que a ochenta años es de un 10% respecto al cerebro de un adulto.
  • Disminución del volumen cerebral a razón de un 2% por década a partir de los cincuenta años. Esta disminución en el volumen afecta diferencialmente diferentes estructuras.
  • Aumento del tamaño de los surcos corticales.
  • Disminución del tamaño de las circunvoluciones corticales.
  • Aumento del tamaño de los ventrículos.

Imágenes obtenidas por TC. El cerebro de la izquierda corresponde a un cerebro normal. La imagen de la derecha corresponde a un cerebro con atrofia, donde se puede observar la dilatación de los surcos corticales.

Estos cambios macroscópicos son consecuencia de los cambios histológicos y bioquímicos que a continuación explicaremos en detalle.

Cambios microscópicos

Al envejecer, las neuronas degeneran y muestran algunos signos característicos.

A nivel intracelular, observamos la formación de ovillos neurofibrilares, y a nivel extracelular se observa la presencia de placas seniles.

  • Ovillos neurofibrilares: Se observan en el citoplasma de las neuronas de las cortezas frontal y temporal y del hipocampo. Son filamentos helicoides que contienen una proteína, llamada tau, que en condiciones normales está asociada a los microtúbulos del citoesqueleto de la célula.
  • Placas seniles: Se observan en el espacio extracelular en la corteza y el hipocampo. Están formadas por un núcleo de proteína beta-amiloide alterada, alrededor de la cual se forma un anillo de fibras compuesto por procesos neuronales degenerados y células gliales.

Además de estos hallazgos histológicos, durante el envejecimiento también podemos observar atrofia neuronal.

Por atrofia entendemos una disminución en la arborización dendrítica y, por tanto, una disminución en el número de contactos sinápticos de la neurona.

En algunas zonas del encéfalo, en especial en estructuras subcorticales, también se observa muerte neuronal.

Estos procesos de atrofia y muerte neuronal afectan en especial las cortezas prefrontal y temporoparietal, el hipocampo, las neuronas colinérgicas del prosencéfalo basal y otras estructuras como el locus cerúleo y la sustancia negra. En general, sin embargo parece que en muchas áreas cerebrales se produce más atrofia neuronal que muerte de neuronas.

Cambios neuroquímicos

Durante el envejecimiento también se afectan los sistemas de neurotransmisión, en especial el dopaminérgico, el noradrenérgico y el colinérgico.

Durante el envejecimiento se observa una reducción en la longitud del paso, un decremento en el movimiento de balanceo de los brazos al caminar y dificultades en levantarse. Igualmente, aparecen algunas características que también se observan en los enfermos de Parkinson, como rigidez, dificultad en iniciar los movimientos (acinesia), enlentecimiento motor (bradicinesia) o movimientos involuntarios anormales (discinesias), como por ejemplo, movimientos anormales con los labios.

La afectación de la neurotransmisión dopaminérgica es consecuencia, principalmente, de la degeneración de la vía que une la sustancia negra con los núcleos estriados, que se hace evidente a partir de los sesenta y cinco años. Se observa igualmente una disminución de los receptores D 2 en el estriado. La afectación de este sistema puede explicar las alteraciones motoras que presentan los ancianos.

La afectación del sistema colinérgico es consecuencia de la degeneración de las neuronas del prosencéfalo basal, que proporcionan inervación colinérgica en la corteza y el hipocampo. La afectación de este sistema parece que en parte puede explicar los déficits cognitivos asociados al envejecimiento.

Alteraciones cognitivas asociadas al envejecimiento

No todas las funciones cognitivas empeoran con el envejecimiento. Algunas, incluso, mejoran con el paso del tiempo.

En general, se considera que se deterioran todas aquellas funciones que dependen de las estructuras más afectadas por el envejecimiento:

  • La afectación del hipocampo causará el deterioro mnésico.
  • La afectación de la corteza prefrontal causará el deterioro de las funciones ejecutivas.
  • La afectación de los ganglios basales y la sustancia blanca subcortical causará la alteración de las funciones motoras y ralentización cognitivo.

En este sentido, un hallazgo clásico en los estudios sobre los efectos neuropsicológicos del envejecimiento es la preservación de la inteligencia verbal, mientras que disminuye su velocidad de procesamiento.

Por el contrario, algunas funciones como el lenguaje o el razonamiento verbal pueden mejorar en las últimas etapas de la vida. Esto se debe, en primer lugar, a la relativa preservación de las conexiones corticocorticales de las que dependen estas funciones complejas y, en segundo lugar, a la mayor experiencia acumulada por el individuo.

Alteración de la memoria asociada al envejecimiento

Los déficits de memoria asociados al envejecimiento suelen afectar más el sistema de memoria declarativa. Además presentan gradiente temporal, es decir, se olvidan más fácilmente los hechos más recientes.

En general, quien sufre estos déficits de memoria se suele mostrar bastante preocupado. Esta preocupación se explica, en parte, porque la pérdida de memoria es el primer síntoma de muchas demencias. De todos modos, el déficit de memoria que se observa durante el envejecimiento no tiene que evolucionar necesariamente en una demencia.

Este déficit de memoria, benigno, asociado al envejecimiento se ha catalogado con el nombre de AMAE (afectación de la memoria asociada a la edad). El AMAE no tiene una única causa y, como hemos comentado, no implica necesariamente un determinado tipo de evolución. A continuación se resumen los criterios para el diagnóstico de AMAE.

Criterios de inclusión para la afectación de la memoria asociada a la edad (AMAE)

  • Edad superior a 50 años.
  • Quejas subjetivas de pérdida de memoria que afecten a la vida cotidiana, tales como recordar nombres, números de teléfono o códigos, o bien dificultades a recordar cosas que se deben hacer, comprar, etc., o no saber dónde se han dejado los objetos.
  • Rendimiento en pruebas de memoria por debajo de 1 de la media establecida para jóvenes-adultos menos en uno de los test estándar: test de retención visual de Benton, subtest de memoria lógica de la forma A de la escala de memoria de Wechsler (WMS), subtest de aprendizaje asociativo de la forma A de la WMS.
  • Funciones intelectuales generales normales, obtenidos mediante una puntuación típica igual o superior a 9 en el subtest de vocabulario del WAIS.
  • Ausencia de demencia de acuerdo con una puntuación de 27 o más en la escala Minimental de Folstein.
El envejecimiento cerebral y los cambios cognitivos asociados
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