Estamos bastante acostumbrados y acostumbradas a escuchar que las personas necesitamos encontrar a nuestra media naranja para poder ser felices en el amor y en la vida.

Desde que nacemos nos vemos bombardeados por los llamados “mitos del amor romántico”, a través de los cuentos (como por ejemplo, el famoso Príncipe Azul), las películas, la televisión.



Y de todos los mitos relacionados con las relaciones de pareja, el más clásico es el de “la media naranja”. Aunque puede considerarse el mito romántico por antonomasia, la verdad es que detrás de este mito muchas veces nos encontramos más con la ambición humana, con el deseo de poseer, en el cual la otra persona se convierte en un objeto, que en el hecho de compartir la felicidad.

¿De dónde viene el mito?

De la Grecia clásica, el origen de la media naranja lo debemos de buscar en Platón y su obra El Banquete en el cual el mismo Platón enseña las enseñanzas de Aristófanes. Este explica como en el origen los humanos eran seres esféricos perfectos y poseían cuatro brazos, cuatro piernas y dos caras idénticas, una a cada lado de la cabeza. Como estos seres se creían poderosos se atrevieron a retar a los dioses y Zeus los castigó partiéndolos en dos. Desde entonces vamos vagando por el mundo buscando nuestra otra mitad.

Así, cuando creemos en la media naranja estamos creyendo en la perfección, pensamos que podemos  encontrar a alguien que esté hecho a medida para nosotros. Pero esta perfección es imposible ya que una pareja son dos personas y donde hay dos personas tarde o temprano acabaran surgiendo los conflictos. El tema del enamoramiento y de la media naranja tiene mucho que ver con la construcción cultural que realizamos sobre el amor. Un sociólogo historiador del tema del amor romántico es Denis de Rougemont que defiende que en la cultura occidental, esta media naranja forma parte de nuestro modelo amoroso y así lo explica en su ensayo El amor y Occidente.

La búsqueda de la media naranja puede generar mucha infelicidad

Este mito que es tan propio de la cultura occidental aparece con especial fuerza en la educación sentimental de las mujeres, el amor se convertiría en un proyecto dentro de sus vidas, sin otra persona no pueden ser completas. El gran defecto de este pensamiento es que dos no puede resultar nunca uno, y esta idea puede provocar mucho dolor, porque se da una idealización del amor y el amor real no es eterno, ni es perfecto, ni nos viene a salvar la vida.

El origen psicológico del mito es nuestro miedo a la soledad. Desde que somos bebes, si sentimos que estamos en peligro hacemos todo lo posible para poder sentirnos protegidos, incluso llegando a desestimar nuestras necesidades internas si de esta manera conseguimos ser atendidos. Este miedo a la soledad, puede hacer que acabemos por sacrificar una parte de nuestro “yo” para ser aceptados por los demás, para que no se enfaden con nosotros y no ser abandonados.

El mito de la media naranja viene a reforzar esta creencia de que necesitamos la atención de los demás para ser feliz. Esto es muy frecuente verlo en parejas que se creen que forman un todo indisoluble. Es frecuente ver a estas parejas, para las cuales se acabó la pasión del inicio y que ya no sienten que están enamorados, aferrándose al mito ya que creen que el amor romántico volverá a surgir en sus vidas. Son parejas que valoran altamente la unión hasta tal punto que les cuesta hacer cosas por separado. Este intento de fusionarse con el otro no es bueno para ninguno de los dos miembros, en cambio, lo que sí sería recomendable es crear cierta distancia en la pareja para poder fomentar un matrimonio maduro, trabajar la propia individualidad. Nosotros solos ya nos completamos y no necesitamos de otra persona para ello, aunque nos lo hayan vendido así.

Idealizar a la pareja

Cuando conocemos a alguien parece que es perfecto para nosotros y nos sorprendemos de lo bien que nos hemos acoplado, entonces llegamos a creernos el mito. Pero solo es una ilusión inicial. El vivir en pareja se aprende y nunca hay dos personas iguales, y cuando hay diferencias siempre acaba surgiendo conflictos. Y si creemos en la media naranja es entonces cuando nos preguntamos; si somos dos mitades de una misma cosa ¿Por qué no nos entendemos? Esto puede llegar a provocar una gran ansiedad ya que asociamos a la media naranja la condición de ser feliz.

Así el gran error de este mito es considerarnos seres incompletos que solo podemos encontrar la plenitud al encontrar el amor en otra persona y que si no lo conseguimos seremos infelices. Si pensamos que solo con una relación de pareja podemos encontrar la felicidad nos equivocamos, la felicidad es un estado interior y solo dentro de nosotros podemos alcanzarla. Todas las personas son seres completos y para que una pareja funcione sus miembros se han de ver como personas completas e independientes. Y están juntas o porque les falte nada, sino porque quieren compartir su vida y su felicidad, sus problemas y sus tristezas.

Bibliografía

Platón (2003). Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Volumen III: Fedón. Banquete. Editorial Gredos. Madrid.

De Rougemont, Denis (1979): El amor y Occidente, Editorial Kairós, Barcelona.





Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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