Hay un conjunto de nuevas enfermedades que se extienden y propagan como la espuma entre los ciudadanos occidentales, entre los habitantes de las grandes urbes y dueños – esclavos de un sistema social basado en la producción y el consumo constante, sin alternativas.

La sociedad industrializada en la que vivimos son el caldo de cultivo de innumerables factores que inciden en nuestra salud mental, desde la alienación de la realidad, la presión por triunfar, la necesidad de acumular objetos, la competencia feroz en el ámbito laboral, la falta de auto estima por no alcanzar los objetivos o la falta de perspectiva en la vida.

Nadie se escapa a alguna de estas situaciones, algunas conviven con nosotros desde hace ya algún tiempo, como las responsabilidades familiares, los continuos y agobiantes desplazamientos por las ciudades, las preocupaciones por el medio ambiente o por las situaciones de desestabilidad global, el desasosiego constante por los desequilibrios económicos o el malestar de la incapacidad por las injusticias de los hombres.

Todo este abatimiento va pesando en el hombre moderno y más temprano que tarde comenzará a dar señales en la conducta habitual, con la aparición del insomnio, la agresividad, la falta de capacidad de concentración, etc., y en algunas ocasiones se convierten en enfermedades graves, como las depresiones u otras enfermedades que afectan a la mente humana.

Ansiedad y efectos negativos a nivel psicológico

En este sentido, hay que estar prevenido y evitar enfermedades como la ansiedad o el estrés, procurando mantener una salud mental para ser capaz de hacer uso de las habilidades emocionales y cognitivas, sus funciones sociales y sus labores ordinarias. Para ello, podemos fomentar la confianza y las relaciones que nos hagan sentir bien, mantener una dieta equilibrada, aceptar el apoyo de los demás, etc.

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Ejercicios físicos para combatir la ansiedad

Puede parecer que no estén relacionados en principio y pensamos que para la salud mental lo mejor es la desconexión y el descanso, pero esto no tiene por qué ser estrictamente cierto, o al menos no únicamente. Se ha comprobado mediante un gran número de estudios científicos que el ejercicio físico es una opción muy efectiva para reducir los síntomas de la depresión leve  y moderada. Esto se debe tal vez a que la actividad física eleva suficientemente los niveles de serotonina como para producir alivio.

En estados elevados de estrés, el cuerpo produce una hormona llamada cortisol, que se activa en estos casos de alerta y ansiedad. Nuestra obligación en estos momentos es actuar cuanto antes y tratar de desactivar el cortisol de la mejor forma posible, ya que es la única forma que tenemos de volver a la normalidad de la forma más correcta y saludable.

Una de las mejores formas de reducir los niveles de cortisol en sangre es realizando algunos ejercicios, los cuales activan los mecanismos de nuestro organismo que se encargan de bajar estos niveles de la hormona en la sangre y de hacer que nos sintamos muchísimo más tranquilos que antes. Si quieres saber cuáles son estos ejercicios, entra en este enlace y aprende a reducir los niveles de esta hormona y a controlar por ti mismo estos males del modo de vida actual que tanto nos afectan psicológicamente.

Los ejercicios te harán sentir mejor inmediatamente, ya que conseguirás liberar tensiones y te aportarán confianza. En general cualquier tipo de ejercicio físico o deporte te aporta estos beneficios nombrados y otros muchos más, como el aumento de la tolerancia al dolor y el aumento de la capacidad cerebral, entre otros muchos.

Otras ayudas para eliminar los estados de angustia

Pero como decíamos al principio, el descanso y la desconexión son valores fundamentales para mandar los problemas derivados de la sociedad moderna de velocidad, estrés y preocupación al otro barrio. Acciones tan simples como una ducha, una música relajada y un buen libro hacen verdaderas maravillas en el cuerpo y en la mente.

La lectura es una de esas acciones que podemos acometer para sentirnos bien y, muy relacionada con ella, la escritura también tiene un efecto terapéutico de gran calado en nuestra percepción positiva de la realidad que nos rodea y de nosotros mismos.

Al escribir lo mal que nos sentimos, esta sensación se irá alejando de nosotros paulatinamente. Si por el contrario narramos relatos hermosos o situaciones alegres, nuestro organismo comenzará a producir las famosas endorfinas (hormonas de la felicidad) igual que si estuviéramos realizando nuestro deporte favorito.

Recurrir a frases bonitas para que nos describan situaciones positivas, a frases de la vida que nos ayuden a pensar y a desarrollar ideas, es una magnífica forma de ir trabajando este ejercicio beneficioso para nuestra salud mental. Iremos cogiendo experiencia en nuestra forma de expresarnos, con frases cortas o largas para expresar un mismo sentimiento, con ideas brillantes u oscuras para alegrarnos el día o soltar lastres que nos resultan una carga.

Es un juego divertido el de escribir, solo para uno mismo o con intención de que algún otro nos lea. En cualquier caso, comprobarás como el efecto de relajación y equilibrio mental vuelven casi inmediatamente. Pruébalo, disfruta del proceso, muy posiblemente cuando leas lo que has escrito te sentirás realmente bien.

Enfermedades actuales de la mente y cómo solucionarlas
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