Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.”

La cita anterior proviene del filósofo Bertrand Russell y las investigaciones psicológica ha demostrado que tenía toda la razón.

El efecto Dunning-Kruger: nuestra autopercepción distorsionada

Según la cual los individuos con escasas habilidades o conocimientos, piensan exactamente lo contrario; se consideran más inteligentes que otras personas más preparadas, están en la certeza de que son superiores de alguna forma a los demás, midiendo así incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo o distorsión se debe a la inhabilidad cognitiva del sujeto de reconocer su propia ineptitud, debido a que su habilidad real debilitaría su propia confianza y autoestima. Por el contrario, los individuos competentes asumen, falsamente, que otros tienen una capacidad o conocimiento equivalente al suyo.

David Dunning y Justin Kruger de la Universidad de Cornell fueron quienes estudiaron y describieron este curioso fenómeno, concluyendo que: «La mala medición del incompetente se debe a un error sobre si mismo, mientras que la mala medición del competente se debe a un error acerca de los demás».

Estos dos psicólogos realizaron un riguroso experimento que fue publicado en The Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de 1999, y que se basa en los siguientes principios:

  1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades.
  2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

Tanto Kruger como Dunning habían investigado anteriormente sobre el fenómeno conocido por los psicólogos según el cual la mayoría de la gente tiende a valorarse a sí misma muy por encima de la media, cuando es estadísticamente imposible: así, es difícilmente comprensible que el 98% de los catedráticos de Universidad, según un estudio, esté convencido de que trabaja mejor que los demás.

Para comprobar estas hipótesis, los investigadores reclutaron un grupo de estudiantes de la carrera de Psicología que debieron completar una serie de pruebas de pensamiento lógico, gramática y humor. A continuación los investigadores les mostraron las puntuaciones que habían obtenido y les pidieron que estimaran qué posición podían haber alcanzado en la tabla general. Los resultados finales fueron realmente reveladores:

  • Los estudiantes más brillantes, muy superiores a sus compañeros, estimaron que estaban por debajo.
  • Los estudiantes mediocres se consideraron por encima de la media
  • Los estudiantes rematadamente malos se mostraron convencidos de estar entre los mejores: de hecho, cuanto más inútil era el individuo, más seguro estaba de que hacía las cosas bien.

Este experimento fue repetido en cuatro ocasiones más, y siempre se obtuvieron los mismos resultados. Hablando en términos estadísticos, los estudiantes que por las puntuaciones obtenidas se encontraban entre 12% de peor calificación, se auto-clasificaron dentro de lo que sería el 62% mejor. Mientras tanto, la gente con conocimiento real tiende a subestimar su competencia. Así pues, los más incompetentes, según la doctora Kruger, sufrían un doble agravio: “no sólo llegan a conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello”. En todo caso, y como se ha apuntado frecuentemente, el efecto Dunning-Kruger es una reafirma la vieja máxima de Charles Darwin: “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”.

Por fortuna, un estudio posterior sugiere que los estudiantes más incompetentes mejoran tanto su nivel de habilidad como su habilidad para estimar su posición en la clasificación, sólo tras haber recibido muchas clases en las habilidades que no tenían. Por tanto, la solución propuesta a este sesgo cognitivo sería que al incompetente se le debe decir, directamente, que es incompetente.

Posteriormente, en el 2004, investigadores de la Universidad de Columbia confirmaron que el efecto Dunning-Kruger no solo se aplicaba a las áreas de las habilidades intelectuales sino también en las áreas motoras, las competencias interpersonales y la comunicación.

Lado positivo y lado negativo del efecto Dunnig-Kruger

Lo peor de todo esto no es sólo lo incómoda e irritante que pueda llegar a ser una persona que padece el efecto Dunning-Kruger, sino que su incompetencia le conduce también a tomar decisiones erróneas y, por si fuera poco, le impide darse cuenta de ello. Otro agravante más que se añade a este engorroso efecto, es que las personas incompetentes probablemente han estado recibiendo todo tipo de comentarios sobre ello desde hace años, pero nunca les ha hecho efecto. Así pues, a pesar de los múltiples comentarios y de, seguramente echar a perder tareas en su trabajo a menudo, los incompetentes todavía no creen que son incompetentes.

El lado positivo de todo esto es que, según algunos detractores del efecto Dunning-Kruger, el hecho de sobreestimar nuestras propias habilidades puede ser un indicador de bienestar psicológico. De modo que ya sabes, si padeces este efecto podrás ser un incompetente, pero afortunadamente estarás satisfecho contigo mismo y con tus logros.

El efecto Dunning-Kruger: La paradoja del incompetente
5 (100%) 1 voto.

3 Comentarios

  1. Es increíble como se ha hecho un estudio de esto y se ha podido comprobar las actitudes de los “incompetentes”. Ahora entiendo muchas cosas. Gracias por esta valiosa información. Que sigan saliendo más artículos así por favor.

  2. Me encantó. Increíblemente he hecho este experimento sin darme cuenta un montón de veces (preguntando a compañeros de estudio u otras personas en otras actividades sólo en forma oral y por curiosidad, no con el propósito de medirlo o registrarlo) y me asombró gratamente que se haya hecho un experimento científico al respecto. Me interesaría saber más sobre el estudio posterior que mencionan en el que mejoraron sus habilidades. Muchas gracias.

  3. Pues a priori, psicologicamente hablando, no parece nada malo para la salud mental de los incompetentes, es más, podríamos concluir que “no hay sueño más plácido que el de los tontos” !!.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.