Las alteraciones en el habla representan un campo de investigación muy activo dentro de las neurociencias, la logopedia, la psicología y la medicina. Se trata de alteraciones que impiden una comunicación funcional, por lo que merecen una atención que permita mejorar la calidad de vida de aquellos que las padecen. Entre este tipo de alteraciones podemos encontrar la disartria, que si bien no es una de las alteraciones más incapacitantes, sí representa un problema para aquellos que la sufren. Por ello será importante su correcto diagnóstico y tratamiento. Pero, ¿en qué consiste la disartria y cómo se puede tratar? ¡A lo largo del artículo encontraremos las respuestas!

Disartria

La disartria es una alteración en el control de los músculos implicados en el control del habla. Como definen Gallardo y Gallego (1995), «se trata de una alteración de la articulación propia de lesiones en el sistema nervioso central, así como de enfermedades de los nervios o de los músculos de la lengua, faringe y laringe, responsables del habla».

Esta alteración puede estar provocada por diferentes causas, por ejemplo: parálisis, paresia, debilidad muscular, enlentecimiento o dificultades en la coordinación motora. Todo ello puede ser el resultado secundario de diferentes enfermedades tipos de enfermedades o accidentes: enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple, traumatismos craneoencefáclios, esclerosis aminotrófica lateral, enfermedad de la motoneurona o enfermedad de Hungtinton, etc.


Tipos de disartria

Darley, Aronsony y Brown elaboraron en 1969 una lista con siete subtipos de disartria. En 1994, Theodoros, Murdoch y Chenery, redujeron los subtipos de siete a cuatro. Cada uno de los subtipos es el resultado de una patología física diferente. Los subtipos son los siguientes:

  • Flácida. Se caracteriza por la parálisis bulbar y afecta a los reflejos y al tono muscular. Causa hipernasalidad y monotonía en el habla, al mismo tiempo que reduce de forma notable la habilidad fonatoria y la resonancia.
  • Espástica. Cursa con síndrome pseudo-bulbar. Provoca espasticidad y debilidad muscular que afectan a los mecanismos implicados en la respiración, fonación, articulación y prosodia. Está caracterizada por una articulación imprecisa, énfasis tónico reducido, voz áspera, mono-volumen y mono-tono.
  • Atáxica. Cursa con síndrome cerebeloso. Está causado por alteraciones de las funciones neurológicas básicas como el equilibrio y la coordinación. En pacientes con disartria atáxica, se observa hipotonía generalizada e imprecisión en los movimientos que afectan a la prosodia, articulación y fonación. Entre sus características principales se encuentran un énfasis tónico excesivo o monótono, cambios articulatorios irregulares, baja calidad de voz y vocales distorsionadas.
  • Hipocinética. Cursa con enfermedad de Parkinson. Se aprecian alteraciones del sistema extrapiramidal en regiones de los ganglios de la base y en los núcleos altos del tronco cerebral. Estas alteraciones causan rigidez muscular e hipocinesia, temblor en reposo, y también defectos articulatorios, prosódicos y fonatorios.

Síntomas principales

Cada uno de estos subtipos poseen sus propios síntomas, sin embargo, a nivel general, los síntomas generales de las disartrias se caracterizan por alteraciones en:

  • El tono.
  • El timbre.
  • Volumen de la voz.
  • El acento prosódico.
  • Babeo.
  • Poco control sobre la saliva.
  • Ronquera.
  • Voz entrecortada.
  • Dificultad para masticar y tragar.

Disartria en niños

La disartria, como trastorno articulatorio, también puede afectar a la población más joven.  La disartria en la infancia puede darse como consecuencia de lesiones de pares craneales y/o parálisis cerebral en el parto o en las primeras etapas de desarrollo. También puede ser consecuencia de afectaciones neurológicas congénitas severas. A raíz de estas lesiones se produce una alteración en el sistema nervioso central y periférico que interviene en el patrón motor articulario. Es frecuente encontrar alteraciones en la voz, la prosodia y la respiración.

Tratamiento de la disartria

El tratamiento de la disartria se realiza, sobre todo, desde el campo de la logopedia. Sin embargo, es muy importante remarcar que se trata de un trabajo entre paciente, familia y logopeda. Existen diferentes trabajos que pueden llevarse a cabo en el tratamiento de la disartria. El tratamiento se debe adecuar en función del tipo de disartria que presente cada paciente, aún así existen una serie de ejercicios generales que se pueden aplicar en los diferentes casos.

Trabajo orofacial

En esta modalidad, encontramos masajes faciales con la finalidad de conseguir un tono muscular adecuado así como una mayor sensibilidad fuera y dentro de la boca. Los masajes faciales incluyen masajes en cara, labios y lengua.

Trabajo de gimnasia bucal orofacial

Consisten en trabajos para recuperar la fuerza y la movilidad de los músculos de la cara, la lengua, los labios, el paladar y las mejillas. Se llevan a cabo a través de la realización de diferentes tipos de movimientos tanto con la lengua, los labios, las mejillas y la mandíbula.

Trabajo articulatorio

A través de este tipo de trabajo, se persigue mejorar la calidad articulatoria del paciente. Se lleva a cabo a través de la repetición de diferentes fonemas de forma asilada para, después, combinarlos con vocales para formar palabras y sílabas, También incluye repetición y lectura de trabalenguas, palabras, frases, refranes y textos de diálogo.

Trabajo respiratorio

Se persigue conseguir una técnica respiratoria correcta. Se enseña a coger aire por la nariz, llevarlo hasta el diafragma y expulsarlo por la boca. En este ejercicio se incluyen diferentes posturas que van desde estar de pie, sentado o acostado.

Trabajo de entonación

Este tipo de ejercicios se realizan con el objetivo de conseguir la mejor entonación y ritmo del habla posible. Dentro de las posibilidades de cada paciente se buscará el mejor resultado. Para ello se puede hacer uso de la repetición y lectura de frases interrogativas, diálogos, canciones y poesía.

Referencias

Carrión, J., Viñals, F., Vega, O. y Domíngez-Morales, R. (2001). Disartria espástica: rehabilitación de la fonación de un paciente con traumatismo cráneo-encefálico. Revista española de neurospicología, 3(4), 34-45.

Gallardo, R. y Gallego, O. (1995). Manual de logopedia escolar. Málaga: Aljibe.

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