Efecto placebo: la explicación psicológica



El efecto placebo se da cuando una sustancia o procedimiento inactivo que se administra con cierto componente de sugestión modifica unos síntomas en el sentido esperado. Es más que curioso; el procedimiento o el fármaco, que es inocuo, no cura al paciente. Es su propia mente la que lo cura o, al menos, alivia sus síntomas.

Dos curiosidades del efecto placebo

Hay que distinguir dos efectos que se dan a nivel físico, pero mediados cognitivamente:



  1. Modifica las vivencias subjetivas de forma congruente con lo que se espera del efecto de la droga. Por ejemplo, te comportas como se espera que hagas, confirmas las expectativas depositadas en ti representando un rol.
  2. La información acerca de los efectos de la droga puede modificar la magnitud de las respuestas fisiológicas a la droga. Por ejemplo, en un estudio en asmáticos se administraron fármacos brococonstrictores y broncodilatadores, proporcionando información congruente o incongruente con el efecto de la droga. Cuando la información era congruente el efecto del fármaco aumentaba, cuando la información era incongruente el efecto disminuía.

¿Nos es útil a los psicólogos el efecto placebo?

El efecto placebo funciona y se deberían realizar estudios sistemáticos sobre el mismo para poder utilizarlo en el contexto clínico. Por ejemplo, en la medicina complementaria y alternativa (homeopatía, acupuntura, meditación, aromaterapia, etc,) las creencias y las expectativas de éxito son fundamentales.

Se sabe que influencian las estructuras cerebrales relacionadas con la atención, emoción y motivación. Por lo tanto, pueden potenciar la emocionalidad positiva que tiene varios efectos positivos sobre la conducta, el aprendizaje y la salud.

Hay una serie de factores contextuales que hacen que el efecto placebo aumente:

  • Variables sociales como la reputación del facultativo. Un médico o psicólogo famoso puede llegar a sugestionarte mucho más que un profesional poco conocido
  • El “aura” del lugar. Esto explica la gran cantidad de diplomas y títulos que suelen encontrase en las salas de espera de las consultas médicas.
  • Las creencias compartidas sobre la efectividad del tratamiento. Cuando una multitud de personas comparten la creencia de que cierto facultativo o tratamiento es bueno, el paciente puede llegar a sugestionarse mucho más.
  • Los fuertes lazos entre el paciente y el facultativo. De ahí la importancia de crear un buen rapport. Se sabe que una relación con el paciente basada en la autenticidad, la empatía y la aceptación incondicional, puede hacer que este se vea más fácilmente persuadido o sugestionado por las indicaciones del sanitario.
  • Posibles tratamientos nuevos esperados con entusiasmo. Por ejemplo, las promesas de éxito que se depositan en los tratamientos experimentales. O, por otro lado, las esperanzas que se depositan en la última y más novedosa terapia psicológica.

Otros mecanismos alternativos al efecto de las expectativas y sugestiones

1. El efecto inicial del diagnóstico y el tratamiento

Cuando se reducen el estrés y la tensión del paciente, cuando disminuyen los pensamientos desadaptativos, la tensión muscular y la activación autonómica y neuroendocrina. Esta mayor tranquilidad permite un mejor funcionamiento de los mecanismos homeostáticos e inmunológicos. En resumen, el placebo elicita una respuesta de relajación y de disminución de la activación fisiológica que provoca efectos beneficiosos.

Esto puede producirse bien porque el profesional establece un buen rapport con el paciente y aumenta las expectativas de éxito, o bien porque el paciente siente que por fin alguien le entiende y hace algo respecto a su problema.

2. Redirección de la atención

El paciente preocupado está constantemente atendiendo a su disconfort y a las sensaciones somáticas indicativas de posible patología, lo que aumenta, al sensibilizarse, la intensidad de estas sensaciones.

La experiencia consciente depende de donde fijamos nuestra atención. Cuando el profesional da el diagnóstico y el tratamiento, el paciente se tranquiliza y dirige su atención hacia otros estímulos y procesos más adaptativos.

Este cambio en la atención se relaciona inmediatamente con una disminución en la experiencia de los síntomas. Por lo tanto, refuerza la creencia sobre la eficacia del tratamiento y hace que el sujeto se tranquilice más y ponga menos atención en sus sensaciones corporales.

3. Condicionamiento clásico

Esto es especialmente cierto respecto a fármacos e intervenciones llevadas a cabo en ambientes médicos, donde las pastillas, jeringas, el hospital o el propio médico se pueden convertir fácilmente en estímulos condicionados (EC).

Específicamente respecto al dolor, los opiáceos endógenos parecen estar implicados, ya que algunas investigaciones han mostrado que el efecto placebo para el dolor se inhibe tras la administración de naloxona (lo mismo ocurre en la acupuntura).

El debate ético en torno al efecto placebo

Desde la medicina y la psicología se plantea la duda sobre si es legítimo sugestionar al paciente de esta forma, aunque sea en su beneficio. Como se puede imaginar hay simpatizantes y detractores de este tipo de técnicas.

En los códigos deontológicos de las profesiones sanitarias se suele hacer hincapié en la sinceridad, cientificidad  y en la transparencia de los procedimientos. ¿Hasta qué punto podría aplicarse el placebo sin faltar la ética profesional? El debate está en el aire.

Referencias

Aceituno, V., & Santander, J. (2017). Vigencia del efecto placebo: su biología desde la genética a la conducta. Revista médica de Chile145(6), 775-782.

Morral, A., Urrutia, G., & Bonfill, X. (2017). Efecto placebo y contexto terapéutico: un reto en investigación clínica. Medicina Clínica149(1), 26-31.

Pinsault, N., & Monvoisin, R. (2019). Paradojas del efecto placebo: lo que una sustancia inerte desvela sobre la medicina. Le Monde diplomatique en español, (282), 14.

Verdugo, R. J. (2018). Placebo effect revisited. Revista chilena de neuro-psiquiatría56, 75-76.

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Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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