Manejar el e-mail es equivalente a administrar los objetos de una casa, y puede exhibir rasgos del carácter, es decir, lo que uno da a ver“. María Marta Depalma, psicoanalista y docente.

El correo electrónico como nuevo modelo de comunicación

En la actualidad la mayor parte de nuestras comunicaciones en el trabajo se realizan a través del correo electrónico. Es probable hablemos por correo electrónico con clientes y compañeros de trabajo con más frecuencia que por teléfono o a través de reuniones. las nuevas tecnologías nos han cambiado la forma de expresarnos de muchas maneras en poco tiempo.

Pero a diferencia de la comunicación cara a cara, es más difícil de transmitir con eficacia los aspectos importantes de nuestra personalidad, actitudes y estilo en el correo electrónico.

¿Hay una conexión entre nuestro Yo del correo electrónico y nuestro Yo en la vida real? ¿Cómo una persona puede conocer nuestra personalidad a través de nuestros correos electrónicos? La respuesta se encuentra en los cuatro siguientes puntos:

Nuestras palabras nos definen

Las personas utilizamos el lenguaje de maneras diferentes, y esas diferencias están en función de nuestra personalidad. Nuestras decisiones son espontáneas e inconscientes, pero reflejan lo que somos. Estudios sobre los textos escritos en los correos han encontrado asociaciones entre las palabras clave y los principales aspectos de la personalidad. Mientras más frecuentemente la gente usa esas palabras, lo más probable es que se muestran ciertos rasgos de personalidad.

Por ejemplo, los extrovertidos hablan de cosas relacionadas con la diversión: música, fiesta, bebidas, etc. Las personas con baja inteligencia emocional, son más propensos a usar palabras emocionales y negativas: estrés, depresión, enojo y mala suerte. Los narcisistas hablan de sí mismos, el número de palabras autorreferenciales (por ejemplo, “yo”, “yo”, “mío”, “yo mismo”, etc.), es indicativo de amor propio y el aprecio de alguien. Individuos artísticos e intelectuales utilizan palabras “sabias”, como la narrativa, la retórica y leitmotiv.

No es sólo lo que dices, sino cómo lo dices

También hay gran variabilidad en el estilo comunicativo de las personas, incluso cuando las palabras pueden no diferir mucho. Por ejemplo, la ausencia de errores es un signo de la escrupulosidad, el perfeccionismo y la obsesión. Pobre gramática refleja menores niveles de cociente intelectual y la inteligencia académica. Emoticones son un signo de amistad (si el correo electrónico es informal) o inmadurez (en los correos electrónicos relacionados con el trabajo).

Correos electrónicos largos reflejan la energía y el rigor, pero también un cierto grado de necesidad y la desorganización. Correos electrónicos caóticos son un signo de la creatividad o tendencias psicopáticas. Respuestas instantáneas reflejan la impulsividad y la baja auto-control. Respuestas tardías son un signo de desinterés, y no hay respuestas señalan desdén pasivo-agresivo.

Es fácil para los lectores malinterpretar las señales

Incluso cuando los correos electrónicos reflejan nuestra personalidad, los que los reciben pueden dejar de interpretar las señales. Esto tiende a ocurrir por dos razones principales: o bien no están prestando suficiente atención (centrándose en cambio en lo que quieren decir), o realizan una interpretación subjetiva de las cosas.

Es importante señalar que las interpretaciones correctas requieren prestar atención a los factores contextuales, tales como la motivación principal del remitente cuando escribe, y la destilación de la señal del ruido. También es importante determinar si las señales están realmente relacionados con la personalidad o estado de ánimo y comportamiento del remitente.

La conclusión es que incluso el observador más intuitivo de los comportamientos de correo electrónico, puede no funcionar tan bien como un algoritmo generado por computadora, especialmente si nunca han tenido interacciones físicas con el remitente o carecen de información básica sobre ellos. Por supuesto, esto no impide que la gente haga valoraciones. Los seres humanos estamos predeterminados para realizar evaluaciones inmediatas e inconscientes sobre la gente, y tendemos a ignorar la información que no es congruente con nuestros prejuicios iniciales, es por eso que los estereotipos son tan penetrantes, y que en el mundo por correo electrónico, también.

La confianza necesita tener química

La confianza en línea es la columna vertebral de una economía enorme: no tendríamos eBay, Aamazon o Airbnb a menos que estuviéramos abiertos a la idea de confiar en extraños, simplemente en función de su huella digital o la reputación en Internet. Sin embargo, las relaciones con los demás aún requieren de una interacción cara a cara, y probablemente siempre lo será. Es por ello que nuestra impresión sobre los demás rara vez son lo mismo en un medio digital como en el mundo físico: incluso las conversaciones telefónicas omiten información clave sobre las personalidades de los individuos.

En última instancia, la química no se puede traducir en datos. Y a diferencia de las computadoras, los seres humanos confiamos mucho en poder tomar decisiones basándonos en nuestra intuición, en vez de los datos puros y duros. Tal vez esta es la principal explicación para el hecho de que las reuniones cara a cara están aún muy lejos de desaparecer (aunque sea por videoconferencia). De ahí que la tecnología del vídeo sea muy popular, pero sólo porque ha sustituido a las conversaciones telefónicas, en lugar de las reuniones físicas.

El estilo de la escritura de tus e-mails reflejan tu personalidad
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