Pareja de ancianos

Cómo es la sexualidad de las personas mayores

Cada persona es única y como tal cada vejez se vive de una manera diferente. Así que alguien que haya vivido una vida sana es muy posible que llegue a la madurez con un buen estado de salud y sin mayores inconvenientes para vivir una sexualidad satisfactoria en edad avanzada. La actividad sexual dependerá de factores como el estado físico de la persona, las vivencias, los mensajes sociales recibidos y las características personales, el momento que atraviesa la persona…

Supuestamente, en esta etapa de la vida existe una mayor experiencia sexual, mayor conocimiento del propio cuerpo, más sabiduría y mejor entendimiento con la pareja, por lo que la sexualidad en estas edades debería de ser buena.

El problema está en que mucha gente no relaciona vejez con una vida sexual activa y satisfactoria. En muchas ocasiones el origen de esta idea está influido por la vergüenza o por la pura ignorancia. Vivimos en una sociedad en la cual se fomenta la eterna juventud y con ello la idea de que la sexualidad solo forma parte de la gente joven y sana. En ningún momento se plantea el beneficio que tiene vivir una sexualidad plena para la salud de las personas. Muchas personas de avanzada edad se sienten incómodas cuando hablan de sus necesidades sexuales. Están presionadas por ideas equivocadas que les dificulta pensar en su cuerpo como posible fuente de placer sexual.

Además, hay ciertos cambios físicos y hormonales relacionados con la sexualidad que afectan tanto a hombres como mujeres que pueden dificultar el proceso de adaptación:

Mujeres

Hay muchas mujeres que tras la menopausia experimentan una renovación de su interés sexual ya que desaparece el miedo al embarazo. Pero lo común es que se produzca un desinterés por el sexo. Esta bajada del interés sexual está relacionada con la disminución de los estrógenos y la progesterona propia de la menopausia.

La capacidad orgásmica se mantiene pero más débil y con menos contracciones, también cuesta más conseguir la lubricación. Esto se puede solucionar fácilmente dando prioridad a los masajes, las caricias y el sexo oral. El uso de lubricantes facilitará el coito.

Hombres

A partir de los 55 años va bajando la producción de testosterona en los hombres, esto hace que se necesite más tiempo de estimulación para conseguir una erección, siendo esta y el orgasmo menos intenso. También se necesitará más tiempo para recuperarse entre erecciones. Además, el consumo de fármacos puede aumentar la incidencia de las disfunciones sexuales.

Factores que influyen en la sexualidad

Se sabe que la sexualidad en la vejez está influida por diferentes factores sociales y psicológicos que pueden dificultar tener una vida sexual activa y satisfactoria:

  • Pérdida de la pareja. Esta suele ser una de las causas más importantes de abstinencia sexual, especialmente en las mujeres, ya que el número de viudas supera a la de viudos y todavía se ve como algo extraño que una persona anciana (especialmente mujer) trate de buscar una nueva pareja.
  • Deterioro de la relación matrimonial. A partir de la monotonía y el problema de comunicación dentro de la pareja. Una vez que se marchan los hijos pueden aparecer viejos conflictos que habían estado en un segundo plano durante los años de crianza.
  • Jubilación. Es un cambio de vida que la persona tiene que estar preparada para asimilar, si no puede suponer una crisis que afectará a muchos aspectos incluyendo el sexual.
  • Salud. El declive físico y los achaques pueden interferir de manera decisiva en la salud sexual.
  • Falta de intimidad. Muchos mayores viven en residencias en las cuales no siempre se respeta la intimidad de los ancianos.

Esta negación de la sexualidad aun es más marcada en las personas homosexuales, a las cuales se les añade un rechazo social todavía más acusado.

Falsas creencias y mitos de la sexualidad en la vejez

A todo lo anterior mencionado hay que unir las falsas creencias en torno a las personas de avanzada edad

Ya hemos  comentado que a medida que nos hacemos mayores nuestra actividad sexual decrece, pero esto no ha de ser sinónimo de tener una vida sexual inactiva. El miedo y la ignorancia pueden llevar a ideas tan absurdas como pensar que la gente mayor no debe de tener ganas de sexo ya que es algo inmoral si expresan su sexualidad, sin tener en cuenta que esta idea es una concepción propiamente cultural que nada tiene que ver las necesidades de la persona.

Algunos mitos y falsas creencias relacionados con esta etapa:

  • La tercera edad no tiene sexualidad porque el sexo es de los jóvenes.
  • A las personas mayores no les interesa el sexo.
  • Tienen demasiados achaques para que les interese el sexo.
  • Los varones maduros ya no tienen erecciones.
  • Los mayores que tienen interés en el sexo son los “viejos verdes”.
  • Los mayores no se enamoran.
  • Practicar sexo en la tercera edad puede perjudicar a la salud.
  • Las mujeres menopáusicas son frígidas.

Como conclusión, la sexualidad no debería de ser un tabú en ninguna etapa de la vida y es la persona la que debería de elegir como desea disfrutar de su sexualidad, independientemente de su edad y de su condición física.

Bibliografía

López Felix & Olazábal Juan C. Sexualidad en la vejez. Ed. Pirámide, 2005

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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