Grupo de amigos

La mayoría de las personas podría decir que cuenta sus amigos con los dedos de una sola mano. Y, en efecto, no están tan alejados de la realidad. ¿Y tú, eres de los que prefiere buenos amigos pero más íntimos o todo lo contrario?

¿Quién fue Robin Dunbar y por qué su teoría es tan famosa?

Robin Dunbar, antropólogo de la Universidad de Oxford desarrolló en los años 90 su Teoría del Cerebro Social. En ella, se establecen ciertos límites en cuanto al número de amigos que cada persona puede tener.


Estos amigos se clasifican y distribuyen según ciertas categorías de menor a mayor relación. Según Dunbar, no puedes tener más de 150 amigos, pero en diferentes niveles de relación y compromiso, por así decirlo.

De esta manera, una persona promedio no cuenta más que con uno o dos mejores amigos. La clasificación continúa con unos 5 amigos íntimos, 15 buenos amigos, 50 amigos cercanos y alrededor de 100 amigos sin más, que rozan la línea de lo que entendemos por conocidos.

Como es obvio cada relación conlleva un desgaste. Así, el tiempo que dedicamos así como el esfuerzo con el que tratamos de cultivar cierta relación no será el mismo con nuestros mejores amigos que con el resto de amigos o conocidos.

Cuanto más estrecha y cercana sea la relación, esta contará con mayor calidad y desarrollaremos lazos con mayor intensidad. Ya no es simplemente que no dispongamos de tiempo para mantener tantas relaciones sociales, es que debemos centrarnos en unas frente a otras para no saturar nuestro cerebro.

La evolución del Homo Sapiens y las relaciones sociales

Al final, esta explicación se remonta al proceso evolutivo de nuestra especie, debido al incremento de tamaño de nuestro cerebro. Ya que, cuanto más grande es el neocórtex, mayor es el número de individuos dentro de una comunidad social.

Y no solo incrementa el número de relaciones sociales, sino la sofisticación y complejidad de cada una de ellas. El resultado son interacciones más variadas y complejas, como reír o compartir diversos hobbies.

Si comparamos el tamaño del cráneo de los primates, veremos que es significativamente más reducido que el de la especie humana en la actualidad. Y es que, además de contar con círculos sociales mucho más estrechos y limitados, las actividades sociales que llevan a cabo no son tan elaboradas.

Si bien los primates interactúan con otros miembros de su comunidad o incluso con otras especies como la nuestra, sus actividades sociales se centran en actos más simples como tocarse o acicalarse.

Antropólogos y biólogos coinciden en un aspecto: para sobrevivir al cambio y al entorno es indispensable el poder relacionarse de manera adecuada y ser parte de una comunidad. No basta sólo con alimentarse y cubrir las necesidades fisiológicas básicas.

Establecer contacto, adhesiones y alianzas con individuos de la misma especie, así como entablar relaciones sociales en las que nos sintamos parte de un grupo y apoyados por el resto de integrantes, no es propio únicamente de Homo Sapiens Sapiens, sino de nuestros ancestros y de otras especies.

Y lo cierto es que de una manera u otra y dependiendo del entorno o el contexto en el que nos encontremos, los seres humanos establecerán vínculos siempre que puedan y la intensidad de estos vendrá determinada por el número total de relaciones de amistad que tengan en total.

El número de Dunbar en los tiempos modernos y las redes sociales

Si has probado suerte y te has ido a vivir al extranjero o a otro lugar desconocido para ti, bien porque has conseguido una beca de estudios, para buscar trabajo o por motivos personales, ya sabrás lo que supone intentar establecer relaciones fuera de tu zona de confort.

Aunque te invada cierta sensación de miedo y ansiedad ante el cambio y por la falta de amistades con las que contar en ese momento, al final intentas hacer el esfuerzo de conocer gente. Al fin y al cabo, los seres humanos somos sociales y una de nuestras necesidades es la de socializarnos.

Salir a buscar amigos en persona no es tarea fácil. Pero aun así, sabemos que nos reportará grandes beneficios y por eso lo intentamos. Ahora bien, buscar dichos amigos online y mediante las redes sociales es algo muy distinto.

Partiendo de que el término «amigos» utilizado por alguna red social no es más que una distorsión de lo que implica una amistad de verdad. Las redes sociales te servirán para reencontrarte con antiguos amigos o conocidos o para mantener el contacto.

Pero difícilmente te serán de ayuda para cultivar relaciones cercanas y de calidad, pues al fin y al cabo, no te facilita el contacto necesario y lo suficientemente intenso como para cultivar dichas relaciones y hacer que se fortalezcan con el tiempo.

Así que ya sabes, intenta mantener a tus amigos de verdad, ese círculo más cercano que primero por afinidad y después por dedicación has mantenido en el tiempo. No te lo decimos nosotros, también te lo dice la antropología y la ciencia.

Referencias

Barrett, Dunbar & Lycett. 2002. Human Evolutionary Psychology. London: Palgrave ISBN 0-691-09621-X

Dunbar. 2010. How Many Friends Does One Person Need? Dunbar’s Number and Other Evolutionary Quirks. Harvard University Press, ISBN 978-0674057166



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