Efectos de las palabras: 3 recomendaciones

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Artículo revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 18 mayo 2023.
Descubre cómo utilizar las palabras de manera efectiva para lograr una comunicación más positiva y constructiva.

Los efectos de las palabras pueden ser devastadores o sanadores, según sea el caso. En esto cuenta la intención, el tono de voz y el contenido del mensaje.

La comunicación no es solo un medio para transmitir ideas o información, pues, también puede cumplir con otros cometidos.

Los efectos de las palabras son tan poderosos que algunos autores, tal como el filósofo como John Austin, han sugerido que con las palabras se pueden incluso ejecutar ciertas acciones.

Pero esto no es todo. Las palabras son un vehículo para transportar sentimientos, emociones, pensamientos, entre otras, y los efectos que estas puedan tener en otras personas, o en nosotros mismos, pueden ser sorprendentes.

Bien ya lo decía el filósofo alemán Martin Heidegger:

“El lenguaje es la morada del ser y la casa donde habita el hombre”.

Podemos afirmar pues, que estamos hechos de palabras, convivimos con ellas, e incluso construimos nuestro mundo a partir de las palabras.

Los efectos de las palabras

Los efectos de las palabras pueden tener incidencia en la salud emocional de quien escucha; así como en la salud de quien las pronuncia.

Esto lo corrobora el hecho de que quienes cargan su vocabulario con un gran número de palabras negativas, usualmente viven arrastrados por el pesimismo y las creencias limitantes.

Cuando una persona repite constantemente: “no puedo”, “no soy capaz”, “otros lo hacen mejor que yo”, simplemente está permitiendo que estas palabras nocivas coarten todas las posibilidades que tiene para crecer.

Igualmente ocurre con los rumores. Cuando estos son malintencionados pueden dañar la imagen de una persona y causarle sentimientos negativos.

En cambio, una palabra consoladora y dicha a tiempo puede curar el alma. Es por esto que cada persona debe ser responsable con el uso que da a su lenguaje.

Los efectos de las palabras pueden causar heridas, así como también sanar o, en el peor de los casos, lo que se dice puede convertirse en un arma capaz de infringir violencia psíquica.

Quienes hablan sin pensar lo que dirán también suelen vivir en medio de controversias o problemas. Ante ello, conviene hacer un examen interno para evaluar si aquello que se dirá tendrá un valor positivo.

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Las palabras pueden modificar el cerebro

Aunque suena con frecuencia la expresión que dice: “las palabras se las lleva el viento”, la verdad es que esto no siempre es así.

Las palabras pueden quedarse ancladas en la mente de un ser humano y hacerle sentir mal por mucho tiempo.

Esto lo comprueba una investigación sobre la activación cerebral en la que se determinó que, tanto la ínsula como la amígdala pueden activarse dependiendo de las palabras que se usen, es decir, sean estas positivas o negativas.

Esto lleva a la conclusión de que cada persona debe cuidar sus pensamientos y sus palabras, bien sea en sus diálogos internos o al momento de dirigirse a otras personas.

Cuando la queja y la crítica predomina, esto genera un descontento, frustración, sentimiento de inutilidad, entre otros.

Los efectos de las palabras son tan significativos que incluso los textos sagrados han hecho alusión a ello.

Por tal motivo, en las Sagradas Escrituras, el Apóstol Pablo mencionó:

“No digan malas palabras, sino solo palabras buenas y oportunas que ayuden a crecer y traigan bendición a quienes las escuchen. Echen fuera la amargura, las pasiones, los enojos, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense unos a otros”. (Efesios 4: 29-31)

Más que considerarlo como un imperativo religioso, esta recomendación debería tomarse para llevar una vida equilibrada y una salud mental sana.

El lenguaje: una herramienta poderosa

Por medio del lenguaje podemos describirnos, dar cuenta sobre nuestro autoconcepto, lo cual es decisivo para tener una buena autoestima.

Pero, el lenguaje es mucho más amplio, pues, también podemos comprender cómo funciona el mundo; pensar y con ello experimentar emociones, traducir nuestro entorno, entre otros.

Es importante que aprendamos a utilizar el lenguaje como una herramienta a nuestro favor, para crecer.

Usando el lenguaje de una manera positiva

Si deseas usar el lenguaje para tu crecimiento, entonces sigue las siguientes recomendaciones:

  1. No generalices: diciendo “todo me sale mal”, “nada resulta como espero”, “siempre las cosas terminan en un desastre”, entre otras, sobre todo si las sentencias tienen connotaciones negativas. Esto hará que te sientas mal y no te permitirá avanzar hacia tus propósitos.
  2. Exprésate con base en tus gustos: cuando nos expresamos afirmando cosas que nos gustaría hacer nos sentimos mejor. Así, en lugar de decir: “debo trabajar”, “debo limpiar”, mejor dices: “me gustaría trabajar ahora mismo”, “me gustaría hacer la tarea”, “me gustaría terminar de ordenar mi casa”, entre otras. Hay una diferencia entre la imposición y lo que realmente nos gusta.
  3. Agradece: en todo momento, por todas las cosas simples y bellas que están en tu vida para recordarte que cada día merece ser vivido. El poder escuchar el canto de las aves, ver el sol salir o ponerse, escuchar las olas del mar, son pequeños placeres que aportan mucho bienestar.

Ahora que sabes cuál es el efecto de las palabras en nosotros, y que pueden incluso modificar nuestro cerebro al activar ciertas zonas, es mejor que comiences a usarlo a tu favor.

La Importancia de Nuestro Lenguaje

Bibliografía

  • Austin, J. L. (1962). How to Do Things with Words: Second Edition. In Oxford At the Clarendon Press. https://doi.org/10.1093/acprof:oso/9780198245537.001.0001
  • Garibay Santillán, A. S. (2015). Las palabras y las cosas. DIVULGARE Boletín Científico de La Escuela Superior de Actopan. https://doi.org/10.29057/esa.v2i4.1634
  • Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas, de M. Foucault. (1971). Teorema: Revista Internacional de Filosofía.
  • Straube, T., Sauer, A., & Miltner, W. H. (2011). Brain activation during direct and indirect processing of positive and negative words. Behavioural brain research, 222(1), 66–72. https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0166432811002294

 

Isbelia Farias

Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.