Los profesionales tratamos todo tipo de trastornos que causan dolor, sufrimiento, angustia, inadaptación y dependencias variadas. Sin embargo, también somos personas, y afortunada o desgraciadamente, vivimos en el mismo espacio-tiempo de los pacientes que nos consultan, enfrentándonos en la mayoría de las ocasiones, a problemas similares a los de los pacientes que acuden a nosotros, en nuestro entorno mas inmediato. Todos hemos tenido pequeñas fobias, momentos de angustia, estrés y ansiedad y no siempre fuimos psicólogos, alguna vez tuvimos 3,14 y 20 años y nos las tuvimos que arreglar con los escasos o abundantes recursos de los que nuestro aprendizaje vital nos había provisto hasta aquel momento de incertidumbre.

Así lo vivimos los futuros psicólogos, los futuros ingenieros, los futuros mecánicos, y de entre toda esta masa, algunos lucharon por lo que querían enfrentándose a obstáculos tangibles e intangibles, otros por el contrario carecían de recursos de afrontamiento eficaces y sus equilibrios mentales se quebraron irremediablemente, no mantuvieron la cordura, cayendo en oscuros pozos con mil nombres: drogas, delincuencia, inadaptación, etc.

Frente a este problema cuya solución es harto dificultosa, nos enfrentamos en la mayoría de las ocasiones desde una perspectiva equivocada: el paternalismo, les damos tratamiento, les damos el apoyo emocional que no recibieron a destiempo, les buscamos amistad, les facilitamos un trabajo desde las instituciones, les localizamos un piso. Y no hacemos mas que cometer un grandísimo error, es decir, si no fueron capaces en su momento de enfrentarse a todo como muchas otras personas hicieron, si a la hora de ayudarles les facilitamos la vida del mismo modo, estamos contribuyendo a hacer mas grande el vacío de sus habilidades y recursos, los mismos que no tuvieron en su momento, los mismos que no van a tener ocasión de ejercitar si nosotros se lo damos todo hecho.

La sociedad no coloca sino parches, las instituciones generan personas reinsertadas pero inmaduras, los gobiernos proporcionan techo, comida y trabajo, y los psicólogos proporcionamos la dotación básica de recursos y habilidades de afrontamiento que deberían enseñar en los colegios como parte de las Ciencias Ambientales, pues en un ambiente diverso nacemos, nos desarrollamos, aprendemos, erramos y nos recuperamos, y el estado protector desobedece las mas elementales leyes de la conducta facilitando refuerzo positivo a la conducta inadaptada, y no premia el esfuerzo, los objetivos, la constancia, las metas y el duro camino que hay que sufrir para mantener la cordura.

A continuación os dejo un vídeo que explica el trabajo del psicólogo.

El mantenimiento de la cordura
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  • Claro y compacto el mensaje, tanto para propios como para extraños y, para los profanos.
    Un saludo desde Lima, Perú.
    Dr. Lescano, Ps. Cl-Md.

  • He recorrido la mente…
    Hay allí muchos pasillos y recovecos,
    algunos de esos pasillos son fríos, oscuros y húmedos
    esos son los pasillos de la locura…