efecto mandela

Muchas son las teorías y especulaciones que se tienen con respecto a lo que se conoce como el efecto Mandela. Sin embargo, más allá de misticismos o teorías enrevesadas, lo cierto es que puede explicarse desde el campo de la psicología. Vamos a ello.

¿De dónde viene lo que se conoce como el efecto Mandela?

Como su propio nombre indica, el efecto Mandela toma su nombre del primer presidente sudafricano de color, todo un símbolo de la libertad y derechos en su país por aquellos tiempos y que todavía hoy perdura en la memoria de muchos ciudadanos a nivel mundial.


Nelson Mandela falleció a consecuencia de una infección respiratoria el día 5 de diciembre de 2013. Sin embargo, este hecho pareció tomar por sorpresa a un gran porcentaje de la población mundial. ¿A qué se debe esto?

Lo cierto es que muchísimas personas de todas las nacionalidades y rangos de edad se mostraron muy sorprendidas ante la noticia de la muerte de Nelson Mandela. ¿Cuál era la razón? Ni más ni menos, su confusión y sorpresa se debía a que pensaban que Mandela había muerto hace varios años.

Y no estamos hablando de unas pocas personas desinformadas en un país al que no le llegan las comunicaciones. El fenómeno por la sorpresa de la muerte de Mandela fue masivo. Muchos sentían su muerte, pero eran más los que sorprendidos creían recordar la muerte y el funeral de Mandela desde hace años.

Aunque el efecto Mandela tomó su famoso nombre en aquel momento, la verdad es que previamente ya había sucedido el mismo fenómeno con otras personalidades públicas o acontecimientos que quedarían marcados en la memoria de muchos ciudadanos.

Fue nombrado así por la investigadora Fiona Broome, puesto que ella misma creía recordar el fallecimiento del expresidente sudafricano y los acontecimientos que le siguieron después muchos años atrás.

Así, es muy posible que alguna vez hayas hablado con más de una persona acerca de un hecho en concreto y recordéis muy vívidamente todo lo que sucedió con todo tipo de detalles. Sin embargo, esto puede no haber sido del todo así. Sin saberlo, es posible que también hayas sido víctima del efecto Mandela.

Otros ejemplos del efecto Mandela

Como ya comentábamos, el primer efecto Mandela de la historia no es este, sino que anteriormente ha ocurrido de manera muy similar, pero de igual forma con un número masivo de personas, como es el caso de la masacre de Tiananmen.

Y es que, muchos ciudadanos podrían asegurarte cómo vieron por las noticias a unos carros de combate pasar por encima y acabar con la vida de un ciudadano chino en el verano de 1989. Aunque, una vez más, este hecho nunca llegaría a producirse.

Algo muy parecido sucedió con la muerte de Mohamed Ali, tras la que podemos ver numerosas similitudes con el fenómeno que dio pie al nombre de este efecto. Pues al igual que con Nelson Mandela, muchísimas personas recibieron con gran sorpresa la muerte de Ali alegando que ya llevaba muerto varios años.

No es necesaria más que una breve búsqueda en Internet para darse cuenta del alcance de este tipo de fenómeno, al que muchos han catalogado como parte de numerosas conspiraciones y enrevesadas teorías.

¿Recuerdas la película Matrix? Pues hay cierto sector que asegura que nuestra realidad está programada y que de vez en cuando hay modificaciones por las que se altera. Así, según sus argumentos, se producirían cambios en nuestra memoria, como si de discos duros se tratase.

Sin embargo, la teoría más extendida para la explicación de este fenómeno tiene que ver con los universos paralelos. En otras palabras, puede que en uno o en varios universos sí se haya producido la muerte de Nelson Mandela pero en otros no.

Y así, se producirían interferencias entre ambos universos, dando como resultado la confusión y el descrédito cuando se reciben noticias que en otro universo sí serían verídicas, pero no en el de cada uno. Sin embargo, lo cierto es que el efecto Mandela sí tiene explicación desde el punto de vista psicológico.

¿Por qué ocurre el efecto Mandela?

La explicación al fenómeno reside en distorsiones de la memoria. Puesto que es muy normal rellenar los huecos que nos faltan para reconstruir historias con nuevos elementos o, simplemente, que nuestras creencias, actitudes o pensamientos interfieran.

No es necesariamente un indicativo de demencia ni ningún otro trastorno de la salud mental. Lo que ocurre es que nuestra mente confabula o es sugestionada por otros recuerdos, percepciones o creencias ajenas. Así, a veces no se trata ni de nuestra propia idea, sino de la que otras personas han inducido en nosotros.

Nuestro cerebro necesita encontrar la lógica para su buen funcionamiento. De ahí que recurra a este tipo de mecanismos para formar una historia sólida y explicaciones para todo lo que nos acontece.

Así que si alguna vez te has visto sorprendido por un acontecimiento que creías que ya había ocurrido, no le eches la culpa a ninguna patología ni a otras personas que pudieran ayudarte sin saberlo a formar esa creencia. Seguramente, experimentarás algún otro efecto Mandela a lo largo de tu vida.

Referencias

Danna M Challies, Maree Hunt, Maryanne Garry y David N Harper. ¿Qué te dio esa idea? Falsos recuerdos después del entrenamiento de equivalencia: una descripción del comportamiento del efecto de desinformación. Revista del análisis experimental del Comportamiento. 2011 nov; 96 (3): 343–362.

Eakin DK, Schreiber TA, Sergent-Marshall S. Efectos de desinformación en la memoria de testigos oculares: La presencia y ausencia de deterioro de la memoria en función de la advertencia y la accesibilidad a la información errónea. Revista de psicología experimental: aprendizaje, memoria y cognición. 2003



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