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Los experimentos de psicología social nos dan información muy útil sobre el comportamiento de los individuos. Uno de los más interesantes ese el denominado experimento de la cueva de los ladrones (Robbers Cave Experiment en inglés). Vamos a ver mejor de qué se trata.


Investigando cómo funciona el grupo

El experimento de la cueva de los ladrones es todo un clásico en el campo de la psicología social. Este estudió y analizó las relaciones de pertenencia a un grupo, las relaciones de no pertenencia a un grupo y las relaciones intergrupales.

Por lo tanto, el experimento parte del concepto de grupo y de cómo las personas tienden a comportarse estando dentro o fuera de él. También analizó las relaciones que se establecen dentro de dicho grupo.


El psicólogo social Muzafer Sherif fue quien llevó a cabo el estudio, observando los conflictos y diferencias que surgían entre dos grupos y analizando el proceso de cooperación e integración de dos grupos que están en conflicto y tienen que entenderse.

Los investigadores se lanzaron a realizar este estudio dentro de su fascinación por el concepto de grupo. Para entender mejor esto, podemos definir lo que se considera grupo, ya que es importante para comprender mejor las conclusiones del estudio.

El grupo puede definirse como una unidad social básica entre personas. El nexo de unión puede ser de muchos tipos y el número de integrantes también puede variar. Lo que les une sobre todo es que comparten un conjunto de normas y valores que regulan su propio comportamiento y el de los distintos miembros.

En este sentido entra en juego la relación de roles. Es decir, el papel que desempeña cada uno de los miembros en este grupo y su nivel con respecto al resto. Este rol hace referencia a las pautas de conducta que el grupo impone y espera del individuo en una situación determinada.

Bases del experimento

Esta investigación se llevó a cabo en un espacio al aire libre propiedad de los boy scouts, rodeada por el Parque Estatal Cueva de los Ladrones (Robber’s Cave State Park) en el estado de Oklahoma.

Durante el estudio, Sherif fue presentado como guarda del campo. El equipo del estudio lo formaban un grupo de 22 adolescentes varones de 11 años de edad con similar experiencia de vida. Los chicos fueron trasladados al lugar por autobuses en dos grupos de once personas. Ninguno de los grupos sabía de la existencia del otro. Los muchachos fueron asignados en dos áreas bastante lejanas entre sí, de manera que durante los primeros días la presencia de los ‘otros’ fue ignorada. Los investigadores habían cortado todos los vínculos de amistad preexistentes de cada grupo, de modo que la identificación de cada muchacho con su nuevo grupo pudiera realizarse más rápidamente.

Los propios chocs escogieron su nombre de grupo, unos se hicieron llamar “The Rattlers”, los otros “The Eagles”. Tras dos o tres días, los dos grupos desarrollaron espontáneamente jerarquías sociales internas.

El experimento de la cueva de los ladrones constaba de tres fases. La primera de ellas es la formación de pertenencia, que consiste en crear este sentimiento de pertenencia entre los grupos mediante actividades que promueven que los miembros se identifiquen con él.

La segunda fase es la de fricción. Para ello se genera algún tipo de conflicto entre dos grupos ya formados durante el experimento y se crea alguna tensión también dentro del propio grupo, es decir, a nivel intergrupal.

Por último, la tercera fase es la de integración. Lo que se persigue en esta fase es reunir a los dos grupos que estaban en conflicto para intentar que cooperen en alguna actividad y para lograr un objetivo conjunto.

Ninguno de los muchachos se conocía antes del experimento, pero muy pronto se observó hostilidad entre los grupos. Dicha hostilidad se incrementó hasta el punto en que el equipo del estudio cesó las actividades de producción de fricción debido al peligro que conllevaba.

Fases del experimento

Primera Fase

Como ya hemos dicho, en la puesta en marcha del experimento se contó con 22 niños de 11 años de características socioeconómicas similares, sin problemas en su estructura familiar, que fueron divididos en dos grupos sin que ninguno supiera de la existencia del otro.

En la primera fase se les instó a estrechar lazos. Para ello realizaron actividades conjuntas y se fueron estableciendo signos de identidad, como banderas, camisetas y un nombre para su propio grupo.

Segunda Fase

En la segunda fase, la de fricción, se permitió a los ambos grupos averiguar sobre la existencia del otro grupo. Esto lo hicieron por medio de actividades competitivas, lo cual hizo que los niños entraran en conflicto con los del otro grupo.

El resultado fue que se produjeron incidentes entre ellos, ya que se desató un fuerte sentimiento de violencia y rechazo hacia el otro grupo. Una vez finalizada esta fase, se comenzó con la siguiente etapa, la de integración.

Tercera Fase

Aquí está la parte más importante del estudio, ya que el objetivo era ver cómo se daba el proceso de reducción de las tensiones de grupo. Esto fue conseguido y se logró establecer una relación de interdependencia entre los miembros de ambos grupos.

Para disminuir la fricción y promover la unidad entre los grupos, Sherif ideó e introdujo tareas que requirieron la cooperación entre ambos. Los retos propuestos incluían un problema de escasez de agua, un camión de campo atascado que necesita y encontrar una película para proyectarla. Estas y otras colaboraciones necesarias causaron que disminuyese el comportamiento hostil. Los grupos se entrelazaron hasta el punto que al final del experimento los muchachos insistieron en volver a casa todos en el mismo autobús.

Conclusiones

Este estudio muestra la facilidad con la que puede conformarse hostilidad entre grupos y al interior de los mismos y es uno de los más citados en la historia de la psicología social.

Gracias a este experimento se pudo establecer varias observaciones. Una de ellas, en la primera fase, se pudo ver cómo se forman estructuras y cómo cada persona va adquiriendo un rol en un grupo determinado.

En la fase de fricción se observó la fuerza que tienen los estereotipos, la pertenencia a un grupo y cómo se establece una distancia social con otro grupo que no se considera como igual. En la última parte se pudo ver cómo los grupos tienden a cooperar para lograr un objetivo superordinado.

Dicho de otro modo, los investigadores de la cueva de los ladrones pudieron comprobar cómo estableciendo problemas y metas comunes se podía establecer una vía de resolución para los conflictos entre grupos. A partir de ahí, desarrollaron la teoría del conflicto realista.

En definitiva, el experimento de la cueva de los ladrones es muy útil para conocer y analizar las relaciones de pertenencia a un grupo, las relaciones de no pertenencia a un grupo y las relaciones intergrupales. ¡Esperamos que esta información te haya dejado todo más claro!

Referencias

Sherif, M. (1954). Estudio experimental de actitudes intergrupales positivas y negativas entre grupos producidos experimentalmente: estudio de cuevas de ladrones.

Sherif, M., Harvey, OJ, White, BJ, Hood, WR, y Sherif, CW (1961). Conflicto y cooperación entre grupos: el experimento de la cueva de ladrones (Vol. 10) Norman, OK: Universidad de intercambio de libros.

McLeod, SA (2008). Cueva de ladrones. https://www.simplypsychology.org/robbers-cave.html

El Experimento de la Cueva de los Ladrones
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