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Cuando dormimos, nuestro organismo sigue trabajando para mantener la salud general. Dormir protege nuestro corazón y nuestro cerebro y mejora capacidades cognitivas como la atención o la memoria, así como la estabilidad emocional y psicológica. Es por ello que una buena calidad de sueño puede ser clave para el correcto funcionamiento cognitivo. Además, las consecuencias de dormir mal no sólo se limitan a el deterioro cognitivo, sino también a una pobre salud cardiovascular, problemas psicológicos y desórdenes metabólicos, entre otros.

La calidad de sueño y el funcionamiento cognitivo

Un reciente estudio llevado a cabo por el Instituto Karolinska de Estocolmo ha mostrado la conexión que existe entre una pobre calidad de sueño y el futuro deterioro cognitivo en la vejez. En esta investigación, se estudiaron los patrones de sueño y las capacidades cognitivas de 3400 personas durante más de dos décadas.



En los resultados del estudio se halló como aquellas personas que sufrían insomnio o pesadillas entre los 40 y 60 años, obtenían una mayor tasa de probabilidad de presentar deterioro cognitivo en la vejez, especialmente cuando estos problemas se dan durante más de tres años. Estos resultados también se obtuvieron en otras dos investigaciones con personas de entre 70 y 80 años.

Según la investigadora principal de este estudio Sireen Sindi: “Todos podemos tener dificultades puntuales para dormir, ya sea por un nivel elevado de estrés, el consumo de cafeína o alcohol o por un desfase horario. Sin embargo, si una persona tiene problemas de forma crónica, tanto a la hora de conciliar el sueño como si se despierta en mitad de la noche o demasiado temprano, es importante buscar ayuda de un profesional sanitario”.

En otra investigación liderada por Katja Linda Waller en la Universidad de Copenhague, 189 hombres saludables fueron estudiados para comprobar si existía alguna conexión entre su calidad de sueño y el deterioro cognitivo. A los participantes, todos nacidos en 1953, se les dividió en dos grupos en función de si presentaban algún deterioro cognitivo o no. Posteriormente se estudiaron características como la calidad de sueño o síntomas depresivos, entre otras. Los resultados mostraron de nuevo como las personas que mostraban un rendimiento cognitivo menor, también poseían una peor calidad de sueño.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro mientras dormimos?

La importancia de dormir bien es clave para conservar funciones cognitivas como el aprendizaje y la memoria: Durante el sueño profundo, NREM, se fortalece la memoria explícita, aquella que se asocia con el conocimiento declarativo, mientras que durante la fase REM se fortalece la memoria implícita con la que somos capaces de recordar habilidades.

Cuando dormimos, el cerebro refuerza las sinapsis más importantes que hemos creado durante el día, es decir, aquellas conexiones neuronales nuevas fruto de experiencias que nos han hecho aprender. Además, las sinapsis menos importantes son eliminadas para así acabar con un exceso de conectividad neuronal que imposibilita el funcionamiento correcto del cerebro. Es decir, mientras dormimos nuestro cerebro selecciona aquellos aprendizajes del día más importantes para ser conservados y elimina el exceso de conexiones para poder seguir aprendiendo correctamente. Cuando no dormimos bien, la capacidad para aprender y recordar lo aprendido se limita. Por ello el rendimiento laboral, académico o simplemente, diario, puede bajar cuando las personas no duermen la cantidad de horas suficiente.

Además, una mala calidad de sueño se asocia a la sensación de somnolencia diaria, lo que impide una buena concentración en las tareas y desencadena una baja capacidad de atención.

El sueño y el riesgo de enfermedades

Hace poco publicábamos un estudio en el que se comprobaba como el acto de dormir consigue que el cerebro se limpie de toxinas. Cuando las personas duermen, las células gliales que mantienen el funcionamiento cerebral se encogen dejando paso a una mayor cantidad de líquido cefalorraquídeo, una sustancia que limpia el cerebro de toxinas y que mantiene la salud cerebral. El “limpiado” cerebral que se produce durante el sueño, también elimina un péptido llamado beta amiloide, el cual provoca las placas seniles que caracterizan a la enfermedad de Alzheimer. Una pobre eliminación de este péptido debido a una mala calidad de sueño, también se asocia al desarrollo de esta enfermedad.

La importancia de dormir bien

Además de los problemas cognitivos que pueden darse debido a una pobre calidad de sueño, la salud psicológica también se ve comprometida por este motivo; según un estudio llevado a cabo en 2016, el insomnio se asocia a un alto riesgo de depresión, algo que se da de manera circular: las personas que sufren depresión suelen tener más problemas de sueño, así como las personas con problemas de calidad de sueño, suelen tener mayor riesgo de depresión. Por suerte, la calidad de sueño es algo que puede tratarse y sobre la que cada vez existe más concienciación, tanto a nivel académico como social. Es necesario buscar a un profesional del sueño si creemos que no estamos durmiendo correctamente, ya que la importancia de dormir bien es clave para llevar una vida sana tanto a nivel físico como psicológico.

Enlaces de interés

Sleep deprived? What missing too much sleep might be doing to your body. Leslie Young. https://globalnews.ca/news/5053369/sleep-problems-health-effects/

Decreased deep sleep linked to early signs of Alzheimer’s disease. (2019). https://www.sciencedaily.com/releases/2019/01/190109142704.htm

Dormir mal provoca deterioro cognitivo temprano
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