El amor engorda

Según un estudio de la Universidad de Queensland el amor hace engordar. ¿Pero qué tipo de amor? Podría ser el amor hacia una madre, un padre, un hermano, un amigo… Sin embargo, el amor que hace engordar es correspondiente a tener pareja. La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) también tiene algo que aportar al respecto. Los datos de ambos estudios, confirman que cuando la relación se consolida, tendemos a aumentar unos cuantos kilos.

¿Por qué se produce este fenómeno? A lo largo del artículo abordaremos si realmente es el amor lo que nos hace engordar. También se abordarán conductas que varían antes y después de establecer una relación. ¿Cuántos hombres y mujeres conocemos que cuando tienen pareja tienden a engordar un poco? Seguro que a más de uno. Así pues, si queremos saber porqué el amor hace engordar, en este artículo están las respuestas.


El amor hace engordar, ¿por qué?

Detrás de este título, da la sensación de que el hecho de sentir amor es la causa de ganar unos kilos de más. Sin embargo, no es el amor en sí lo que hace nos hace engordar, sino nuestra conducta antes y después de ese amor romántico. El equipo de Stephanie Schoeppe (2018), de la Universidad de Queensland, realiza una revisión sobre la razón de engordar cuando encontramos el amor. Una de las explicaciones es que las personas con pareja ya no están interesadas en atraer a otra persona, por lo que dejan de lado ciertos hábitos saludables y ganan peso (Mata, Frank y Hertwig, 2015)

Worsley (1988) demostró que un gran número de parejas arrastran a sus cónyuges a dietas ricas en carnes y grasas. Por otro lado, Lipowicz, Gronkiewicz y Malina (2002) explican que si existen presencia de niños en la pareja, la probabilidad de comer bocadillos y dulces aumenta, así como comer el resto de comida que queda en el plato del hijo. De esta forma, se observan diferentes factores que podrían hacer engordar a ambos miembros de la pareja. Gordon-Larsen (2009)  hace hincapié en que «la entrada en la convivencia o matrimonio se asocia con una disminución en el deseo de mantener el peso con el fin de atraer una pareja».

Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) también aporta información al respecto. Desde la SEEDO aseguran que en la fase de búsqueda y en la fase de enamoramiento, el peso de los individuos se mantiene bajo. Sin embargo, en la fase de estabilidad el peso se incrementa una media de 4 kilos por persona. También destacan que en la separación el peso baja una media de 2 kilos.

Los participantes del estudio de la SEEDO afirman tres causas como principales de estas ganancias de peso:

  • «Con las discusiones o al estar emocionalmente tranquilo el peso puede sufrir cambios».
  • «Al inicio de una relación se está muy motivado y con los años te acomodas».
  • «El deseo de formar familia y los embarazos pueden modificar el peso».

Como se puede observar, excepto la razón del embarazo, el acomodamiento y el estar tranquilo puede llevarnos a ganar unos kilos. Una vez que se encuentra pareja, la tensión o preocupación por encontrar a alguien desaparece y, de esta forma, la imagen pasa a un segundo plano. Así pues, tener pareja nos relaja con respecto a nuestro estado de forma y como resultado, aumentamos alguna talla de ropa. ¿El amor nos hace engordar? Podemos afirmar que más que el amor, la tranquilidad y la despreocupación por la apariencia física.

El amor hace engordar: actitudes

¿Qué tipo de actitudes llevamos a cabo antes de tener pareja y cuando la tenemos? ¿Existen variaciones en cuanto a algunas conductas? La SEEDO ofrece una serie de comportamientos que adquirimos en mayor medida y otros que abandonamos cuando tenemos pareja. Según la SEEDO las siguientes conductas varían dependiendo de la fase en la que estemos. Así pues, existen tres fases: búsqueda de relación, inicio y estabilización.

Comer de forma compulsiva

En la búsqueda de pareja y cuando se inicia una relación, los individuos no se ven demasiado reflejados en este comportamiento. Cuando se consolida la pareja, esta conducta no experimenta muchos cambios. Así pues, se trata de un ítem que no refleja un cambio en cuanto a la relación de pareja.

Hacer deporte

En la búsqueda e inicio de la relación, los sujetos encuestados aseguran que realizan más ejercicio físico cuando están solteros o iniciando una relación. Sin embargo, cuando la relación se consolida, los niveles de deporte son menores. De esta forma, se puede observar una de las razones por las que ellos y ellas pueden ganar unos kilos de más.

Intentar hacer una dieta saludable

Este ítem refleja lo mismo que el anterior. En la fase de búsqueda e inicio de la relación esta conducta se da de forma más notable. En la fase de consolidación, las dietas saludables disminuyen. Aquí vemos otra razón por la que los sujetos tienden a engordar cuando se estabiliza la pareja.

Vida social

En cuanto a la vida social, en la fase sin compromiso y de inicio de la relación es una conducta que se da más de lo habitual. Sin embargo, cuando la relación se consolida, los sujetos afirman que su vida social disminuye.

Picoteo entre comidas

Los sujetos afirman que esta conducta se incrementa en la fase de consolidación de la relación. Este tipo de conductas también influyen en la ganancia de unos kilos de más.

Consumo de refrescos azucarados

El consumo de refrescos azucarados no experimenta cambios sustanciales en ninguna de las tres fases.

Tabaco

En referencia al tabaquismo, no existen conductas marcadas en la fase de búsqueda y en el inicio de la relación. Sí parece, según el estudio, que esta conducta se incrementa cuando la relación se consolida.

Consumo de bebidas alcohólicas

En la fase de búsqueda, el consumo de alcohol es un poco más elevado de lo habitual. En la de inicio de la relación no se experimentan cambios sustanciales. Sin embargo, cuando la relación se vuelve estable, en una gran mayoría de los encuestados el consumo de alcohol disminuye.

Horas de sueño

Las horas de sueño suelen ser menos de las habituales en la fase de búsqueda y de inicio. Por otro lado, en la fase de consolidación de la relación se incrementa notablemente el número de horas de sueño.

Reflexión final: ¿realmente el amor hace engordar?

Si asociamos el hecho de tener pareja a un aumento de kilos, se podría decir que el amor hace engordar. Sin embargo, a pesar de lo llamativo de la hipótesis, lo que realmente engorda son otros factores. Como hemos podido ver a lo largo del texto, lo que se produce es una modificación de la conducta alimenticia y de nuestros hábitos. Modificación que viene impulsada, según los estudios, de la innecesaria búsqueda de pareja. En la fase de búsqueda, solemos cuidarnos más como hacer más deporte o mantener una dieta más saludable.

Cuando encontramos pareja y no necesitamos seducir ni gustar, los hábitos cambian y nos acomodamos. En este punto, una cuestión importante es si realmente es la conducta más adecuada. El cuidado físico y alimenticio debe continuar a lo largo de toda la vida. ¿Por qué encontrar a alguien nos acomoda? ¿Por qué no aumenta nuestro deseo de estar mejor para reconquistar a diario a nuestra pareja?

Sin duda, los buenos hábitos deberían estar siempre así, tanto en la alimentación como en el deporte. Por lo que no debemos olvidar que no solo nuestra pareja puede notar un cambio sustancial en nosotros, sino que nuestra salud puede resentirse. A pesar de estos cambios, las parejas siguen juntas, pero la salud no entiende de romances. Es por ello tan importante seguir cuidándose, estemos solteros o en una relación.

Bibliografía

  • Gordon-Larsen P. (2009). Entry into romantic partnership is associated with obesity. Obesity, 17, 1441–1447.
  • Lipowicz, A., Gronkiewicz, S. y Malina, M. (2002). Body mass index, overweight and obesity in married and never married men and women in Poland. American Journal of Human Biology, 14: 468–475.
  • Mata, J., Frank, R., Hertwig, R. (2015). Higher body mass index, less exercise, but healthier eating in married adults: Nine representative surveys across Europe. Social Science and Medicine, 138, 119 127.
  • Schoeppe, S., Vandelanotte, C., Rebar, A., Hayman, M., Duncan, M. y Alley, S. (2018). Do singles or couples live healthier lifestyles? Trends in Queensland between 2005-2014. Plos One, 28, 1-14.
  • Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Enamorarse y su relación con la obesidad o sobrepeso. Dossier de prensa.
  • Worsley, A. (1988). Cohabitation-gender effects on food consumption. International Journal of Biological and Medical Research, 10, 109–122.

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