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Viktor Frankl, nació el año 1905 en Viena, en el seno de una familia de origen judío. Estudió medicina en la Universidad de la misma ciudad y se especializó en neurología y psiquiatría.

En 1944 fue capturado y llevado a Auschwitz, y posteriormente a Kaufering y Türkheim, dos campos de concentración dependientes del de Dachau. Fue liberado el 27 de abril de 1945 por el ejército norteamericano. Viktor Frankl logró sobrevivir al Holocausto, pero tanto su esposa como sus padres fallecieron en los campos de concentración.

Tras su liberación, regresó a Viena. En 1945 escribió su famoso libro El hombre en busca de sentido, donde se describe la vida del prisionero de un campo de concentración desde su perspectiva como psiquiatra. En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual. Esta reflexión le sirvió para confirmar y terminar de desarrollar la Logoterapia, considerada la Tercera Escuela Vienesa de Psicología, después del Psicoanálisis de Freud y de la Psicología individual de Adler.

A lo largo de su vida publicó más de 30 libros que han sido traducidos a numerosos idiomas, impartió cursos y conferencias por todo el mundo, y recibió 29 doctorados Honoris Causa por distintas universidades, entre ellos, uno de la Universidad Francisco Marroquín, institución que también le honró con la clínica de psicología que lleva su nombre.

Falleció el 2 de septiembre de 1997, en Viena.

Qué es la Logoterapia

La Logoterapia, es una filosofía de vida que considera que la principal fuerza motivacional del ser humano es la búsqueda de sentido, la cual se concreta a través de valores de creación de experiencia y de actitud.

La logoterapia va más allá que otras psicoterapias, al incluir o reincorporar la dimensión esencialmente humana o espiritual, con lo cual el Dr. Viktor Frankl logra rehumanizar a la psicoterapia. Como terapia ayuda a restablecer la salud mental integral de la persona a través de ayudarla a encontrar el sentido.

Sentido de la Vida

La vida cobra sentido en cuanto se ve como un camino: morir es cambiar de estado, y el bien morir puede ser entendido en términos de desprenderse finalmente de todo lo material que nos confina a este mundo para facilitarnos el paso a la eternidad, el bien morir es estar dispuesto con humildad a despedirse de la vida, entregar la existencia que nos fue dada, sin rencores, ni arrepentimiento, sin culpa y sin dolor ¿Porque vivir si sabemos que vamos a morir? porque en la vida encontramos el significado de la existencia y en la muerte hallamos el sentido de la existencia, el convencimiento de nuestra muerte nos impulsa a trabajar, a hacer, producir, amar, sin posponer nuestro destino.

La presencia de la muerte nos pone frente a nuestra responsabilidad que es la de hacer de la vida el sentido mismo de la existencia, vivir una vida intensa y plena de sentido nos llena de satisfacción, y nos ayuda a enfrentar el misterio de lo desconocido con fortaleza y sabiduría, con la convicción de que la muerte es por fin el descanso merecido.

El sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de un día para otro, de un ahora a otra, lo que importa es el significado concreto de la vida de cada persona en un momento dado, ya que el sentido de la vida siempre está cambiando, pero nunca cesa.

Voluntad de sentido

La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una “racionalización secundaria” de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico en cuanto es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo; únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido.

La voluntad de sentido para muchas personas es cuestión de hecho, no de fe.

Cada uno tiene su propia misión que cumplir; cada uno debe llevar a cabo un cometido concreto.

Por tanto ni puede ser reemplazado en la función, ni su vida puede repetirse; su tarea es única como única es su oportunidad para instrumentarla.

Como quiera que toda situación vital representa un reto para el hombre y le plantea un problema que sólo él debe resolver, la cuestión del significado de la vida además llegará a invertirse finalmente. Según él, el hombre no debe encontrar cuál es el sentido de la vida, sino comprender que es a él a quien se le encuentra. En una palabra, a cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida respondiendo por su propia vida; sólo siendo responsable puede contestar a la vida. De modo que la logoterapia considera que la esencia íntima de la existencia humana está en su capacidad de ser responsable.

El ser humano no es una cosa más entre otras cosas,
las cosas se determinan unas a las otras; pero el
hombre, en última instancia es su propio
determinante. Lo que llegue a ser dentro
de los límites de sus facultades y de
su entorno lo tiene que hacer
por si mismo”.
Viktor Frankl

El sentido de la vida, según Viktor Frankl
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