De todos los experimentos crueles y atroces que se han sucedido a lo largo de la historia, sin ninguna duda el experimento del monstruo o «Estudio Monstruo», llevado a cabo por el patólogo Wendell Johnson fue uno de los peores, no solo en ética, sino también en resultados.

¿En qué consistió el «Estudio Monstruo»?

En el año 1939, Johnson decidió conducir un estudio acerca de la tartamudez en edades tempranas. Debido a que en el pasado sufrió de tartamudez severa cuando él mismo había sido un niño, se sometió a multitud de pruebas y estudios en la Universidad de Iowa para tratar su condición.


Precisamente por esto, es por lo que decidió especializarse en sus estudios en las patologías del habla, siendo además animado por el resto de colegas y compañeros a liderar este polémico y para nada fructífero estudio.

Para ello, se valió de un grupo reducido de seres inocentes: nada más y nada menos que niños de 5 a 15 años de un orfanato cercano en Iowa. Su argumento base para conducir este estudio era que la tartamudez era provocada por sentimientos de angustia y nerviosismo al aprender a hablar.

Por lo tanto, quería probar cómo algunos niños que no tenían síntomas de tartamudez alguna, si se veían influenciados de manera externa y presionados de tal manera que sentían nerviosismo al hablar, finalmente acabarían padeciendo tartamudez.

Por el lado contrario, también quería demostrar cómo otros niños que ya parecían tartamudez previamente podrían curar su condición si se les hablaba de manera positiva y se les animaba a permanecer calmados al hablar o a preparar su discurso.

Para ello, contó con una de sus alumnas más aventajadas, Mary Tudor. Ella era la encargada de entrevistarse con todos los niños durante 45 minutos al día, todos los días. Los niños fueron cuidadosamente seleccionados, escogiendo a 10 tartamudos y a otros 12 que no lo eran.

Así, este experimento se llevó a cabo durante cinco meses hasta mayo de 1939. Y, en resumen, se trataba en definitiva de provocar tartamudez a los niños que no la padecían y a curarla a los que sí. ¿Escalofriante, no crees?

La metodología era en realidad muy simple: Mary les decía a los niños no tartamudos que se les estaba detectando un problema en el habla y que otros niños tartamudos del orfanato habían empezado a sufrir tartamudez como ellos.

Continuaba instándoles a pensar muy bien antes de hablar para no equivocarse y tartamudear precipitadamente. Con ello, los niños desarrollaban un sentimiento de nerviosismo, estrés y culpa antes de poder empezar a articular ninguna palabra.

Por el contrario, a los niños que si padecían tartamudez previamente, Mary les hablaba de manera muy positiva y animándoles a que hablasen, con el objetivo de empoderarles hasta finalmente curar su tartamudez por completo.

Sin embargo, el experimento no fue todo lo bien que podía esperarse, por lo que Mary decidió abandonarlo. No así Wendell Jonhson, que seguía obcecado con la misma idea de que la tartamudez podría curarse y provocarse con la misma facilidad.

Cuáles fueron sus consecuencias en los niños afectados

Como era de esperar, un experimento con tan poca profesionalidad, rigor y ética no podría salir bien parado, ni mucho menos los niños que, involuntariamente y para su desgracia, fueron sus protagonistas.

Tras unas pocas sesiones, los niños que no eran tartamudos empezaron a evidenciar ciertos problemas en el habla, sintiéndose extremadamente nerviosos cuando tenían que articular palabra. Al final, preferían permanecer callados por miedo a equivocarse.

Una de las niñas más afectadas fue Mary Korlaske. Según la carta que escribió a mano con innumerables faltas de ortografía en su etapa anciana a Mary Tudor, ya podemos hacernos una idea de lo graves que fueron sus consecuencias.

En ella, Mary Korlaske le reprocha la incapacidad, miedos y bloqueos que dicho experimento produjo en ella. Cuando precisamente ella nunca había tenido problemas de habla en su infancia y aparecieron a raíz del dudoso estudio.

¿Qué ocurrió después?

Sin lugar a dudas, los niños del orfanato fueron los peor parados de toda esta historia, especialmente los que no habían mostrado ningún problema previamente y hablaban con total fluidez, pues acabaron por destrozarles la vida en mayor o menor medida.

En cuanto a Wendell Johnson, siguió recibiendo galardones y premios a lo largo de su carrera. Además, se mantuvo protegido y alejado de la polémica por el resto de sus compañeros de profesión, a pesar del estrepitoso fracaso y falta de moral de su estudio más famoso.

Fue especialmente reconocido y laureado por sus estudios sobre la neurosemántica, escribiendo varios libros sobre ello. No fue hasta principios del siglo XXI que las consecuencias de este atroz experimento salieron a la luz, indemnizando en 2007 algunos de los huérfanos afectados con casi un millón de dólares.

Al final, lo único que quedó demostrado tras este experimento es la gran influencia que podemos ejercer en los más pequeños durante sus etapas del aprendizaje, ya sea para bien o para mal. ¿Hasta qué punto compensa correr estos riesgos?

Referencias

Reynolds, G. The Stuttering Doctor’s ‘Monster Study. https://www.freewebs.com/pattecbhs/Articles/Stuttering%20Monster%20Study.pdf

Dyer, Jim. Ethic and Orphans: ‘The Monster Study. Mercury News. Mercury News



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