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Desde pequeños los niños aprenden a través de modelos y la familia es la principal fuente de información en los primeros años de vida. Por eso es muy importante que la educación sexual de las personas empiece en el propio hogar. Es conveniente hablar de temas sobre sexualidad en casa con naturalidad, respetando las etapas y las preguntas que el niño o la niña formulen, para ello la confianza y la comunicación entre padres e hijos son herramientas muy valiosas. La sexualidad es una dimensión compleja del ser humano, va más allá del placer genital o de las relaciones de pareja y tiene una importancia vital en el desarrollo de la autoestima y de la identidad.

La sexualidad está presente en todas las etapas de la vida de una forma evolutiva; en la infancia, adolescencia, adultez y vejez, por lo que conocer, atender y respetar las características de la sexualidad en cada ciclo vital es necesario para un desarrollo adecuado y pleno de la persona. Los niños no dejan de ser nuestro reflejo, si les hablamos de sexualidad con naturalidad, ellos responderán con igual naturalidad.

Así que lo primero que debemos tener en cuenta es que los niños son seres sexuados y ya en los primeros años de vida descubren su cuerpo a través del contacto propio y del de los demás. Y manifestaran curiosidad en edades muy tempranas, aunque será a partir de los 4 o 5 años comiencen a percibir las diferencias anatómicas y se pregunten por qué las cosas son así.

Ante las preguntas e inquietudes de los pequeños hay tendencia a recurrir a historias fantásticas que no tienen nada que ver con la realidad y en muchos casos no hace más que aumentar el misterio. Muchos de nosotros no recibimos en su día una educación sexual adecuada y esto hace que la educación sexual en casa siga siendo una asignatura pendiente. La mayoría hemos sido educados en familias en las cuales hablar de temas relacionados con la sexualidad era incomodo por lo que abordar este tipo de cosas es difícil para nosotros a la hora de hacerlo con naturalidad. Pero hemos de tener en cuenta que hablemos o no de sexualidad con nuestros hijos e hijas, les estamos educando en sexualidad de manera inconsciente ya que esta no solo se realiza con palabras, sino con modelos y actitudes (por ejemplo, diferenciar los géneros a través del color, vistiendo a las niñas de rosa y a los niños de azul).

¿Cómo podemos ofrecer una buena educación en sexo afectividad?

Lo primero que debemos de hacer para educar en sexualidad a nuestros hijos es reconocer que esta existe en nuestros hijos y respetarla. Si los niños se dan cuenta de que nos incomoda hablar de determinados temas, dejarán de preguntar y aprenderán que hablar de sexualidad es algo inadecuado. Esto podría llevar a relacionar una sensación intensa como es la vergüenza a todo lo que está relacionado con nuestro cuerpo. Dependerá de nuestra actitud que los niños exploren su cuerpo como algo sano, o se repriman entrando en complejos y confusión. Aquí debemos de ser honestos con nosotros mismos y reconocer nuestras limitaciones.

Algunas claves a tener en cuenta para una buena educación afectivo sexual.

Acompáñales durante todo su desarrollo evolutivo:

Es importante que desde los primeros años de los niños se pueda hablar en el hogar de todo lo que a los chicos y chicas les interesan, ten en cuenta que ellos no siempre preguntan así que, si lo ves necesario, no dudes en sacar el tema.

Un punto de partida es empezar a llamar a las partes del cuerpo por su nombre. Con 2 o 3 años el niño empieza a preguntar y es mejor decirle las cosas por su nombre, pene, vagina, testículos, vulva…

Es importante que aprendan el concepto de “privacidad”

Enseñarles desde pequeños a respetar y cuidar su cuerpo y el de los demás como algo valioso, explicar la importancia de saber decir “no” de manera que sepan valorarse a sí mismo y a su individualidad. Establecer espacios de privacidad en el hogar y reglas de convivencia. Por ejemplo permiso si la puerta de la habitación está cerrada para entrar.

Intenta responder a sus preguntas:

Responde con naturalidad, aunque algunas preguntas puedan darte pudor. Solo de esta manera te podrás convertir en un referente de confianza.

Si tus hijos no quieren hablar contigo de estos temas es importante respetar sus silencios, sin obligarles a participar. Tú muéstrales la puerta abierta al diálogo, pero no les empujes a entrar. Tiempo al tiempo.

Sé sincero/a:

Es mejor no mentir si lo que quieres es que no te mientan. Si no sabes la respuesta podéis buscarla juntos.

No es necesario ser experto para educar, basta con tener una buena información básica sobre los aspectos más relevantes y no dejarte llevar por miedos, mitos, tabúes. Puede ser suficiente con saber de qué recursos disponemos (centros de planificación familiar, aula joven, bibliotecas…) para poder buscar información y orientación.

Comparte tus valores

La mejor manera de enseñar valores es mostrarlos a través de nuestra conducta y es algo que hacemos inconscientemente cada día. Es importante que nuestros hijos nos vean como personas tolerantes y respetuosas. Siempre teniendo en cuenta que estamos educando, no adoctrinando.

El valor de la educación sexual en la familia
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Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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