hombre aburrido ordenador

El aburrimiento es un estado o emoción que tendemos a evitar por considerarla negativa. Tan pronto como sentimos aburrimiento, cogemos el teléfono móvil o encendemos el ordenador. Sin embargo, el aburrimiento tiene sus beneficios. Eso sí, se debe distinguir entre ratos de aburrimiento y una vida carente de estímulos. Por lo que no es lo mismo aburrirnos de vez en cuando o en determinados momentos del día que tener una vida en la que nos pasemos la gran parte del tiempo tumbados en el sofá sin ningún tipo de motivación. Así que hecha esta distinción, ¡comencemos con el aburrimiento!

Evitamos el aburrimiento a toda costa

Cuando salimos del trabajo o de nuestro centro de estudio, lo que nos ronda por la cabeza es la siguiente actividad que podemos hacer. En caso de que no se nos haya ocurrido nada, comenzamos a ponernos nerviosos. “¿Qué puedo hacer? ¿A dónde puedo ir? No, no puedo quedarme parado sin hacer nada”. Una sensación de miedo y angustia nos invade. Huimos del no hacer nada. Evitamos ocupar nuestro tiempo con nosotros mismos. Además, nos bombardean tantos estímulos de forma continua que nos sentimos mal si no hacemos nada.


Por otro lado, cuando estamos sin hacer nada, suele apoderarse de nosotros la sensación de estar perdiendo el tiempo. Necesitamos producir, necesitamos saber que nuestro tiempo está siendo fructífero y para ello es importante ver o sentir el resultado. Pero, ¿seguro que aburrirse no es una forma de crear? ¿Cómo podemos crear cuando estamos tumbados sobre el césped mirando las nubes? ¿Quién es capaz de estar sentado treinta minutos en un sillón en silencio sin sacar el teléfono móvil, sin encender la tele y sin hacer otra cosa que estar sentado? ¿Huimos realmente de nosotros mismos?

Una huida en todas direcciones

Sin embargo, a pesar de que parezca que lo estamos haciendo bien, lo perjudicial es llenar nuestros momentos de aburrimiento sea como sea. Sin darnos cuenta, estamos bombardeando nuestra mente con una estimulación constante y, de esta forma, no la dejamos descansar. Esto es, no sabemos desconectar. El aburrimiento nos sirve para desconectar del día a día. Una desconexión tan necesaria como saludable. Pero, ¿sabemos hacerlo? Como preguntábamos unas líneas más arriba, ¿por qué nos cuesta tanto estar sin hacer nada? ¿huimos de nosotros?

Una gran mayoría de nosotros, aunque sin saberlo, escapamos de nuestros pensamientos. Nos da miedo estar junto a nuestras emociones, pensamientos y sentimientos. Cuando nos aburrimos comienzan a invadirnos un sinfín de sensaciones que nos hacen sentir incómodos y para evitar este estado de hostilidad hacia nosotros mismos, nos distraemos. Una distracción que nos impide escuchar nuestro interior, nuestras inquietudes. La mejor forma de afrontar estos momentos de aburrimiento en los que no queremos estar con nosotros mismos es afrontándolos. Aprender a escucharnos, a querernos y a tolerarnos. Por ejemplo, a través de la meditación, podemos aprender a observar nuestra mente y analizarla.

Aburrimiento y creatividad

Los momentos de aburrimiento tienen sus funciones. Una de ellas es fomentar nuestra creatividad. A través del no hacer nada, nuestra mente comienza a trabajar. Si siempre mantenemos nuestra atención ocupada, será muy difícil que podamos entrar en un estado de creatividad. La imaginación cobra fuerza, por ejemplo, cuando nos sentamos en el sofá a mirar el techo, ¿por qué? Porque si trabajamos y en los ratos libres cogemos el móvil; cuando llegamos a casa vemos la tele y más tarde estamos con el ordenador, no dejamos ningún espacio para que la mente esté en calma y broten nuevas ideas.

Cuando mantenemos la mente en calma en los momentos de aburrimiento comienzan a activarse diferentes zonas cerebrales, como pueden ser la corteza parietal, temporal y prefrontal. Estas zonas juegan un papel importante en la imaginación y en la planificación del futuro. Si no tenemos esos tiempos libres, no podríamos organizar un viaje ni podríamos pensar en cómo será nuestro próximo proyecto.

La revista Academy of Management Discoveries, publicó un estudió en el que se demostró la importancia del aburrimiento. En este investigación llevaron a cabo un experimento. En primer lugar, pusieron a un grupo de personas a hacer una tarea de lo más aburrida: clasificar judías en función de su color, una a una. Después de realizar la tarea se les pidió que inventasen excusas por llegar tarde. Por otro lado, a un grupo de personas creativas también se le pidió que inventasen excusas por llegar tarde, con la diferencia de que este segundo grupo no había llevado a cabo la aburrida tarea de clasificar judías. Los resultados indicaron que el grupo que se aburrió elaboró mejores excusas que el grupo de creativos.

Reflexión final

Huir del aburrimiento no es lo mismo que ocupar nuestro día con diferentes actividades. Es importante realizar diferentes tareas, pero también es importante dedicarnos a un rato a no hacer nada para que nuestra mente pueda desconectar, descansar y crear. Porque, aunque parezca un rato desperdiciado, se trata de todo lo contrario, de una inversión para tener una mente fresca, despierta y creativa.

Bibliografía

Mann, Sandi. (2017). El arte de saber aburrirse. Madrid: Platanorma Editorial



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