mujer-espectadora

Imagina que alguien camina por una vía pública y repentinamente un atracador se le abalanza, roba su cartera y le deja tendido en el suelo. ¿Cuál cree que sería la reacción de los transeúntes? Seguramente socorrer a la persona atracada si ha sufrido algún percance, llamar a la policía o gritar para alertar sobre el ladrón. Algunos intrépidos incluso correrían tras el atracador tratando de retenerlo. O al menos eso nos gustaría pensar. Sin embargo, también puede ocurrir algo inesperado: absolutamente nada. Desgraciadamente la pasividad ciudadana ante hechos que requieren de la solidaridad humana es un hecho, especialmente en las urbes más masificadas e industrializadas. Hoy en día es común observar como decenas de personas caminan impasibles alrededor de alguien que necesita ayuda, sin reaccionar ni responder ante estos sucesos y la ciencia ha indagado sobre ello a través de diferentes estudios. Hoy hablamos de uno de ellos: el experimento de espectador apático.


El trágico suceso que desencadenó el experimento

En 1964, sucedió en Nueva York un terrible acontecimiento que aún sigue llenando de frustración y extrañeza a las personas que oyen hablar sobre él. Se trata del asesinato de la joven Kitty Genovese.

Kitty Genovese llegaba a su apartamento del barrio de Queens cuando repentinamente un hombre llamado Winston Moseley la apuñaló doblemente por la espalda. Kitty gritó pidiendo ayuda y la voz de un vecino respondió desde una ventana gritando al asesino “que la dejara en paz”. Tras escuchar al vecino, Moseley abandonó la escena, dejando a la chica agonizante al pié de su casa, para luego regresar 10 minutos después volviendo a apuñarla, abusando sexualmente de ella y robando su dinero.


Este terrible y trágico suceso desencadenó una gran polémica a raíz del artículo del New York Times en el que narraron los hechos. Según el texto, el atroz acontecimiento no sólo había sido perpetuado por la mano del asesino, sino también por la pasividad de los 38 vecinos que rodeaban la zona y que habiendo presenciado los hechos, no tomaron ningún partido al respecto ni trataron de evitarlo. El artículo afirmaba que la joven agonizó durante media hora sin el socorro de sus vecinos, hasta que uno de ellos llamó a una ambulancia que acudió al lugar de los hechos.

Así, se abría el complicado debate sobre el por qué de la falta de solidaridad, de la deshumanización de las sociedades y del individualismo extremo que florece en el seno de las grandes urbes occidentales.

Años después, el hermano de Kitty, William Genovese, comenzó a estudiar el caso para saber hasta que punto el artículo estaba en lo cierto y si el trágico suceso había ocurrido tal y como lo narraban. Según sus investigaciones, muchos de los vecinos no sabían exactamente qué ocurría, algunos escucharon ruidos que no supieron identificar, así como una vecina si que bajó a socorrer a la joven. Todos estos resultados se recogen en el documental The Witness.

Pero sigue siendo cierto que algunos vecinos habrían evitado actuar y aunque la historia no era del todo cierta, la polémica estaba servida y quedó claro que, ya fueran 2 o 38 vecinos, algunas personas se comportaron pasivamente y que esta falta de reacción ante hechos alarmantes vuelve a suceder una y otra vez en diferentes contextos, situaciones y fechas.

Una investigación al respecto

Ya se habían hecho algunos estudios y ensayos previos como el de Georg Simmel sobre la falta de sensibilidad que impera en el comportamiento individualista en las ciudades. Poco después de estos hechos, los investigadores John Darley y Bibb Latané trataron de hallar una respuesta al por qué de este tipo de acontecimientos, llevando a cabo un experimento titulado “El experimento del espectador pasivo”.

Los investigadores reclutaron a varios estudiantes universitarios a los que se les explicó que debían participar en una discusión grupal con otros participantes que se encontraban en otra habitación, a través de micrófonos. Cada participante discutiría por turnos con de 1 a 5 personas, dependiendo de la condición del experimento. Sin embargo, estos no sabían que realmente estaban hablando con voces grabadas.

Cuando los participantes se hallaban en plena discusión, escuchaban como uno de los sujetos con los que hablaban a través de un micrófono confesaba sufrir de epilepsia, este sujeto minutos después, comenzaba a tener convulsiones. Los resultados impactaron a los investigadores: tan solo el 31% de los participantes trató de avisar para buscar ayuda.

Esto se acentuaba cuando los sujetos estaban en un grupo con otras 5 personas, sin embargo cuando sólo participaban ellos, su respuesta era de mayor implicación.

El efecto del espectador

A esta respuesta de pasividad ante el socorro ajeno se la llamó: el efecto del espectador. Según este, contra más personas se encuentren en un lugar, menos probabilidades hay de que estas ayuden a alguien que lo necesite.

Esto parece suceder debido a una percepción de difusión de la responsabilidad. Es decir, cuando hay muchas más personas alrededor, la reacción individual es de mayor pasividad debido a una sensación de falta de responsabilidad personal, algo así como pensar que otras personas también podrían ayudar en vez de uno mismo.

La otra explicación responde a razones de protocolo y comportamiento social. Al percibir una inactivación en el comportamiento de las demás personas, parece el individuo tendería a pensar que quizás la situación no es tan riesgosa y que una reacción ante ello no sería apropiada. Esto no sucede, sin embargo, cuando existen pocos espectadores o uno sólo, ya que la percepción de responsabilidad parece ser mucho mayor, con lo cual la participación es más probable.

A pesar de que la muestra del estudio era pequeña como para sacar conclusiones globales, otros estudios llevados a cabo posteriormente corroboraron esta sorprendente respuesta.

Existen otras variables a tener en cuenta a la hora de explicar estos comportamientos, como los factores culturales y la percepción de la gravedad de las situaciones, así como un factor de autoprotección cuando se deduce que al intervenir en un hecho conflictivo, se puede salir dañado. Pero lamentablemente el efecto del espectador apático se ha vuelto a poner en pié en muchos experimentos psicológicos y sucesos de la vida real.

Es necesario que a través de la información y la concienciación social se haga partícipe a los individuos de este tipo de problemáticas que nos convierten en sociedades cada vez más insolidarias y egoístas.

Enlaces de interés

Bystander Apathy Experiment. https://explorable.com/bystander-apathy-experiment

The Bystander Apathy Experiment. https://sites.psu.edu/dps16/2016/04/07/the-bystander-apathy-experiment/

El experimento del espectador apático
4.7 (93.33%) 3 votos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.