Edgar allan Poe - El Cuervo

Edgar Allan Poe es para muchos el mejor escritor de terror y misterio del siglo XIX. Como tantos otros autores, su obra no fue reconocida en vida. Pasó penurias económicas y llevó una vida desgraciada. Sufrió trastornos mentales, que influyeron de forma decisiva en su obra. Su poema “El Cuervo” y alguno de sus cuentos como “El gato negro”, “El pozo y el péndulo” o “La caída de la casa Usher” son consideradas obras maestras del género de terror. Edgar Allan Poe es el abanderado del movimiento subcultural gótico.

Infancia

Poco podían suponer, David Poe y su joven esposa Elisabeth Arnold, que el bebé que acababa de nacer, habría de ser considerado por las generaciones venideras, como un maestro del género literario del terror.

Los jóvenes padres, eran aficionados al teatro. Representaban “El Rey Lear” de William Shakespeare, en un teatro de Boston. Por este motivo, aquel frío 19 de enero de 1809, no dudaron ni un momento en poner a la criatura que acababa de nacer, bajo el signo de Capricornio, el nombre de uno de los protagonistas de la obra: Edgar.

Años más tarde, el gran poeta francés Baudelaire, escribió que Edgar Allan Poe nació con el signo de la desgracia, grabado en su frente. Al año de nacer su padre abandonó a la familia. Al poco tiempo, su madre murió de tuberculosis. Edgar quedó huérfano, junto a sus dos hermanos. El hermano mayor fue adoptado por sus abuelos en Baltimore. Edgar pasó a vivir con Jhon Alan y Frances, un matrimonio de Richmond. Éstos eran amigos de otro matrimonio, que acogió a su hermana pequeña.

En esta familia, pasó los mejores años de su vida. Aunque le acogieron, no le llegaron a adoptar. Sí le dieron su apellido y pasó a llamarse Edgar Allan Poe. A los seis años de edad Edgar se trasladó con su nueva familia a Inglaterra. Vivió primero en Escocia y posteriormente en Londres. A los 11 años volvió de nuevo a los Estados Unidos. Allí recibió una educación en los mejores colegios.

Edgar allan Poe - El Gato negro

“El gato negro” uno de sus más célebres cuentos

Juventud: Un carácter inestable

En los diversos internados por los que pasó, pronto dio muestras de sus cualidades como escritor. También exhibió un fuerte carácter impulsivo. Se mostraba inestable en su estado de ánimo, irritable y contendencia al consumo excesivo de alcohol.

El alcohol le originó no pocos problemas y fue uno de los motivos por los que rompió relaciones con su padrastro, tras ser expulsado de un colegio y de la Academia Militar de West Point. Su madre enfermó de gravedad, pero su padrastro, enfadado con él, no le avisó de la muerte hasta después del entierro. Poe llegó a la tumba de su madrastra y cayó desvanecido por el dolor.

Se fue a vivir con una tía, se enamoró de su prima, Virginia Clemm, y se casó con ella en secreto, falsificando la documentación, pues su prima tenía solamente 13 años de edad. A los veintidós años, ya escribía relatos cortos impregnados de terror y fantasía. Su inconstancia en el trabajo, la afición a la bebida le ocasionaron frecuentes despidos y se sucedieron empleos en distintos periódicos y revistas. Vivió con penurias económicas, pues su obra tenía muy poca aceptación.

Revisando las cartas que escribió en esa época, se puede apreciar como su humor estaba teñido de una honda tristeza, que él decía arrastrar desde su época en Escocia e Inglaterra, y que al parecer compartió con su madrasta. Achacaba sus estados depresivos a la escasez económica y la precariedad laboral.

Sin embargo, él mismo reconocía una fluctuación anormal en su ánimo, siendo capaz de pasar en segundos desde la más profunda depresión al júbilo y a la exaltación. Describía como en esos momentos de alegría inmensa, su creatividad se desbordaba, se sentía inagotable y podía pasar horas enteras escribiendo con frenesí.

Edgar allan Poe - Casa Usher

Otro de sus más famosos relatos: “La caída de la casa Usher”

La felicidad dura poco

A pesar de la escasez de recursos económicos, disfrutó junto a Virginia de algunos años de dicha y felicidad matrimonial. En 1845 publicó su célebre poema “El Cuervo”, que para algunos es el poema más hermoso de la literatura norteamericana. Gracias al éxito del poema, alcanzó un cierto renombre social, aunque apenas obtuvo unos pocos dólares por su obra. Pero de nuevo el destino, le jugó una mala pasada y la tuberculosis, que ya había ocasionado la muerte de su madre natural, hizo presa en su esposa, que falleció en 1847 a los 24 años de edad.

Esta trágica experiencia, le hundió en una severa depresión, dónde sólo encontraba consuelo en el alcohol. Pero pronto, ni siquiera los vapores etílicos fueron suficientes para mitigar su pena, y cayó en una nueva adicción: el láudano, que posee un alto contenido de opio.

Edgar, con 38 años de edad, pasó varios meses destrozado por el dolor. Buscó consuelo en el alcohol, el opio y otras mujeres como Sara Whitmann, Marie Louise Shew y Ana Heywood. Pese a su dolor y a su vida desordenada, no dejó de escribir y publicó el poema “Ulalume” y su último libro “Eureka”. Poco después, en 1848, intentó suicidarse con una ingesta masiva de láudano, pero los efectos eméticos del jarabe le libraron de una muerte por intoxicación opiácea.

Una muerte misteriosa

El escritor, recuperado de su fracasada tentativa de suicidio, volvió a Richmond, donde se encontró con Sara Elmira Royster, de la que había estado enamorado en su juventud. La propuso matrimonio y ésta aceptó, con la condición de que abandonara el alcohol y su caótica vida.

Fijaronn la fecha del matrimonio para el 19 de octubre de 1849 y durante unos días se le vio exultante de felicidad por las calles de Richmond. Unos días más tarde, se perdió su pista y apareció en Baltimore, en un estado de obnubilación, con una ropa que no era la  suya, delirando y con una intensa angustia y agitación. Fue ingresado en un hospital de Baltimore y el día 7 de octubre, cuando faltaban doce días para la boda falleció. Su muerte, hoy en día, sigue siendo un misterio. Las últimas palabras que salieron de sus labios fueron: “Qué Dios tenga piedad de mi pobre alma”.

El alcohol en la vida de Poe

Aunque muchos autores han considerado a Poe como un escritor alcoholizado, todo parece indicar que no era un alcohólico. Al menos, en el sentido que le damos hoy en día: una persona dependiente de la bebida, que necesita beber a diario para calmar su ansiedad. Algunos autores, como Pearl, entre otros, parecen confirmar que Poe padecía lo que en medicina se conoce como embriaguez patológica. Éste es un cuadro médico, donde el sujeto ante la ingesta de pequeñas dosis de alcohol, experimenta profundos cambios de humor, alteraciones psicomotoras e incluso cuadros delirantes. Pues bien, según Pearl, en el caso de Edgar Allan Poe, bastaba la ingesta de un pequeño vaso de vino, para que pasara de la depresión a la excitación maniaca, aunque en ocasiones podía suceder todo lo contrario.

Edgar-allan-Poe
Dibujo de Poe basado en un daguerrotipo de la época

El padre de Edgar fue un alcohólico crónico, y los efectos del alcohol, además de afectar fuertemente a su personalidad, se plasman en toda su obra. Así vemos como en “El gato Negro”, el protagonista, bajo los efectos del alcohol, comete horribles crímenes.

La hemoptisis tuberculosa de su madre, y su muerte precoz, cuando apenas era un bebé, debieron dejar una profunda y dolorosa huella en el ánimo del escritor. Así, cuando su esposa enfermó de tuberculosis, los vómitos de sangre reavivaron los traumas de la niñez. El propio Poe, confiesa en una carta, que se volvió loco de dolor y se entregó a la bebida. Sus enemigos le achacaron su locura al exceso de bebida. Poe dice que se equivocaban pues era la locura la que le empujaba a la bebida.

¿Era Edgar Allan Poe epiléptico?

En la época de Poe, la epilepsia conocida, era la que hoy denominamos convulsiones tipo gran mal, donde el individuo sufre convulsiones generalizadas, pérdida de conciencia e incontinencia de esfínteres. Sin embargo la epilepsia que hoy conocemos como epilepsia temporal, no fue conocida hasta años más tarde cuando, en 1981, fue descrita por el neurólogo inglés John Hughlings Jackson.

En la epilepsia del lóbulo temporal aparecen automatismos motores focalizados, que pueden ir seguidas de periodos de obnubilación, y en ocasiones alucinaciones visuales.

Al parecer, un médico que atendía a su esposa, le dijo que podía padecer epilepsia. Poe presentaba una marcada asimetría facial, la cual podría ser explicada por un sufrimiento fetal durante el parto. En aquella época la muerte del niño o de la madre, durante el parto,  no era una rareza.

No es de extrañar, que un niño fruto de un parto complicado, hubiera sufrido además algún daño cerebral. Esto podría explicar la asimetría en el rostro por una posible parálisis facial. Así mismo, no sería improbable una lesión del lóbulo temporal. En el caso de Poe la ingesta de alcohol, podía actuar como desencadenante de las crisis comiciales.

Esto podría explicar las magistrales descripciones de patologías que hayamos en sus obras. Poe describe y refleja a la perfección, la sintomatología que aparece en algunas formas de epilepsia temporal. Así lo vemos en su cuento “El Pozo y el Péndulo”, donde el protagonista es torturado por la Inquisición. Durante el tormento sufre un cuadro de alucinaciones visuales complejas, que acaba con una pérdida de conocimiento. En su poema “Berenice” los protagonistas padecen epilepsia. En la obra se describe un claro cuadro epiléptico, seguido de una posterior amnesia.

Trastorno bipolar

Parece claro, según se desprende de sus propios escritos, que Poe padecía un trastorno bipolar. El trastorno se ponía, sobre todo de manifiesto, al consumir alcohol. Poe tenía tendencia a los estados depresivos, que según sus palabras se trajo de Escocia. Ante los sentimientos de soledad, desesperanza y tristeza vital, Poe recurría al alcohol. Bastaba una pequeña dosis para pasar de la depresión al estado maníaco, con verborrea e hiperactividad. Tanto la depresión mayor como el trastorno bipolar aparecen frecuentemente asociados al alcoholismo y al abuso de otras drogas.

Teorías sobre su muerte

No existe unanimidad sobre la cusa de su misteriosa muerte, tras aparecer obnubilado y delirando por las calles de Baltimore. Para sus detractores una recaída en sus hábitos etílicos fue la causa de su lastimosa situación. En contra de esta tesis, está el hecho de que llevaba meses sin beber. Además, se había hecho socio de un club de abstemios en Baltimore. El médico que le atendió, poco antes de morir, afirmó que no presentaba aliento etílico. De hecho le ofrecieron un vaso de vino, pensando que estaba sufriendo un cuadro de “deliriun tremens” por deprivación alcohólica. Poe, aunque en estado confusional, rechazó la bebida.

La otra tesis que se baraja, como más probable, es la de un estado de obnubilación alucinatorio, sobrevenido tras una crisis de epilepsia temporal. Tampoco se puede descartar que sufriera algún traumatismo craneal, producto de alguna caída (por el alcohol o la epilepsia) y ésta le hubiera originado un hematoma intracraneal. Éste pudo condicionar un status epiléptico de suma gravedad que acabó con su vida.

Han pasado muchos años de su muerte y no hay ninguna certeza sobre la causa del fallecimiento. Por el contrario, hay una unanimidad absoluta sobre la genialidad de su obra.

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Gerardo Castaño Recuero

Graduado en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid. Trabajando como psicólogo en Madrid desde el año 2015 y realizando voluntariado (Cruz Roja, Fundación ANAR…). Práctica clínica y formación postgrado:
– Máster en “Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica“ impartido por el Dr. Hugo Bleichmar en Madrid.
– Máster sobre “Psicoterapia Focalizada en la Emoción”.
Ejerciendo como psicoterapeuta individual con adultos (trastornos de ansiedad, cuadros depresivos, baja autoestima, adicciones…) y también con niños y adolescentes (trastornos de conducta, agresividad, trastornos alimenticios, fracaso escolar…).

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