El fenómeno del carrito lleno

Verificado Redactado por Xevi Molas. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 29 abril 2021.

Entramos en una página de compras en internet. Pasamos el cursor del ordenador por encima de diferentes modelos de zapatillas deportivas y le damos a comprar a la que nos gusta. Realizamos la misma operación con una sudadera que nos encanta y que hemos encontrado después de cinco minutos buscando. Añadimos dos pantalones y una gorra. Observamos el carrito de la compra y nos deleitamos con los objetos que hemos marcado. Así que una vez lleno el carrito, cerramos la página y nos vamos sin comprar. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez? ¡Bienvenidos al fenómeno del carrito lleno!

El fenómeno del carrito lleno que puede parecer aislado, pero es una tendencia al alta en el último año. Los confinamientos y el cierre de tiendas físicas, han provocado que la población se adentre todavía más en el mundo de las compras a través de la red. Sin embargo, ocurre algo curioso, seleccionamos algunos objetos para comprar pero finalmente no compramos nada. Es más, desde el principio no teníamos intención de adquirir nada, pero, ¿por qué llevamos a cabo este tipo de conducta? Ahora la psicología da algunas explicaciones.

Fenómeno del carrito lleno y terapia

El psicólogo clínico de la Universidad de Cleveland, Scott Bea, comenta que una de las razones de esta conducta es el enfoque terapéutico que le da el usuario. En lugar de caminar por la tienda, lo que hacemos es navegar por la web en busca de aquello que nos gusta y de esta forma evitamos el aburrimiento. Según Scott Bea, el cerebro se siente bien cuando se pone en marcha en busca de aquello que le gusta ya que cuando encontramos nuestro objeto de deseo el cerebro se emociona y siente cierto placer. Esta es una de las razones por la que puede ser una conducta adictiva.

Pero va más allá, no hace falta que compremos, con el simple hecho de encontrar lo que nos gusta y ponerlo en el carrito, el cerebro ya siente bienestar, es decir, nos basta con realizar compras hipotéticas. Detrás de esta adicción potencial y sensación de bienestar, se esconde la liberación de dopamina. Cuando encontramos ese móvil que tanto nos gustaría tener y nos imaginamos comprándolo, comenzamos a liberar una cantidad de dopamina tal, que sentimos un gran bienestar. De este modo, y como queremos volver a sentir esta sensación, repetimos la búsqueda con otros objetos.

Escapar de la negatividad

Otra de las razones por las que el fenómeno del carrito lleno ha aumentado es para huir de la negatividad del ambiente. Cuando ponemos las noticias o leemos periódicos on-line, el ambiente que se respira suele ser bastante negativo. Noticias de la pandemia, de enfermos y de fallecidos suelen ser las más abundantes durante este último año. Por ello, muchas personas, para escapar de esta espiral tan negativa, tienden a entrar en tiendas on-line en busca de un poco de entretenimiento. Esta conducta tiene su lado oscuro, ya que podemos llegar a pensar que la felicidad está relacionada con las compras.

Muchas personas, en lugar incluso de acceder a redes sociales en las que pueden encontrar también noticias negativas y discusiones entre usuarios, se refugian en páginas de compras. Se trata de un ambiente controlado en el que pueden buscar lo que desean. Observan las características del producto que les gusta, las leen, ven fotos y se imaginan con ese objeto. Todo ello, les provoca bienestar dentro de un entorno negativo, por lo que no es extraño que cada vez más se de el fenómeno del carrito lleno.

Satisfacción por un consumo inteligente

A pesar del placer que nos da elaborar listas de la compras que vamos a desechar, existe un paso más allá que nos puede seguir dando placer: rechazar las compras. Cuando llenamos el carrito y lo cerramos o cuando ignoramos unas ofertas irresistibles, nos sentimos bien con nosotros mismos. Nos sentimos satisfechos por no haber gastado el dinero y estar realizando un consumo inteligente. Este autocontrol nos impide caer en la rueda de las compras impulsivas.

Las compras no dan la felicidad

Como se apuntaba un poco más arriba, existe el riesgo de confundir el comprar aquello que nos gusta con la felicidad. El hecho de comprar algo que nos gusta, puede darnos cierto placer, pero no felicidad. El placer viene dado por un pequeño subidón de dopamina que se acaba cuando transcurre un tiempo. La felicidad, por otro lado, está relacionada con un aspecto de calma y serenidad a nivel mental en el que no necesitamos realizar compras online reales ni hipotéticas.

Por ello, es importante fomentar el autocontrol ante este tipo de conductas, ya que es fácil caer en las compras compulsivas a través de la red. De este modo, evitaremos caer en un ciclo adictivo en el que cada cierto tiempo necesitaremos ese «subidón» de dopamina que nos provoca una nueva adquisición y que posiblemente usaremos una o dos veces y acabará en un cajón de casa.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Granada. Psicólogo Sanitario. Máster en Inteligencias Múltiples por la Universidad de Valencia. Instructor en Meditación Budista por el Centro Internacional de Estudios Budistas.

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