El maltrato infantil: efectos a largo plazo

Verificado Redactado por Laura Iuzzolino. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 11 agosto 2022.

El concepto de maltrato infantil comprende variadas dimensiones, por lo que llegar a un acuerdo sobre su definición ha sido una cuestión reiterativamente tratada por la Convención de los Derechos del Niño. Planteado este panorama, definiremos de la forma más extensiva que nos es posible al maltrato infantil y sus implicancias.

Mediante este término, se hace referencia al daño (físico o emocional) ejercido por parte de un adulto sobre un menor de edad. Sucede normalmente de parte de las figuras adultas que deberían cuidar y resguardar el bienestar de un niño o niña.

Cualquier daño ejercido por adultos a una persona menor de 18 años es considerado maltrato infantil.

Las heridas físicas, en la mayoría de las ocasiones, sanan más rápidamente que los traumas emocionales que niños y niñas maltratados acaban por sufrir. Imagina la siguiente escena: la persona que se supone debe protegerte y cuidarte acaba por abusar de ti. Esta es una lesión gravísima, una herida profunda que de no recibir atención y contención emocional podría quedar definitivamente abierta.

Abordemos ahora al maltrato infantil: sus implicancias y consecuencias en la vida adulta.

Formas que el maltrato infantil puede adoptar

Esta clase de maltrato, como cualquier otro, puede adoptar diferentes formas. Es de crucial importancia conocer cada una de ellas ya que algunas acaban por pasar inadvertidas. Saber que se trata de maltrato, es la principal herramienta para discernirlo y poder poner un freno a una situación de violencia. Revisemos ahora las formas que puede tomar el maltrato infantil:

  • Maltrato físico: este incluye golpes, heridas corporales tales como cortes o quemaduras. Es probablemente el tipo de maltrato (cualquiera sea su caso) más fácil de identificar por sus visibles secuelas que el cuerpo manifiesta. Sucede cuando u adulto, de forma deliberada, daña la integridad física o psicológica de un niño o niña.
  • Maltrato emocional: a diferencia del maltrato físico, este puede pasar inadvertido. El maltrato emocional no deja moretones ni heridas abiertas. Sin embargo, sus secuelas psíquicas sí son insorteables, duraderas y graves. Incluye este tipo de maltrato a aquellas situaciones en las que un adulto se dirige con el habla de forma violenta hacia un niño, ya sea a través de gritos, insultos, lo menosprecia, castiga y desvaloriza.
  • Abandono: el abandono de un adulto a un niño es una de las más frecuentes formas de maltrato infantil, y es de las que más repercusión en la vida de un pequeño acaban por tener. No solo incluye esos casos en los que un niño es dejado en calle a la deriva, privándolo de un hogar y de cuidados. Sino que, también abarca aquellas situaciones en las que a los niños no se les brindan necesidades básicas: alimentos, vestimenta, educación, un techo donde vivir y afecto.

Tristemente, en la mayoría de los casos de maltrato a niños, el maltratador es una figura familiar para el pequeño. Alguien que se supone debería protegerlo, como un padre, madre, tíos o hermanos mayores.

¿Qué es la Negligencia Emocional en la infancia?

Los efectos al crecer del maltrato infantil

La infancia es un período crucial para el desarrollo. Los primeros años de vida de un niño repercutirán definitivamente en diversos aspectos: desde su desarrollo cerebral, crecimiento físico, sus capacidades intelectuales, cognitivas, incluso sociales. Durante este período, la estimulación y los cuidados son cruciales para un crecimiento y desarrollo favorables.

El maltrato infantil deja huellas que pueden ser incluso vistas a largo plazo en la adultez. Más allá de las severas lesiones físicas que un menor puede sufrir debido al abuso de adultos, en un período crítico como es la infancia, la violencia genera cambios químicos a nivel cerebral que, de no ser correctamente tratados, pueden llevar a destinos complejos.

El maltrato infantil a nivel físico

El maltrato y la recepción de tratos violentos son grandes fuentes generadoras de estrés. Se ha demostrado científicamente, que la continua exposición a factores estresantes acaba por repercutir a nivel cerebral, ocasionando modificaciones de la comunicación neuronal. Esto acaba por ocasionar que, las regiones cerebrales cuya función es la de la regulación emocional, se dañen en ocasiones permanentemente, pudiendo reducir la densidad neuronal (generando la muerte de neuronas, que es irreversible).

El constante estrés libera hormonas tales como la adrenalina y el cortisol, lo que sostenido en el tiempo puede producir problemas cardíacos y respiratorios ya que aumentan la tensión sanguínea y el azúcar en sangre, lo que afecta el metabolismo y puede incluso llevar a la contracción de diabetes.

El estrés constante producto de los malos tratos, podríamos decir, lleva a un desgaste del organismo. En un niño, el impacto de este es acrecentado, ya que aún le queda por transitar su vida entera. Los perjuicios de salud física adquiridos en la infancia debido al maltrato pueden ser irremediables, y contra ellos un niño deberá luchar por el resto de su existencia.

Las secuelas emocionales del maltrato infantil

A nivel emocional, la repercusión del maltrato en niños puede ser tan grave como las consecuencias físicas que ya mencionamos. La más notoria secuela a nivel emocional y comportamental que el maltrato infantil ocasiona es la de la falta de confianza. Este síntoma lleva en su mayoría de casos al aislamiento social en la adolescencia y adultez.

El maltrato infantil, el constante estrés y temor sufrido por los niños, puede llevar al desarrollo de cuadros de ansiedad y otros relacionados, como trastornos obsesivos compulsivos o trastornos de la conducta alimentaria. También, en otros casos, la angustia es tan grande que puede derivar en cuadros depresivos, incluso en autolesiones y suicidios. La afectación a nivel emocional de un niño maltratado, abandonado y descuidado por aquellos que suponen protegerlo, es vasta y tan peligrosa como las consecuencias físicas.

¿Qué se puede hacer?

Si has sufrido abusos en tu infancia, lo mejor será encontrar a un profesional con quien poder liberar la angustia en ti. Además, deberás tratar específicamente los síntomas que como secuela este tipo de maltrato puede haberte dejado (sean físicos o emocionales).

Dejar el pasado atrás no será fácil, y no debes desmerecer lo ocurrido. Sin embargo, con la ayuda indicada, podrás liberarte y tomar las riendas de tu vida, para acallar lo más posible las repercusiones del maltrato.

El abuso psicológico y emocional en la infancia

Referencias bibliográficas

  • Abreu, S., & Torres, M. E. A. (2013). Consecuencias del maltrato infantil.
  • Forero, L. C. A., Reyes, A. P. A., Díaz, A. P. G., & Rueda, M. E. V. (2010). Maltrato infantil y sus consecuencias a largo plazo. MedUNAB, 13(2), 103-115.
  • Robaina Suárez, G. (2001). El maltrato infantil. Revista Cubana de medicina general integral, 17(1), 74-80.
  • Wekerle, C., Wolfe, D. A., & Cohen, J. A. (2007). Maltrato infantil. Editorial El Manual Moderno.
Laura

Estudiante, futura Licenciada en Psicología con ánimos de formarse y adquirir nuevos conocimientos.

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