La Navaja de Ockham

El principio de la Navaja de Ockham es una técnica muy utilizada por los detectives para resolver casos y crímenes complejos. Esta premisa es utilizada desde hace siglos y se puede aplicar a muchos ámbitos. Veamos mejor en qué consiste y cómo se desarrolló esta filosofía.

Qué es el principio de la Navaja de Ockham

En primer lugar, vamos a ver mejor qué es el principio de la Navaja de Ockham. Para ello es necesario remontarse a varios siglos atrás, cuando fue acuñado este término por primera vez por un inglés que estableció este término que aún perdura.


La explicación del principio de la Navaja de Ockham es muy sencilla y se resume en las siguientes palabras: en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Estas palabras resumen bastante bien lo que quiere transmitir el principio de la Navaja de Ockham.

Por lo tanto, de estas palabras se puede extraer la siguiente deducción: cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, será la teoría más simple la que tenga más probabilidades de ser la correcta.

En muchas ocasiones para lograr la solución a un problema solemos darles mil vueltas a las posibles causas. También suele suceder que caemos en hacer conjeturas extrañas y demasiado enrevesadas que no tienen mucha razón de ser.

En el caso del principio de la Navaja de Ockham, se desecharía esta idea, pues lo que afirma es que debemos elegir preferentemente la explicación más sencilla. Esta tiene mucha más probabilidad de ser que la explicación más compleja que se nos pueda ocurrir.

El principio de la Navaja de Ockham se utiliza en muchos ámbitos. Uno de ellos es para la investigación. Tanto es así, que los detectives suelen aplicarla con mucha frecuencia para dar respuesta a casos que en apariencia pueden ser complicados.

Por ejemplo, el principio de la Navaja de Ockham se usa para determinar quién es el culpable de un crimen, por lo que ante un suceso de este tipo siempre investigan al entorno más cercano en primera instancia.

Es algo que también hacen los médicos para diagnosticar una enfermedad. La técnica lo que hace es encontrar una solución a un problema, para lo cual prescinde todos los elementos que no se necesiten.

Historia del principio de la Navaja de Ockham.

Pero, ¿de dónde viene el nombre del principio de la Navaja de Ockham? Su nombre lo toma de Guillermo de Ockham u Occam, nacido en la Inglaterra de 1280. Este murió en 1349 en el convento franciscano de Múnich a causa de la peste negra.

Su vida estuvo marcada por una pobreza extrema, si bien recibió una educación franciscana y se convirtió en fraile de esta orden. Asimismo, fue filósofo escolástico y tuvo algunos problemas con la Justicia del momento.

De hecho, los estudios acerca de su figura arrojan datos como que fue acusado de herejía por el Papa Juan XXII en 1327. Ockham huyó de la corte papal hacia Pisa con Miguel de Cesena otros frailes, y consiguió la protección de Luis IV de Baviera.

Por esta razón, el fraile fue excomulgado, pero su filosofía no fue condenada de forma oficial. Durante su vida escribió mucho sobre asuntos políticos y también sobre filosofía, siendo el pionero de la crítica ante el platonismo, lo cual se denomina nominalismo.

Su pensamiento gira en torno a la idea de que los individuos solo existen dentro de la mente humana. Por ello, sostiene que las abstracciones existen como ideas o conceptos en la mente, algo que no se había pensado hasta el momento.

Su teoría del principio de la Navaja de Ockham fue una aportación que hizo a la ciencia y que se basaba en un razonamiento teórico. A través de esta premisa se enfrentó a muchas tesis mantenidas por la escolástica.

No obstante, el principio de la Navaja de Ockham también tiene, como es natural, sus detractores. El problema es que algunas personas utilizan esta teoría para probar una hipótesis y desaprobar otra, lo cual no siempre da buenos resultados.

Esto sin embargo no es correcto, pues solo debe ser una guía y no está demostrado que funcione en todas las ocasiones en que se aplica. El primer conflicto es que determinar si algo es simple o no es algo subjetivo, por lo que no tiene base científica. De este modo, queda patente que no hay evidencia de que lo más simple sea lo correcto.

Conclusión

Así pues, la Navaja de Ockham es una idea que surgió en el siglo XIII y que aún hoy perdura y puede ser aplicada a muchos ámbitos, sobre todo a la resolución de problemas, conflictos y enigmas. Eso sí, hay que tener en cuenta que no se trata de una ciencia exacta, sino de un razonamiento que puede servirnos para guiarnos.

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