e-salud

Hace unos 300 años Voltaire, filósofo y escritor francés, nos decía que “El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad”. Esta afirmación ha ido evolucionando a un ritmo vertiginoso, que a veces parece haber traspasado el umbral que lo convertía en humano. Ahora, en lugar de confiar en la naturaleza de la cura de la enfermedad o en la ciencia y el conocimiento del profesional, hemos colocado la confianza incondicional en cualquier buscador de Internet al que consideramos omnipresente, omnisciente y omnipotente.

Los pacientes de hoy

El paciente actual ha cambiado, ya no acude con la incertidumbre de conocer qué le pasa, desde una duda natural y proporcionada. Al abrir la puerta, vemos a alguien con un nombre y una etiqueta de lo que le ocurre, e incluso un listado de síntomas. Por supuesto ya “conoce” los posibles tratamientos que está esperando recibir y no solo eso, como ha leído mucho al respecto, en ocasiones parece estar simplemente en busca de reconfirmar su creencia de diagnóstico, como si de un proyecto de investigación se tratara.

Internet se ha convertido en seguridad y pánico, en conocimiento y caos, en información y sobre información. Nos damos atracones informativos que no podemos digerir perdiendo la capacidad de reconocer cuando esa información está en mal estado y nos va a generar indigestión ó incluso hacer que enfermemos más. Hemos colocado tanto poder a un algoritmo de un buscador que nos ha arrebatado la confianza en lo esencial, en los profesionales, en las opiniones, en las relaciones interpersonales e incluso en nuestra propia capacidad crítica para darnos cuenta de lo que hacemos con nuestra salud.

La Salud en general y la salud mental en particular no debería ser rehén de diagnósticos rápidos y baratos, tanto por el peligro que esto conlleva como por un aspecto de autocuidado y buen trato personal. Hacernos cargo de lo que nos pasa, desde la honestidad, el compromiso y la dedicación necesaria para resolverlo, es síntoma de una sana relación con nosotros mismos y con nuestra enfermedad.

Ya sé lo que pasa, y ¿ahora qué?

Pues ahora, en nuestra relación paciente-profesional nos toca empezar a derribar barreras de ambos lados, para llegar a lo realmente importante, el motivo de consulta impoluto y depurado.

La desconfianza del paciente se traduce en lejanía y el miedo se transforma en pánico encubierto. Para el profesional, el rechazo y la no validación percibida hacen que lo que debería ser un acuerdo tácito de trabajo en equipo, convierta se en una lucha personal donde la pérdida inicial es mayor que el beneficio.

Mas del 80% de los internautas acceden a Internet en busca de respuestas de lo que les ocurre a nivel Salud.

Los datos nos dicen, que sólo el 30% de las veces el buscador acierta en el diagnóstico en el ámbito médico. En el área de los problemas y trastornos psicológicos, al ser evaluaciones multiaxiales, es imposible que un algoritmo tecnológico llegue a esa precisión y validez por lo más importante, la mirada humana. El papel humano es irremplazable en este aspecto, porque esa capacidad de discerner y de tratar a la persona como única, con un diagnóstico y estudio individualizado y a través de un trato humano, solo puede realizarse con otra mirada humana.

En el auto diagnóstico digital quien peligra es tu e-salud

Lo rápido, lo inmediato, la explicación necesaria que parece calmarnos y creer encontrar remedios mágicos, parece la receta perfecta de por qué usar un recurso a golpe de click, sin embargo, hay una pérdida esencial que tiene que ver con el tipo de relación que estamos estableciendo con nosotros y por tanto con el mundo. Tiene que ver con nuestro autocuidado, con atender nuestras necesidades de un modo adulto, buscando soluciones de verdad a través de una relación terapéutica basada en la confianza y aceptación, dedicándonos el tiempo necesario para hacernos cargo de lo que ocurre, permitiéndonos sentir y sufrir según cada proceso, y mirándonos desde la confianza en nuestros propios recursos para reparar y reconstruir lo necesario. Una mirada con amor a nosotros mismos y a nuestros problemas nos evitará caer en la tirita fácil que solo hace que la herida deje de ser vista por unos segundos.

Necesidad de un pacto entre el nuevo modelo de e-salud y lo humano

El paciente actual sigue una conducta de consumidor, aunque del ámbito salud se trate, experto en lo que le ocurre y vigilante crítico de cada síntoma.

Por ello para mí, “el arte de la medicina y especialmente en el ámbito de la salud mental, gran parte del valor terapéutico se basa en la confianza y el compromiso, y ambos factores no son abordables desde esa mirada deshumanizada de un algoritmo matemático”.

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