Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son aquellas infecciones que se adquieren al tener relaciones sexuales con alguien que esté infectado, estas pueden ser provocadas por bacterias, parásitos o virus. Estos tipos de enfermedades también se denominaban, aunque actualmente es un término en desuso, como enfermedades venéreas. El origen era el nombre de Venus, la diosa romana del amor y el sexo

Algunos datos sobre las ETS para conocerlas mejor

Hay más de 30 bacterias, virus y parásitos causantes de infecciones de transmisión sexual. Por lo general, su propagación se produce por contacto con la persona infectada como sangre, semen, secreciones vaginales, entre otras.

Las distintas ETS atacan de forma diferente dependiendo del sexo de la persona. El no utilizar preservativos o barreras de látex en los encuentros sexuales aumenta la posibilidad de infección, pero hay que saber que no siempre hace falta un contacto genital para enfermar de una ETS, a veces el simple intercambio de fluidos que se produce con un beso ya es una conducta de riesgo.

Dentro de las ETS más comunes, las infecciones causadas por el virus del papiloma humano son las que más afectan a las personas en el mundo. Este virus puede desarrollarse en el primer contacto sexual e incluso permanecer en los genitales durante años, por lo que si se ha tenido varias parejas sexuales es muy difícil, o imposible, saber con quién y cuándo ocurrió el contagio. Además, no todos saben que tienen el virus porque sus síntomas no son siempre evidentes.

Síntomas de una ETS

  • Llagas en el área genital, ano, lengua y/o garganta
  • Presencia de sarpullido escamoso en las palmas de las manos y de los pies
  • Orina oscura, diarrea
  • Ojos y piel amarillenta
  • Glándulas hinchadas, fiebre y dolor en el cuerpo
  • Verrugas suaves del color de la piel, en el área genital

Como afectan las ETS en el bienestar emocional

Para una buena salud mental es fundamental tener una buena salud física ya que mente y cuerpo están conectados. Ya hemos descrito los signos físicos de las ETS que pueden ir desde verrugas genitales hasta cáncer en casos extremos. Pero a nivel emocional, ¿cómo afectan estas enfermedades? Muchas de ellas son bastante comunes y normalmente se curan con el tiempo, pero para la persona, saberse infectada, puede tener efectos devastadores. Se pueden mezclar sentimientos como cólera, miedo, confusión; ¿Quién me contagió y cuando? ¿Mi pareja me ha sido infiel? ¿A quién debo decirle lo que me pasa?

Tener dolorosas llagas o ampollas en los genitales, saber que estamos enfermos o enfermas y, lo peor, saber que podemos contagiar a otras personas, provoca en el individuo infectado una angustia y un malestar que no se debería de ignorar.

La preocupación puede afectar seriamente la autoestima y a la vez esto afectara a estado de ánimo, concentración, sueño, llevando incluso al aislamiento de la persona, al miedo a empeorar físicamente o a dañar o romper una relación de pareja.

Las ETS no provocan en la actualidad el miedo que antes producían pero para muchas personas estas enfermedades siguen siendo diferentes al resto, porque se transmiten mediante contacto sexual y afectan a los órganos genitales. Hasta que las personas no piensen en el sexo con la misma naturalidad con que se piensa en la respiración o la comida, este rechazo se seguirá produciendo.

La mayor parte de las personas que se contagian de una ETS reaccionan con rabia e incredulidad, también hay individuos que niegan la enfermedad como si esta fuera a desaparecer sola y retrasan la visita al especialista ya que niegan el hecho de que tienen una infección.

Como actuar si se sospecha de una ETS

No ignorar los síntomas

Si tienes ampollas en o cerca de los genitales y/o molestias o dolor en la zona genital, es muy importante visitar a un médico. Un análisis de sangre y un examen viral muchas veces es suficiente para confirmar el diagnóstico de una ETS. El hacer caso omiso a los síntomas no va a hacer que desaparezcan y puede dar lugar a la trasmisión de la enfermedad a otras personas con las que tengas contactos sexuales.

No te culpes

No hay que culparse ni juzgarse, o creer que nos lo merecemos como una especie de castigo divino por tu comportamiento sexual. El malestar y el estrés no te van a beneficiar en tu proceso de curación de la ETS.

No ocultes tu diagnóstico a la gente con la que tengas citas o relaciones sexuales

Es importante que informemos antes de la que se produzca la relación sexual sobre nuestra ETS. Se aconseja que sea algo sencillo y que ocurra antes de cualquier contacto piel con piel.

No te revuelques en la autocompasión

Aunque no es malo que tengas pensamientos de autocompasión no has de dejar que estos se hagan permanentes. Un estado de negatividad continua en el tiempo suele conllevar a una baja autoestima, a la depresión y al aislamiento.

Recomendaciones finales

Hablar con personas de confianza

Tener personas en quien apoyarse en muy importante en estos momentos. Los amigos y familia pueden escuchar y dar su apoyo.

Cuídate

Trata de llevar una vida lo más saludable posible; come equilibradamente, haz actividad física, duerme bien. Y cuida tu aspecto físico.  Haz actividades que te gusten y que te ayuden a relajarte, practica yoga, meditación. Mantén activo el sentido del humor. Los beneficios de la risa mejoraran tu sistema inmunológico y te ayudara a desarrollar una visión más saludable de la vida y te sentirás mejor.

Puede que necesites hablar con un profesional de la psicología

Te puede ayudar a expresar tus sentimientos y tu malestar en un ambiente seguro y profesional y te ayudará a mejorar tu autoestima.

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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