Realismo depresivo: una corriente entre la psicología y la filosofía

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 22 marzo 2021.

El realismo depresivo es una corriente que supone que las personas depresivas son quienes tienen la capacidad real de percibir el mundo tal y como es.

¿Qué tal si el mundo fuese en realidad tal y como lo ven los depresivos? De esto trata el realismo depresivo, una corriente que navega entre la filosofía y la psicología.

Es común escuchar que la persona deprimida “es negativa”, “ve el mundo sin colores”, “toda su vida es un pesimismo”, entre otras frases, pero, ¿qué tal si el mundo, o la realidad en sí, fuese tal y como lo ve quien sufre de depresión y el resto de las personas fuesen quienes estuviesen equivocados?

Desde la perspectiva del realismo depresivo se parte del supuesto de que quienes no padecen depresión tienen una visión distorsionada que les impediría captar la realidad como es.

El realismo depresivo

Han sido las psicólogas norteamericanas Lauren Alloy y Lyn Yvonne Abramson quienes propusieron el término de realismo depresivo para tratar de mostrar que las personas depresivas tenían veían la realidad de forma más acertada que el resto.

Es posible interrogarse qué ventajas puede traer ver la realidad de forma oscura y cargada de pesimismo.

Pero, si asumimos que el realismo depresivo tiene algo de cierto, entonces pensamos en aquellas personas que llegan a padecer catástrofes o enfermedades físicas como consecuencia de no haber visto nada negativo a futuro como para tomar previsiones o hacerse exámenes médicos a tiempo.

Pues, esto también es considerado como un optimismo ilusorio, es una distorsión, y ocurre con mucha frecuencia cuando las personas hacen predicciones sobre su futuro.

Cuando se mira al futuro, casi nadie estima que le pasará algo malo, como ser víctima de un crimen, estar desempleado, sufrir un accidente automovilístico u otra.

Siempre se cree que “las cosas malas les pasarán a otros”, pero no al mismo sujeto que mira más allá de su presente.

Al mismo tiempo, muchas personas creen que sus probabilidades son más altas que las del resto para que le ocurran cosas positivas, como encontrar un buen empleo, por ejemplo.

En este caso, cuando existe un optimismo que es exagerado y persistente, en relación con los acontecimientos negativos, se le denomina ilusión de invulnerabilidad u optimismo irreal, tal como señalan algunos estudios.

De allí que hayan surgido algunas propuestas para catalogar la felicidad como un trastorno psiquiátrico bajo el nombre de trastorno afectivo mayor.

Bajo estos supuestos, el realismo depresivo tendría sentido, ya que las personas con este tipo de sesgo captarían mejor la realidad que el resto y, de hecho, podrían afrontar el futuro con estrategias más acertadas.

Causas del optimismo ilusorio

Ahora bien, para comprender más sobre el realismo depresivo cabe analizar un poco su parte contraria, el optimismo ilusorio.

Es decir, ¿por qué tantas personas incurren en la felicidad como una ilusión y asumen un estado de negación de eventos poco favorables a futuro?

Ver un poco de negativismo, o contemplar algunos escenarios desfavorables, podría contribuir a planificar un futuro de forma equilibrada.

Por ejemplo, las personas tomarían ciertas previsiones, tratarían de tener una póliza para cubrir enfermedades o se harían exámenes médicos a tiempo para evitar enfermar gravemente.

Factores que motivan el optimismo ilusorio

El autor Van der Pligt enumeró 6 posibles razones por las cuales las personas incurren en optimismo ilusorio negándose a ver la realidad como es:

  1. Control personal percibido sobre los acontecimientos que se evalúan: pues, algunas personas consideran que tienen control absoluto sobre los eventos de su vida.
  2. Sesgo egocéntrico provocado por el mejor conocimiento que tienen las personas de sus propias acciones: el cual les lleva a creer que no pueden incurrir en errores.
  3. Falta de experiencia personal con determinados acontecimientos: lo cual puede llevar a la persona a creer que, si no ha ocurrido un acontecimiento previamente, tampoco sucederá en el futuro.
  4. Estereotipos y prototipos que se manejan sobre qué personas tienen más posibilidades de que les ocurran determinados acontecimientos o de padecer ciertas enfermedades: por ejemplo, la creencia de que padecerá diabetes solo quien posee antecedentes familiares. Esta creencia, basada en estereotipos y frases repetidas, limitaría a una persona a cuidar de su salud a futuro o hacerse los chequeos médicos para descartar tal enfermedad.
  5. Mantenimiento de la autoestima: lo cual induce a hacer una valoración más positiva de sí mismo, con respecto a la conducta de los demás.
  6. Estrategias de afrontamiento utilizadas en situaciones amenazantes: porque se cree que es la mejor forma de lidiar con un asunto y evitar sufrir el estrés que produce la situación.

Si el realismo depresivo constituye una fuente innecesaria de angustia, también se debe admitir que el optimismo ilusorio supone un riesgo para la supervivencia, pues, si bien este funciona como una estrategia adaptativa, también puede se puede convertir en una forma de negación de la realidad.

Dicha negación llevaría al individuo a asumir posturas y conductas inadecuadas ante posibles escenarios en los que pudiese estar en riesgo, tal como ocurre en el ámbito de la salud.

Y tú, ¿qué opinas sobre el realismo depresivo?, ¿crees que es necesario ser pesimistas de vez en cuando?

Bibliografía

  • Alloy, L. B., and Abramson, L. Y. (1988). Depressive realism: four theoretical perspectives.
  • Depression: Theory, assessment, and new directions in practice. (2004). International Journal of Clinical and Health Psychology.
  • Sánchez-Vallejo, F., Rubio, J., Páez, D., & Blanco, A. (1998). Optimismo ilusorio y percepción de riesgo. Boletín de Psicología.
  • Van der Pligt,J.(1995): Perceived risk and risk-taking behavior. En A.S.R. Manstead y M. Hewstone (Eds.). The Blackwell Encyclopaedia of Social Psychology, Oxford: Basic Blackwell.

Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.

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