Depresión otoñal

Algunas personas, con la llegada del otoño, advierten que su estado de ánimo decae a punto tal que, pierden la iniciativa, la energía vital; comienzan a preferir los alimentos dulces y en especial el chocolate, se desinteresan por el contacto social y la mayoría de las veces, los problemas del sueño, vuelve irritable su carácter.

Este “bajón del estado de ánimo” y de la capacidad de trabajar y disfrutar de la vida suele aparecer misteriosamente, con la llegada de los días nublados; perdura durante el invierno y, con los primeros soles de la primavera, comienza desvanecerse y todo o casi todo, vuelve a la normalidad.

El nombre de este padecimiento es el de Síndrome anual recurrente“. Este “trastorno afectivo estacional” fue descripto por Norman Rosenthal, profesor de Psiquiatría clínica de la Universidad de Georgetown de Washington quien lo investigó durante 20 años, desde 1981.

Ya desde la antigüedad, se conocía la influencia de las estaciones sobre el humor, pues por primera vez Hipócrates, (“Corpus Hippocraticum”) había hecho referencia a la “malignidad de la bilis negra” o melancolía y a su relación con el ritmo circadiano.

El “Síndrome anual recurrente” aparece entonces, hacia fines del otoño y se desarrolla a lo largo del invierno.

¿Sólo una cuestión de luz?

Las regiones situadas en elevadas latitudes influyen en este tipo de depresiones, por la escasa luminosidad diaria durante esas estaciones. Así, la gente que vive cerca del Ecuador tiene una tasa de incidencia poco significativa. Pero aún en las cercanías de los polos las víctimas serán aquellos predispuestos a desarrollar una depresión.

Siempre las mujeres….

Afecta preponderantemente a mujeres en edad fértil, generalmente se inicia alrededor de los 20-29 años en personas con antecedentes familiares de trastornos afectivos.

La disminución de la luz, es el desencadenante de este trastorno que se repite año tras año, que desaparece espontáneamente con la llegada de la primavera o con el cambio de hemisferio, pero, afecta en un 85% a mujeres de alrededor de 30 años, y en especial a aquellas que tienen cierta predisposición o vulnerabilidad, a juzgar por los antecedentes familiares y la historia personal.

Cuando llegan los meses cálidos, algunas personas se vuelven hipomaníacas o maníacas (alegres y ansiosos por exceso).

¿Por qué se produce la depresión otoñal?

Según el Dr. Julio Moizeszowicz, “El mecanismo de acción involucraría casi obligatoriamente el haz de luz retino-hipotalámico, con posible participación de la glándula pineal, la melatonina y el receptor ß-adrenérgico cuyo ‘avance de fase’ se ha considerado patogenético”.

El reloj biológico

Las desagradables consecuencias de un vuelo de un hemisferio a otro, que se conoce como “jet lag“; o la sensación de desadaptación por el cambio de hora, especialmente si éste acorta los días, son sólo alteraciones del ritmo circadiano o reloj biológico de las personas.

El reloj biológico es un patrón de respuesta fisiológica ante los cambios de luminosidad, que regula funciones tan básicas como: cuándo comer, dormir, la temperatura corporal, la presión arterial, etc. Todo ello en un período de 24 horas, aunque hay pequeñas variaciones según la edad: por ejemplo, un joven de 20 años tiene un ritmo circadiano de 25 a 26 horas; un adulto joven, de 24 horas; y el ritmo de los más ancianos es inferior a las 24 horas.

La luz u oscuridad, principalmente, informan al cerebro para que segregue o deje de liberar ciertas hormonas responsables del funcionamiento del organismo. Una de las más importantes es la melatonina.

Comprobada su relación con el sueño, se sabe que se libera entre las 21 y las 8 horas y que, cuando sus niveles en la sangre aumentan, disminuye la temperatura corporal. Ello explicaría, según algunos científicos, la necesidad de carbohidratos de los pacientes con síndrome afectivo estacional: se supone que en ellos los niveles de melatonina durante el día serían más altos que lo usual. Esto, llevaría a una baja en la temperatura corporal que se trataría de compensar con la ingesta de calorías.

Además, tiene una relación con el estado de ánimo, porque afecta los niveles de serotonina en el cerebro. Se ha observado que cuando la melatonina aumenta, disminuyen los niveles de este neurotrasmisor. Bastarían dos semanas de insuficiencia de luz para disminuir los niveles de serotonina y conducir a una depresión, siempre en individuos predispuestos.”

¿Cuáles son los síntomas principales de la depresión otoñal?

  1. Depresión
  2. Irritabilidad
  3. Pérdida de energía
  4. Hipersomnia o aumento del sueño
  5. Aumento del apetito, sobretodo de carbohidratos (dulces y chocolates).
  6. Aumento de peso.
  7. Disminución del deseo sexual.
  8. Evitación de contactos familiares o sociales.
  9. Descenso de la actividad diaria.

Se aconseja prestar atención al estado de ánimo y a los niveles de energía cuando comienzan a aparecer los días nublados. Si al llegar el otoño se experimentan síntomas como depresión o tristeza, hay que tomar algunas medidas para prevenir la aparición del síndrome afectivo estacional.

¿Por qué es más común en las mujeres la depresión otoñal?

Por factores:

  1. Genéticos: algunos autores consideran que ciertos genes estarían involucrados, situación demostrada por la predominancia familiar a padecer trastornos afectivos.
  2. Biológicos: “Estudios realizados en distintos puntos del planeta demuestran que las mujeres sufren más trastornos del ánimo y ansiedad, mientras que los hombres son más impulsivos y proclives a la drogadicción. Las razones se esconden dentro del cerebro de unos y otros”.

Algunos investigadores señalan como causa de estas diferencias, la predominancia de un hemisferio cerebral respecto del otro, que variaría según el sexo.

  1. Hormonales: las mujeres tienden a sufrir cambios bruscos en su estabilidad emocional de acuerdo con su ciclo natural. Así, durante el período pre-menstrual y el post-parto, están mucho más sensibles a desarrollar un problema mental, a padecer una recaída o a sufrir un trastorno depresivo. En términos generales, las mujeres reaccionan con cambios hormonales (el aumento de la melatonina durante los meses de escasa luz y frío) a factores de la más diversa índole, en este caso climático.
  2. Psicosociales: las mujeres tienden a reaccionar con depresión frente a factores de estrés psicosocial y a adoptar conductas centradas en la culpa.

Prevención y tratamiento

  1. La luminoterapia o fototerapia es la herramienta terapéutica adecuada para los cuadros originados, en parte, en alteraciones de ritmo circadiano. Así, en cuadros depresivos de carácter estacional, en alteraciones de los ciclos menstruales, en la patología derivada del trabajo en turnos rotativos y en los trastornos por vuelo o jet lag, la luminoterapia está aportando en las personas afectadas excelentes resultados.

Se recomienda la exposición a la luz blanca brillante, con una intensidad de 2500 lux (500 W de potencia) al menos durante 2 horas al día, un mínimo de 2 semanas.

En el ojo y en menor medida en la piel (especialmente la parte posterior de la rodilla o corva), están los mediadores (receptores) esenciales de este efecto clínico.

  1. Los psicofármacos pueden complementar a la fototerapia en casos más resistentes.
  2. La orientación psicoeducativa posibilita al paciente advertir la importancia de realizar mediadas higiénico-dietéticas para superar el problema.

Cabe mencionar entre éstas:

  • Aprovechar al máximo los días soleados para realizar paseos o caminatas.
  • Si es posible correr durante la mañana.
  • Realizar actividad física aún antes de que comience el otoño y se desencadene el problema. No olvidemos que como es un trastorno estacional, el paciente lo conoce de antemano, a tal punto que se definen a sí mismos como “hibernadores”.
  • En el trabajo u oficina, conviene instalar los escritorios cerca de la ventana.
  • En los hogares, hay que usar lamparitas de alta potencia.
  • Evitar la oscuridad de ambientes pequeños, retirando objetos que no reflejen la luz.
  • En el caso de mujeres, que estén por buscar un bebé, se recomienda planificar el embarazo de tal manera que el parto, que puede ser un desencadenante de depresión “per se” no coincida con el otoño-invierno.
  • La psicoterapia

Aunque los factores desencadenantes del trastorno estén más relacionados con la Biología que con la Psicología, no hay que olvidar que en cualquier patología quien enferma es un ser humano, cuya vida tiene un sentido marcado por su historia personal, sus anhelos y sus utopías. Con la depresión aparecen autorreproches, culpa, pesimismo, cuyo contenido será conveniente analizar para entender a ese ser sufriente.

La intensidad de la depresión otoñal

Para Rosenthal, un 20 % de la población sufre esta forma de depresión en diferentes grados: un 6 % de los casos es muy invalidante y el 14 % restante es más leve.

Distribución geográfica de la depresión otoñal

Existen claras diferencias geográficas de modo tal que dentro de un mismo país, a medida que nos aproximamos a los polos, la prevalencia aumenta y desciende cuando nos acercamos al Ecuador. Por ejemplo en E.E.U.U., en la zona de Florida, en la que se disfruta de un clima con mucha luz solar, la prevalencia es del 1,5 %, mientras que si nos vamos a las regiones del norte cerca de Canadá, en que hay días grises y lluviosos, esa cifra se eleva al 9 %.

Conclusión

Si bien parecería un trastorno un tanto romántico, por eso de que el estado de ánimo varía según el tiempo, quien lo padece siente que ha perdido su energía vital, y que no puede seguir el ritmo habitual de su vida, que no puede responder a las exigencias laborales o aquellas pautadas por sus roles. Y ésto de por sí, retroalimenta la depresión. La comprensión de ese ser sigue siendo la clave de la ayuda.

Iris Pugliese
Lic. en Psicología

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