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Vamos a hablar sobre los antidepresivos, los ansiolíticos y si realmente son tan efectivos como parece o muchas personas están sobremedicalizadas.

Los antidepresivos

No vamos a tratar todos los medicamentos que existen, porque son muchísimos, pero vamos a hablar de los más conocidos como puede ser el Alprazolam o el Diazepam, que son los que están más enfocados a tratar la ansiedad.

También tenemos algunos antidepresivos muy conocidos como pueden ser la duloxetina, que es un inhibidor selectivo de la recaptación de la noradrenalina y la serotonina, y tenemos por otro lado la paroxetina, que únicamente es un inhibidor de la recaptación de la serotonina.

Cuando alguien entra en un estado de tristeza, de depresión, de desasosiego, de melancolía, y se siente arrastrado por esta ola que le supera, acude al médico psiquiatra con la esperanza de que le solucionen su problema.

En muchos casos, esos medicamentos pueden venir muy bien para ayudarnos, como unas muletas para salir de ese estado, de ese pozo de tristeza, pero en la mayoría de las ocasiones, lo que se esconde tras un estado bajo de ánimo, tras una depresión, tras un desasosiego, es una falta de habilidad para afrontar el día a día.

Los psicólogos nos encontramos con mucha gente que, a pesar de tomar antidepresivos o ansiolíticos, por la mañana para afrontar el día, y al acostarse para dormir tranquilos, te comentan y que dicen que, aun así, no son felices. Quizás están algo más tranquilas, pero no son felices, porque el problema de base no se ha solucionado.

Si a ti lo que te hace infeliz es el modo de vivir que tienes, tu trabajo, tu entorno, si ves que todo eso te hace infeliz, quizá el problema no esté en el entorno, sino en ti, en tu forma de afrontar aquello que te ocurre y una pastilla no te va a ayudar a solucionar eso.

Tenemos que reflexionar sobre si realmente la pastilla puede ayudarnos a solucionar los conflictos, porque la gran mayoría de los estados de ánimo negativos vienen de que no tenemos unas herramientas adecuadas para afrontar los problemas del día a día.

Enfrentarse a los problemas

Si suspendemos un examen tras otro, quizás el problema está en que no tenemos las herramientas adecuadas para estudiar, o que no tenemos el método de estudio más adecuado, por lo que es surrealista pensar que una pastilla nos pueda ayudar a aprobar un examen. En este caso, tenemos que cambiar el método de estudio, dedicarle más horas, o menos horas pero con mejor calidad, y aprobaremos ese examen.

Eso mismo es lo que nos ocurre en la vida, tenemos que enfrentarnos a situaciones familiares complicadas, problemas con nuestros amigos o pareja, dificultades laborales, en definitiva, situaciones cotidianas del día a día, facturas por pagar, y muchas otras situaciones.

A mucha gente, este tipo de compromisos o responsabilidades, les ponen muy nerviosos, no saben afrontarlos. Mucha gente no puede afrontar nuevo trabajo porque le da miedo, o no es capaz de subir a un ascensor, en definitiva, cualquier tipo de problema relacionados con la pareja, la falta de comunicación, etc.

Todas estas situaciones adversas se van acumulando poco a poco y nos van minando el estado de ánimo, nos van disminuyendo la autoestima, la alegría de vivir, y recurrimos a lo que creemos que es más fácil, que son las pastillas, los antidepresivos.

Combinar terapia y medicación

La paroxetina o la doloxetina, pueden aumentar nuestros niveles de serotonina a nivel cerebral, pero el problema sigue estando ahí fuera, o mejor dicho sigue estando dentro de nosotros, en nuestro mecanismo de afrontación del entorno.

Lo importante es saber combinar las dos cosas, no es cuestión de rechazar 100% la medicación, ni es cuestión de rechazar 100% la psicología, porque hay psiquiatras que rechazan la terapia psicológica, afirmando que la solución a este tipo de problemas es la medicación.

Se trata de llegar a un equilibrio. Si la persona necesita medicación en un principio, como unas muletas como el que aprende otra vez a caminar, o como el que aprende una nueva habilidad, quizá al principio tenga que estar ayudado, como el que aprende a nadar con unos flotadores, para ayudarle a levantarse, a dar los primeros pasos.

En este escenario, sería muy buena la medicación inicialmente, para no tener esa ansiedad, aumentar un poco esos niveles de felicidad y combinarlo con terapia para que nosotros tengamos esa herramienta necesaria para afrontar la vida, y que esos problemas no nos causen tanto malestar.

Vamos a reflexionar

Es necesario reflexionar sobre si es necesario realmente medicar tanto. Hay pacientes que llegan sobremedicados a la consulta del psicólogo, llegan dormidos, casi sin poder razonar ni pensar con claridad, con una velocidad de razonamiento muy lenta,  la mirada perdida,…

En estos casos esa sobremedicalización oculta un problema que no se sabe afrontar. Desde aquí y mandamos un mensaje a todos los “actores”, ya que es importante saber mantener un equilibrio entre la medicación y la psicoterapia, que es tan necesaria como la medicación.

No olvidemos que todos estos medicamentos tienen efectos secundarios. Vamos a hacer un esfuerzo, y vamos a hacer una reflexión por parte de todos y vamos a pensar en si realmente muchos de nosotros estamos dejando la felicidad en manos de una pastilla para no enfrentarnos a nuestro entorno.

Descubre si son eficaces los antidepresivos
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