La violencia hacia las mujeres y niñas ha ido replicándose con los años, alrededor de 137 mujeres del mundo son asesinadas a diario por algún miembro de su familia, en menos de la mitad de estos casos, fueron muertas a manos de quien, en algún momento fue su pareja. Los informes de la OMS (Organización Mundial de la Salud), reportan que 32 de cada 100 mujeres que fueron asesinadas y sufrieron torturas previas, resaltan que la violencia contra las mujeres es “un problema de salud global de proporciones epidémicas”.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la Mujer, que se celebra el 25 de noviembre, muchos gobiernos, instituciones y organismos internacionales, hablarán de todas las “grandes” acciones que han hecho para defender a las mujeres y a las niñas. Sin embargo, dada la evidencia estadística, se puede apreciar que los esfuerzos institucionales y los programas implementados han sido insuficientes, para resolver un problema social tan grave como es la violencia hacia las mujeres.

No somos números: Somos mujeres y niñas con nombre

La violencia contra las mujeres, representa una de las violaciones a los derechos humanos más extendidas a nivel mundial. Nos fijamos en las cifras, pero qué tal si en vez de números ponemos los nombres y rostros a cada una de las víctimas y con ellas el nombre de algunos de sus seres queridos, pues también ellos cargan una pena muy grande sobre sí, ya que muchos han padecido los efectos más graves de este tipo de violencia: feminicidios y desaparición de tantas mujeres, siendo las jóvenes y niñas la población que se encuentra en mayor riesgo:

Por cada 4 víctimas infantiles de trata de personas, tres son niñas que fueron arrebatadas del seno familiar, hoy sus padres no saben si están vivas o muertas, con todo lo que esto implica. Cabe mencionar, que cuatro de cada cinco mujeres y tres de cada cuatro niñas víctimas del tráfico de personas, lo son para fines de explotación sexual.

Aunque las cifras de la violencia son alarmantes, la realidad lo es aún más, cabe mencionar que en los países en donde más violencia se registra, la misma ONU (Organización de las Naciones Unidas) en sus estadísticas nos dice que sus datos son insuficientes, sabemos también que la mayoría de las veces las agresiones no se reportan y que aunque organizaciones internacionales ayuden a implementar buenos programas, ciertos países están tan corrompidos por la violencia de género, la corrupción y la impunidad que tampoco los ponen en práctica como deberían. Es preciso revisar y mejorar los programas de adaptación social, prevención del delito y reincidencias.

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Grupos de mayor vulnerabilidad

Mientras somos indiferentes a muchos temas, en otras partes del mundo: 200 millones de mujeres y niñas entre 15 y 19 años de edad han sufrido la mutilación genital femenina, al menos en 30 países en los que existen datos; 12 millones de niñas menores de 18 años son casadas cada año en África Subsahariana; 15 millones de mujeres entre 15 y 19 años  han sido obligadas a mantener relaciones sexuales forzadas (coito u otras prácticas sexuales) en algún momento de sus vidas;  en la mayoría de los países, el principal riesgo para las adolescentes es verse obligadas a mantener relaciones sexuales con su actual o su antigua pareja.

Los grupos de mayor vulnerabilidad, están compuestos por mujeres:

  • Indígenas.
  • Migrantes.
  • Mujeres con discapacidades.
  • Personas que tienen formas de manifestar su diversidad sexual, diferentes a la heterosexualidad monógama, como los integrantes de la comunidad LGBT (lésbico, gay, bisexual, transexual), entre otros.
  • Minorías religiosas.

¿Por qué seguimos temiendo a lo que es diferente a nosotros? ¡Hay riqueza en la diversidad!

Ciberacoso

Con el uso de las redes sociales ha incrementado el ciberacoso, ¿que implica este tipo de acoso? Haber recibido mensajes y/o correos electrónicos: no deseados, sexualmente explícitos y ofensivos; o bien, intentos inapropiados y ofensivos en las redes sociales.

Muchos casos de suicidio, depresión y otros problemas graves han surgido tras años de acoso cibernético, muchos padres se dan cuenta cuando es demasiado tarde: una de cada diez mujeres de la Unión Europea declararon haber sufrido ciberacoso desde la edad de 15 años, el riesgo es mayor para las mujeres jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 29 años.

Entrena tu cuerpo & tu mente

Tan sólo en México, muere una mujer cada dos horas y media. Aunque la intención de muchas de nosotras no es luchar ni tener un enfrentamiento, debemos prepararnos con disciplina en todos los sentidos y como buenas guerreras: fortalecer nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu, en la medida de lo posible.

No podemos proteger a nuestras hijas a todas horas y en todas las situaciones o etapas por igual, muchos actos de rechazo y violencia se realizan en sus centros de estudios. El abuso sexual a menores en la mayoría de los casos se da en los domicilios y entre familiares: “Recuerda que la ley no está para protegerte, ni para cuidar a tus hijos. Está para castigar el delito, si es que encuentran o al menos en tu país buscan al culpable”.

Tenemos que aprender a defendernos y a cuidarnos, a utilizar la tecnología a nuestro favor. Existen aplicaciones que nos pueden ayudar a mantenernos un poco más seguras, en México, por ejemplo, una familia comenzó a desarrollar joyería inteligente para prevenir robos y secuestros: Geek&Chic. Es preciso fortalecer nuestras redes sociales de apoyo; y a su vez enseñarle a las niñas y a nuestras hijas a hacerlo, promover la autonomía y la autosuficiencia desde pequeñas, pues el ser dependientes económicamente es el motivo por el cual muchas víctimas no pueden salir de su círculo de violencia.

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Mujer no te miniminices: ¡Empodérate!

Tal vez piensas que eres muy joven o muy adulta para hacer algo al respecto, a lo mejor tienes una posición privilegiada en este planeta, así como otros problemas en tu agenda por resolver… Pero hoy quiero decirte que la indiferencia es un gran mal de nuestros tiempos y está generando otros problemas sociales. Todas las mujeres no importando su edad, desde sus áreas de conocimiento, con sus  habilidades, talentos, experiencia, con su ardiente deseo para procurar un mundo mejor, pueden ser potenciales agentes de cambio.

La sociedad necesita mujeres fuertes, preparadas, independientes, que desde sus áreas de experiencia quieran hacer profundos cambios: en su persona, en su familia y en su sociedad, con ese fuego interno y la pasión que distingue a nuestro género.

A veces, puede resultar difícil hablar de ciertos temas con la familia, los amigos o incluso con tu comunidad religiosa, por el estigma, la vergüenza, las creencias, los usos y costumbres propios de cada grupo: “existe mucha violencia contra las mujeres, incluso disfrazada de piedad, la represión tiene muchas máscaras.” Si dentro de ti hay un gran sufrimiento emocional y no lo has podido procesar, es recomendable para tu salud que inicies un tratamiento psicológico, puedes liberarte de grandes cargas psíquicas al platicar con un profesional de la salud, cuyo objetivo es ayudarte a cumplir los tuyos, sin prejuicios.

Una consecuencia grave de la violencia contra las mujeres es la discapacidad, y con ella se acentúa el maltrato.

Familias violentas

Desgraciadamente, gran parte de la violencia proviene desde nuestras familias de origen. Hay tradiciones y costumbres que son violencia explícita en contra de la mujer, está enraizada en el inconsciente colectivo, sin embargo aunque sea común, aunque venga de otras mujeres, aunque sea en forma de chiste, no es una práctica sana y no tienes que permitirlo si no quieres prestarte para eso, recuerda que “una intimidación puede venir disfrazada de una broma, pero sigue siendo una amenaza”.

Si provienes de una familia violenta y quieres cambiar ese pernicioso paradigma, puedes hacerlo, si en tu núcleo familiar no entienden los límites del respeto, si han violentado tus derechos como ser humano, quizás sea momento de prepararte para alejarte de ellos. La negación es un destructivo tipo de mecanismo de defensa, el cambio no siempre es fácil para uno mismo, aun teniendo la voluntad, no esperes que por el hecho de que tú has decidido cambiar, los demás lo hagan. El mundo es muy grande y diverso, así como hay personas que les gusta vulnerar los derechos ajenos, hay personas que les buscan vivir en armonía, respeto y tolerancia.

“No podemos escoger a nuestra familia, tampoco algunas situaciones de vida difíciles que nos tocaron vivir, pero sí podemos decidirnos a partir de hoy a escoger otro tipo de relaciones más sanas”.

Hombres y mujeres unidos contra la violencia de género

Hombres y mujeres pueden ser la esperanza para mujeres de todas las edades que justo en este momento están siendo privadas de algún derecho, tus acciones pueden ser tan grandes o pequeñas como lo prefieras, pero seguro que tendrán algún impacto, al menos en la vida de alguien más.

Sobretodo pueden ser agentes de transición en su propio árbol genealógico, pues la raíz de este conflicto social se encuentra implantado, cuidado y nutrido desde muchas células de nuestra sociedad o ‘familias’. No podemos cambiar al mundo, pero podemos modificar nuestras conductas y aprender a vivir en respeto desde nuestros hogares y construir un “pedacito de cielo”. Es difícil cuando no se conoce otra forma de interaccionar que la misma violencia, pero es posible, lo que a veces resulta imposible es sobre-vivir con las consecuencias de no hacer los cambios pertinentes, recuerda que: “lo que hagas o dejes de hacer, tendrá réplicas no sólo en tu vida, sino en la de tus hijos, sobrinos y generaciones futuras.”

El derecho a la vida, a una vida digna, a la salud, entre otros, es algo que las mujeres no tendríamos que pedir, es algo que debería existir: ¡trabajemos juntos por ello! Tal vez sea momento echar una mirada a nuestra historia y cuidar de no repetir los mismos errores… De otra manera, como dijo Carl Sagan (1997) en “El Mundo y sus Demonios”: podemos entrar en otro periodo de oscurantismo.

Referencias electrónicas

Miryam Gomez Obregon
Psicóloga NeuroEducativa/ Freelance. Diseño de programas y gestión del tiempo mediante el mejoramiento de habilidades y competencias. Técnicas de programación y sugestión en Nivel Alfa, de Respiración y Relajación Profunda. Promoción de estilos de Vida Saludables a través de las Tecnologías Educativas. Musicoterapia. Redacción de contenido especializado.

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